Economía

La realidad desluce la 'fiesta salarial' de Japón: sólo una minoría de trabajadores percibirán subidas

  • El éxito del 'shunto' (el diálogo social para la subida salarial) esconde una 'cara b'
  • El alza pactada sólo aplica a los trabajadores sindicalizados, el 16% del total
  • El tamaño de las empresas influye: no todas puede asumir la subida y la inflación
Foto: iStock

Mucho se ha hablado en los últimos meses de la importancia del éxito del 'shunto' japonés, la ronda anual de negociación entre empresarios y sindicatos para la revalorización salarial que finalmente se saldó con un acuerdo de subida media del 5,28% para 2024. El alza, el más pronunciado en tres décadas, es una de las razones que ha llevado al Banco Central de Japón (BoJ) a poner fin a más de siete años de tipos de interés negativos, con la esperanza de que los sueldos más altos impulsen la demanda interna y la inflación. Este triunfo del diálogo social tiene, sin embargo, una 'cara b' en el marco del mercado laboral, y es que la proporción de trabajadores que se beneficiará de las subidas es nimia.

Las cifras apagan la 'fiesta salarial'. El Rengo (la Confederación de Sindicatos de Japón) estima que sus siete millones de miembros recibirán el incremento este año, incluido un aumento del salario base del 3,7%, pero la Fundación Laboral Internacional de Japón apunta a que el total de trabajadores que percibirán la subida son sólo el 16,3% de la fuerza laboral de Japón, es decir, los que están sindicalizados. El resto, casi el 84% de los trabajadores, no se beneficiarán de la subida pactada.

Lo que sí afecta a todos es la inflación general, que lleva por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón desde abril de 2022. Antes de que se cerrara el acuerdo, Richard Kaye, gestor de cartera del grupo de gestión de activos Comgest, dijo en una entrevista a la CNBC que era "importante tener en cuenta que el 'shunto' sólo capta una fracción de los trabajadores japoneses, no refleja el panorama general de inflación de Japón".

La mayoría de los trabajadores sindicalizados trabajan en las grandes empresas niponas. El desglose indica que las empresas con 1.000 o más empleados tenían el 39,8% de sus trabajadores sindicalizados y constituían el 67,3% del total de afiliados sindicales en el país, mientras que las compañías con entre 100 y 999 empleados tenían sólo el 10,2% de los trabajadores sindicalizados y las de menos de 99, el 0,8%.

El freno de la inflación para las empresas más pequeñas

El tamaño de la empresa es el otro filtro de cara al alza. Una encuesta realizada por la agencia de crédito Tokyo Shoko Research a principios de febrero arrojó que el 85,6% de las empresas japonesas planean aumentar los salarios en 2024. Sin embargo, se registró una diferencia de 8,2 puntos porcentuales en la intención de subir los sueldos entre las grandes empresas (93,1%) y las pequeñas y medianas (84,9%), "lo que indica una polarización creciente debido a las diferencias en su capacidad para aumentar los salarios y la rentabilidad", indicó el sondeo.

En este sentido, Kaye remarca que tras la imagen idealizada de subidas salariales hay una realidad distinta: "El 80% de los japoneses trabajan en empresas que, por diversas razones, realmente no pueden aumentar los salarios tanto". Una de ellas es Ikuko Sakata, propietaria de una empresa de transporte por carretera de menos de 80 empleados, que confirmó a Reuters que pese a enfrentarse a un mercado laboral ajustado y una demanda creciente, "apenas podía permitirse el lujo de llegar a fin de mes" debido a la inflación.

El círculo salarios-inflación y el futuro de la economía

Aumentar los salarios pasaría en el caso de las empresas más pequeñas por traspasar el aumento de los costes a los clientes, con el riesgo de perder parte del negocio.

Las expectativas del Gobierno y del BoJ pasan por que el aumento salarial genere un aumento del gasto e impulse el consumo, lo que derivaría en una subida de los precios que deje atrásla deflación que ha vivido durante décadas. Esta espiral, esperan, conduciría a un crecimiento sostenible de la economía japonesa, estancada desde 1990 tras estallar su burbuja de activos.

Según datos del Banco Mundial y cálculos de CNBC, el crecimiento promedio del PIB de Japón de 1990 a 2022 fue del 0,94%, en comparación con el crecimiento promedio del PIB global del 2,91% durante el mismo período.

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