Economía

Las empresas frenan las 'alegrías' salariales para contratar pese a la falta de trabajadores

Foto: iStock

El mercado laboral español lleva casi dos años en un escenario inédito en el que la inflación y la falta de mano de obra está tirando al alza no solo de los salarios que las empresas pagan a sus trabajadores, sino de los que están dispuestos a ofrecer a los candidatos a serlo. Esta última se ha comportado con una intensidad récord a lo largo de 2023, superando los niveles de las grandes economías de la zona euro o incluso a Estados Unidos. Pero esta tendencia empieza a frenarse, a pesar de que las vacantes siguen en máximos de la serie histórica.

Según los datos más recientes del índice de salarios en las ofertas de empleo elaborado por Indeed, que corresponden a febrero de 2024, los sueldos ofertados en los anuncios de trabajo publicados en nuestro país subieron un 4,45% respecto al mismo mes de hace un año. Teniendo en cuenta que la inflación cerró en ese mes en el 2,8%, aunque escaló al 3,2% en marzo, se puede seguir hablando de una ganancia de poder adquisitivo neto. Aunque esto en realidad se debe más a la moderación de los precios que a la 'generosidad' de los empleadores.

De hecho, si analizamos lo ocurrido en los últimos cinco años, se aprecia que históricamente las ofertas salariales evolucionan por encima de la inflación, aunque con la pandemia este equilibrio se ha roto. En una derivada de los efectos de la crisis sanitaria en el empleo (que frenó la demanda en los sectores más intensivos en mano de obra, como la hostelería y la construcción), en 2021 la subida interanual se mantuvo por debajo del 1%, mientras los precios se disparaban un 6%.

Lo ocurrido a partir de 2022 se puede interpretar como una respuesta a la confluencia de tres factores: la reactivación de actividades rezagadas en la recuperación de la pandemia, la falta de mano de obra que muchos de ellos denunciaron y un esfuerzo para adaptarse a la inflación y no perder competitividad para atraer a los candidatos, aunque esto último no se ha logrado hasta que la inflación ha empezado a retroceder.

Una evolución similar se ha producido en la mayoría de las grandes economías del mundo. La primera fue Estados Unidos, seguida de Reino Unido y la zona euro. En un escenario de este tipo, las ofertas de empleo funcionarían como una métrica de la relación entre la falta de mano de obra y los precios complementaria a otras como los indicadores de costes laborales o los convenios colectivos. Lo que explica el interés que el indicador de Indeed ha despertado en la zona euro, empezando por el propio Banco Central Europeo (BCE).

Aunque la fiabilidad de los datos extraídos de las ofertas de empleo no está exenta de polémica, ya que puede introducir sesgos al alza que no se corresponden con la realidad de los salarios que perciben la totalidad de los nuevos trabajadores, la necesidad de datos sobre la tensión entre oferta y demanda en mercados laborales como el español hace que su análisis sea cada vez más tenido en cuenta.

En nuestro país, la referencia mensual más utilizada son los convenios, pero presentan el problema de que se trata de un indicador inservible en los primeros meses de año, cuando aún se han negociado pocos convenios nuevos, que son los que mejor reflejan el impacto salarial de los precios. En los dos primeros meses del año solo se han firmado 42: afectan a 104.771 trabajadores y contemplan usa subida salarial de 3,5% (por encima de la inflación de febrero). Sin embargo, los vigentes en 2024, pero suscritos en años anteriores y que afectan a 7,7 millones de asalariados, solo recogen un incremento del 2,84%.

Una volatilidad engañosa

De la comparativa con el resto de los países analizados por Indeed se aprecia que la subida de las ofertas salariales en España sigue superando la media de la zona euro y Estados Unidos, aunque queda por detrás de Países Bajos y Reino Unido. Pero esto se explica en buena parte porque esta escalada empezó más tarde que en el resto de países.

De hecho, aunque en todos los países (salvo en Países Bajos) se aprecia un descenso en los últimos seis meses, en nuestro país ha sido más intenso, pasando del 6,2% al 4,45%, 1,75 puntos porcentuales de diferencia. De seguir esta tendencia, seguramente el retroceso sea cada vez más pronunciado.

Sin embargo, al comparar con los datos de 2019, se aprecia que en ese momento España también estaba en cabeza de las mejoras de sueldo de las ofertas. Esto no significa que las empresas pagaran mejores salarios, sino que los subían más. Algo que tiene lógica en un mercado laboral en el que la tensión entre oferta y demanda de trabajadores no se debe a una mayor creación de empleo, sino a la elevada volatilidad de los puestos.

Una rotación que se mantiene en cabeza de la UE pese a la reforma laboral, aunque actualmente ha derivado de los contratos temporales a la inactividad de los fijos discontinuos, las dimisiones, y un aumento inédito de los despidos y las bajas en periodo de prueba en los últimos dos años.

Un nivel inédito de vacantes

¿A qué se debe entonces el 'enfriamiento' actual de las ofertas salariales? La respuesta más clara está en la menor inflación y a peores expectativas de las empresas, que hacen que el margen de negociación de los candidatos sea menor. Pero lo cierto es que las vacantes en España siguen en niveles récord.

Las estadísticas que miden la necesidad de mano de obra en nuestro país son escasas. La encuesta trimestral de costes laborales elaborada por el INE arroja una cifra de 139.314 vacantes en el último trimestre de 2023. Solo recortan un 0,85% respecto a las anotadas en el mismo periodo de 2022 y siguen superando en un 82% el promedio de todos los cierres de año precedentes, incluido el de 2019.

Esta cifra equivale a un 0,9% del total del empleo, lo que supone una de las tasas más bajas de toda la UE. Además, está muy alejada de los números que ponen sobre la mesa diversos sectores. Aun así, los analistas siguen considerando que es un indicador que al menos sirve para analizar la tensión al alza del mercado laboral español. Y que, salvando las distancias, también se produce en el resto de Europa.

Eso sí, el cruce de estos datos con los de Indeed de los últimos cinco años apunta a que no es esa falta de trabajadores el factor diferencial que explica el repunte de los sueldos ofertados en el último año, sino que se trata de una mera adaptación a la inflación que condiciona ahora su evolución a la baja, como ocurre con los convenios. Buena noticia sin duda, para el BCE que ve cómo sus políticas antinflacionarias funcionan para desactivar un factor de preocupación, al menos en España. No tanto, quizá, para los trabajadores.

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