Economía

Las empresas en Alemania consiguen reducir levemente su dependencia de China

Industria manufacturera alemana. Bloomberg
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Las empresas alemanas han conseguido reducir tímidamente su dependencia de productos importados de China. El instituto de estudios económicos Ifo realizó una encuesta en febrero de 2022 a 4.000 empresas y la ha vuelto a repetir este año. En ese tiempo, las entregas de bienes desde China han caído 9 puntos porcentuales. En concreto, pasaron del 46% al estallido de la guerra de Ucrania al 37% en febrero de este año. El universo de la encuesta se hizo a empresas manufactureras y de comercio.

Desde el instituto Ifo aseguran que en el sector manufacturero, el más dañado de Europa por el incremento de la inflación debido a la subida de los precios de la energía y la tensión en las cadenas de suministro, se explica "casi en su totalidad" por el hecho de que "menos empresas industriales dependen de insumos de fabricantes chinos". En concreto, la participación cayó del 43% al 33%. Por otro lado, la proporción de empresas que obtienen insumos importados de sus propias instalaciones de producción de China "prácticamente no ha cambiado". Concretamente, la encuesta de febrero de 2024 determina que son el 11,2%, frente al 10,9% de 2022.

"Aquí queda claro que, en muchos casos, la estrategia de importación de una empresa está estrechamente relacionada con sus decisiones de inversión exterior", aseguran.

Esto quiere decir que las empresas que están orientadas a la exportación con altas cuotas de ventas en el extranjero son las que dependen, en muchos casos, de los insumos procedentes de China. En concreto, mientras que solo alrededor del 22% de las empresas que no generan más del 10% de sus ventas en el extranjero dependen de insumos chinos, la proporción correspondiente a las empresas con una amplia cuota de mercado en el exterior (superior al 40%) es algo menos del 50%.

Además, la proporción de empresas teutonas que compran insumos de sus propias instalaciones en China es muy alta, superando el 20%, según la encuesta del Ifo.

Las empresas dedicadas al procesamiento de datos y productos electrónicos (65%), los productores de equipos eléctricos (60%) y las empresas de la industria automovilística (59%) aseguran que dependen con mucha frecuencia de los insumos traídos desde el gigante asiático. Por su parte, los sectores alimentario y de bienes finales solo importan alrededor del 10% de sus insumos desde China.

"En comparación con la encuesta de 2022, la proporción de empresas que compran importantes productos intermedios de China ha disminuido en todos los sectores industriales, a excepción de la industria química", aseguran los expertos del Ifo.

En el futuro la dependencia industrial no caerá

De cara al futuro, el 38% de las empresas industriales alemanas encuestadas por Ifo quieren reducir en el futuro su dependencia de insumos chinos, frente al 45% de las empresas encuestadas en 2022, esto significa que ha caído alrededor de 6 puntos.

Por otro lado, el número de empresas que están dispuestas a aumentar las importaciones de bienes intermedios chinos aumentó de manera significativa. En febrero de 2022 el 4% de las empresas industriales encuestadas planteaban importar sus productos desde China en el futuro, la encuesta actual asciende a casi el 10%. Sin embargo, la proporción de empresas que no plantean ni aumentar y reducir las importaciones apenas ha cambiado.

Lo mismo sucede con las empresas minoristas. El número de compañías que quieren importar menos bienes de China también ha caído, en concreto, 16 puntos, pasando del 55% en 2022 al 39% el año pasado. En el caso del sector mayorista, la caída fue la mitad y se situó en el 36% (en 2022 fue del 44%).

Pero la disyuntiva se vuelve a situar en las empresas que tienen en China sus instalaciones frente a las que compran sus productos primarios a externo. Así, el estudio desprende que más del 40% de las empresas que compran sus productos primarios a externos quiere dejar de depender de sus distribuidores en el gigante asiático, mientras que el 31% de las empresas con sus fábricas en China planean realizar dicho recorte.

Compras fuera de Europa

La gran pregunta que surge ahora es ¿dónde van a adquirir ahora los productos las empresas que quieren reducir su dependencia con China? Pues dos de cada tres empresas manufactureras encuestadas que quieren reducir sus importaciones aseguran que van a comprar insumos en países no europeos. "En 2022 no era, ni siquiera, una de cada dos empresas. La proporción de empresas que dependen cada vez más de insumos de otros países europeos como consecuencia de la caída de su dependencia con China ha caído alrededor de 13 puntos", informan en el Ifo.

Pero es que ni a Europa ni a Alemania, ya que las empresas que optaron por productos alemanes frente a los chinos también cayó más de 10 puntos porcentuales y se situó en torno al 31%. Solo el 6% de las empresas que tienen planes de reducción dependen exclusivamente de productos teutones.

Lo que está claro es que la industria alemana está perdiendo todo el fuelle que tenía y está lastrando al resto del sector secundario de Europa. El índice PMI germano cerró febrero en 41,9 puntos, es decir, está en terreno contractivo.

El propio instituto Ifo dijo que la economía germana "está enferma". En sus previsiones de primavera hicieron una revisión muy a la baja del crecimiento de la locomotora de Europa. Concretamente hasta el 0,1%. El Gobierno federal de Olaf Scholz hizo su revisión también a la baja, pero hasta el 0,2%. El propio ministro de Economía, Robert Habeck, aseguró que las perspectivas son "terriblemente malas".

Pero la recuperación de Alemania depende, en gran parte, de cómo evolucione la situación geopolítica y de la tensión de las cadenas de suministro. Los expertos esperan que sea en la segunda mitad del año. Todo dependiendo de que el país también consiga una reforma fiscal que haga su industria más competitiva.

Al mismo tiempo, la fuerte dependencia de la locomotora de Europa de China, hasta el punto de que el sector financiero germano está muy expuesto a una crisis en el gigante asiático. Fuentes del propio Bundesbank confirmaron a elEconomista.es que los bancos están muy vigilantes porque prestaron enormes cantidades de dinero a empresas en sectores clave de la economía alemana que dependen de proveedores chinos para sus insumos. Con tal motivo, el hecho de que las relaciones germano-chinas se rompan de manera generalizada "aumentaría la probabilidad de incumplimiento de préstamos" lo que provocaría graves problemas en el sistema financiero.

Es cierto que también han dicho que una crisis económica en el país asiático "sería mucho más manejable" en el corto plazo.

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