Economía

El miedo a la hiperinflación vuelve a sacudir Argentina en medio de la campaña electoral

Billetes de peso y de dólar. Foto: Bloomberg.

Argentina es un país acostumbrado a la inflación alta, pero la hiperinflación sigue siendo palabras mayores. Las personas mayores de 40 años aún recuerdan la agonía del Austral, la moneda creada tras el final de la dictadura militar, con la hiperinflación de 1989 y 1990 que obligó a sacar billetes de 500.000 australes. El miedo que sobrevuela el país es que el peso vaya a seguir el mismo camino en las próximas semanas, azuzado por la promesa del candidato Javier Milei de acabar con esa moneda si llega al poder, y acabe desatando una crisis monetaria como no se veía desde el 'corralito' de 2001 antes de que acabe el año.

El país lleva meses en una espiral inflacionaria ante la dificultad del Gobierno de conseguir financiación externa (especialmente dada la deuda de 44.500 millones de dólares que tiene con el FMI) la subida internacional de los precios del petróleo, el aumento del coste del dólar, la caída de las cosechas (su principal fuente de divisas) por la crisis climática y la negativa del Gobierno de recortar el déficit público en año electoral. El resultado es una inflación que alcanzó el 124,4% en septiembre, y que está presionando al alza el tipo de cambio.

Pero lo que está ocurriendo en el país desde que se conocieron los resultados de las elecciones primarias -en la práctica, una primera vuelta electoral- el 13 de agosto. La victoria de Milei, que de ser visto como el tercero en discordia pasó a ser el favorito, hizo que tanto expertos como ciudadanos empezaran a tomarse en serio su plan de dolarizar el país. Un plan que no ha detallado y que muchos analistas no ven posible ni positivo a largo plazo, pero que será más fácil de ejecutar si el peso se desintegra por sí solo: "Si hay hiperinflación, más fácil será dolarizar", dijo el candidato libertario en el segundo debate electoral, este pasado domingo.

A eso se suma que otro de los candidatos, el peronista Sergio Massa, está utilizando todos los resortes como Ministro de Economía a la hora de hacer campaña. Uno de sus últimos proyectos ha sido el bautizado como "Plan Platita", con pagos extras a jubilados, parados y ocupados y un reintegro del IVA a las compras pagadas con tarjetas de débito. El coste supone unos 2,5 billones de pesos, que tendrá que financiar principalmente el Banco Central. Y eso que, a cierre del segundo trimestre, el Gobierno ya había recibido una inyección de 1,94 billones de pesos, más del doble de lo acordado con el FMI.

El resultado ha sido un ataque doble al valor del peso. Por un lado, una emisión descontrolada de dinero está encendiendo aún más la inflación y empujando hacia arriba el precio del dólar. Y, por otro, la promesa de Milei de acabar con esta moneda está incentivando aún más a todos los ciudadanos a venderlos y comprar dólares, lo que acelera aún más la devaluación. Una tormenta perfecta que ha llevado al dólar a dispararse un 67% desde las primarias, hace apenas dos meses.

En las últimas horas, la política argentina se ha dividido en tres grupos. Por un lado, los aliados de Massa, que acusan a Milei de fomentar un pánico cambiario con sus declaraciones animando a los ciudadanos a deshacerse de una moneda que "no vale un excremento". Por otro, los aliados de Milei, que acusan a Massa de intentar comprar las elecciones con una emisión masiva de dinero que está hundiendo el valor de la moneda. Y, en el medio, la tercera candidata en discordia, Patricia Bullrich, y sus economistas afines, que acusan a los dos otros aspirantes de estar conspirando para "arrasar la economía".

Sube la tensión

Lo que sí que se está viendo en las últimas horas es un aumento significativo de la tensión política. Los sindicatos, tradicionales aliados peronistas, han acusado a Milei, en un comunicado oficial, de ser un "incendiario y terrorista electoral" y piden "meterlo en cana [encarcelarlo] por sedición y desestabilización", amenazando con desatar el caos social si gana las elecciones. El presidente saliente, Alberto Fernández, ha presentado una denuncia contra Milei ante los tribunales por "intimidación pública"; y una organización económica cercana al Gobierno, Foro Economía y Trabajo, ha acusado a Milei y al candidato libertario a alcalde de Buenos Aires, Ramiro Marra, de "maniobras golpistas" y "delitos contra el orden económico financiero".

Mientras tanto, uno de los directivos del Banco Central, Agustín D'Attellis, advirtió de que, si Milei gana las elecciones, "el dólar podrá valer cualquier cosa" y habrá "una hiperinflación y un Plan Bonex", como hubo en 1989, en el que el Gobierno convirtió forzosamente los depósitos de los ciudadanos en bonos del Tesoro. Milei ya ha dejado claro que pretende "volar por los aires" el Banco Central, por lo que no sorprende que haya una batalla abierta entre ambos.

Y mientras el peronismo y Milei luchan a brazo partido, los ciudadanos se encuentran en un estrés permanente. Cada día hay que hacer la compra a primera hora, no sea que suban los precios por la tarde, y se ve cada vez más cerca la posibilidad de que todos los ahorros que no estén en dólares se evaporen en medio de una hiperinflación. Si hay un grupo al que no le faltará trabajo es a los famosos psicólogos argentinos.

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