Economía

Las horas reales cotizadas en el sector privado se estancan pese a la mejora de la afiliación

Un trabajador del sector privado. EE
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Las horas reales cotizadas de los trabajadores privados han fluctuado durante la pandemia, y a su salida apuntan a un estancamiento. Desde la pandemia, en el mercado laboral hay 1,26 millones más de cotizantes y también se han sumado 647 millones de horas trimestrales. De hecho, el sector privado llegó a cotizar más de 7.000 millones horas antes de verano. Sin embargo, una nueva estadística de la Seguridad Social que desagrega las horas efectivas trabajadas –restando las horas en Expediente de Regulación de Empleo (Erte) parcial o total, en baja por incapacidad temporal y percibiendo otras prestaciones como las de nacimiento– explica que las horas reales cotizadas se mantienen prácticamente intactas respecto al nivel previo a la pandemia.

La incorporación de un número considerable de nuevos trabajadores al sector privado coincide con la evolución total de la afiliación, que ha sido una de las grandes sorpresas tras la crisis. La estadística recoge los datos a trimestre vencido, es decir, llegan hasta el segundo trimestre. Entonces, la Seguridad Social acumulaba 16,25 millones de afiliados en el sector privado. Y, en total, hubo un récord histórico con 20,8 millones de afiliados resistiendo a las crisis de precios y a la tensión geopolítica.

En pleno debate sobre la reducción de la duración de la jornada laboral semanal a 37,5 horas, uno de los puntales en materia laboral del acuerdo entre el PSOE y Sumar, se observa como el mercado laboral está siendo incapaz de absorber puestos que trabajen más horas reales. Dentro del abanico de grandes noticias a nivel de creación de empleo, el incremento de las horas por cotizante (+6,3 horas por trabajador al trimestre) queda difuminado por el mayor peso de los Ertes, las bajas por enfermedad, y las horas cobrando otras prestaciones (+0,2 horas por empleado al trimestre).

La jornada real cotizada queda en 31,5 horas tras la pandemia, dato estancado pese al mayor empleo

Este análisis se produce una vez el efecto del Covid es prácticamente residual. Durante el segundo trimestre de 2020, en pleno confinamiento estricto, las horas cotizadas en Erte parcial o total fueron 1.253 millones, cuando antes de la pandemia eran se movían entre 3,8 y 4 millones. Aunque ha perdido peso, tres años más tarde aún hay casi 5,4 millones de horas cotizadas por trabajadores en suspensión temporal de su actividad.

Es un caso similar al de las horas cotizadas por baja de enfermedad, es decir, las incapacidades temporales, y las horas cobrando otras prestaciones (que la metodología define como prestación de nacimiento y cuidado del menor, riesgo durante la lactancia natural y riesgo durante el embarazo). Ambas han ganado peso, por eso las horas efectivas cotizadas por cada trabajador apenas mejoran.

Con todo, la jornada media semanal, medida por las horas imputadas e informadas, estaría en 33,54 horas semanales. Restando aquellos casos afectados por Ertes, por bajas temporales y prestaciones relacionadas con el nacimiento de hijos, la jornada semanal quedaría en 31,5 horas.

Una tendencia histórica

"La evolución de la duración de la jornada laboral es uno de los determinantes de la contribución del factor trabajo al crecimiento del producto de la economía", señala el Banco de España en uno de sus documentos que analizan la jornada laboral en España con perspectiva, Un análisis de la evolución de las horas trabajadas por ocupado en España: desarrollos tendenciales y evolución reciente.

La evolución de las horas cotizadas sin actividad por Ertes y bajas explican una parte del comportamiento de las horas trabajadas; la composición y evolución del mercado laboral revelan las múltiples caras de este asunto en las que por supuesto influye la progresión tecnológica.

Lo cierto es que es complejo luchar contra el descenso de las horas trabajadas, una tendencia que ya es estructural. Las horas trabajadas por los empleados del mercado laboral español reflejan una progresivo descenso desde hace casi cuatro décadas.

"La reducción de la jornada laboral media en España entre 1987 y 2019 (de 37 a 31,8 horas semanales) refleja un conjunto de cambios estructurales de la economía en ese período, como el aumento del peso del sector servicios o el empuje de la parcialidad", analizaba el Banco de España tomando datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La especialización de la economía española basada en el sector servicios resulta en un descenso de las horas por ocupado. Estos trabajos y, especialmente, aquellos dedicados a ramas de no mercado los que tienen las duraciones más cortas de jornada laboral.

La progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral, que ha duplicado su presencia durante los últimos casi 40 años, también viene explicando la disminución de horas trabajadas por la tendencia del sector femenino a los contratos parciales.

El envejecimiento demográfico es otro de los grandes retos que deberá asumir el mercado laboral, que perderá a una gran parte de su fuerza laboral con el retiro en masa de la generación del baby boom durante las próximas décadas. "La estructura demográfica prevista en las últimas proyecciones de población disponibles del INE implicaría que en 2033 la jornada semanal media se habría reducido, en comparación con la actual, en casi tres horas al año, bajo el supuesto de que las tasas de ocupación por edades permaneciesen constantes", avanza.

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