Economía

El arranque del verano mandó a la 'inactividad' a 28.000 fijos discontinuos cada día laborable

  • Junio dispara el número de trabajadores que dejan de trabajar sin contar como parados
  • Equivalen al 56% del total de afiliados con este contrato
  • La ratio de rotación estival sigue superando la de los temporales

Un año y medio después de la entrada en vigor de la reforma laboral, el verano ha mostrado sus cartas para los fijos discontinuos, que ven cómo la estacionalidad afecta a sus empleos con cifras que empiezan a rivalizar con las de los trabajadores temporales. Con la diferencia de que ellos no ven finalizado su contrato, sino que pasan a la 'inactividad'. El pasado junio, la Seguridad Social registró un récord de 614.576 bajas por este motivo, es decir, una media de 27.935 por cada día laborable.

El dato supera en un 48% al del mismo mes de hace un año, cuando se registraron 413.916 pases a la inactividad (18.814 al día). En términos interanuales los asalariados con este tipo de contratos se habían incrementado en junio un 25,4%, hasta los 1.038.938.

Esta no es la única causa por la que un fijo discontinuo es dado de baja de afiliación por su empresa, pero sí la principal. En junio se registraron un total de 33.332 bajas de afiliación por día laborable de estos trabajadores, es decir, unas 733.300 en el mes. El  83% se debe al pase a la inactividad.  Es el mismo porcentaje que se da, entre los trabajadores temporales, con  las bajas motivadas porque el contrato ha cumplido su duración estipulada

Y de hecho, el pase a la inactividad de un fijo discontinuo es, por número de las registradas, la segunda causa de baja de afiliación de los asalariados españoles, por detrás solo de la finalización de un contrato temporal. 

Pero esto no implica una caída equivalente de la afiliación media, ya que en el mismo periodo se registraron 26.467 altas diarias de fijos discontinuos, unas 582.274 en el total del mes. Eso sí, los datos de Seguridad Social no desglosan cuántas de estas altas se debieron a que estos trabajadores volvieron a ser llamados por sus empresas con el arranque del verano.

En cualquier caso, la estadística de la Seguridad Social que especifica las causas de las bajas de afiliación solo llega a hasta junio. No permite, por lo tanto, desglosar lo ocurrido en julio, cuando se perdieron 114.000 asalariados fijos discontinuos, reduciéndose hasta los 924.597 afiliados. Entre mayo y junio también retrocedieron, pero solo en 29.842.

Sin embargo, los datos de julio sí recogen el total diario de altas y bajas de esos trabajadores y aquí llega una sorpresa: la volatilidad es menor. Se registraron 23.247 bajas diarias y 22.124 altas.

¿Cómo es posible entonces que la afiliación neta cayera más en julio que en junio, cuando hubo menos bajas? La respuesta es que este es el el comportamiento que siempre han mostrado los fijos discontinuos en verano: las bajas por pasea la inactividad se disparan en junio y se mantienen elevadas, aunque con menor intensidad, en julio. Sin embargo, la caída neta de afiliación es mucho mayor en el segundo mes.

Esto se explica por el encaje de los llamamientos de las empresas y el hecho de que, aunque los fijos discontinuos se asocian a actividades estacionales, los empleos de verano se cubrían en buena parte con contratos temporales por obra y servicio (suprimidos por la reforma laboral). De hecho, si se analiza la serie histórica entre 2013 y 2019 se aprecia que la evolución media en esos dos meses marca un retroceso del empleo del 8% en junio y del más del 25% en julio.

Si tenemos en cuenta que 2020 y 2021 son ejercicios en los que esta evolución estival del empleo se ve distorsionada por la pandemia, y que en 2022 las empresas no se habían adaptado por completo a la reforma laboral, 2023 es el primer año con la norma plenamente interiorizada en la que podemos estudiar sus efectos. Y nos encontramos con que la destrucción el empleo fijo discontinuo se reduce al 2,5% en junio y al 11% en julio. Eso sí, al haber muchos más trabajadores con este contrato, la cifra en términos absolutos de los afectados crece exponencialmente.

¿Son más estables?

Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿son contratos más 'estables' que los temporales? Los fijos discontinuos son indefinidos de pleno derecho, pero cuando pasan a la inactividad su situación no parece demasiado diferente a la de un desempleado: es dado de baja a la Seguridad Social y no cobra un salario, aunque puede solicitar una prestación de paro. Pero como el contrato sigue vigente no cuentan como parados registrados.

La diferencia es que tiene garantizado su regreso al puesto (el denominado 'llamamiento') y si fuera despedido contaría con la misma indemnización y derechos que un indefinido ordinario. Es decir, su situación legal. Pero no tienen garantizados un ingreso continuo del salario a lo largo de todo el año, tal y como les ocurre a la mayoría de los temporales ligados a la estacionalidad. De hecho, en algunos sectores como la educación todo apunta a que se está utilizando como una fórmula para no pagar el salario durante los meses de verano.

Para entender mejor lo que ocurre, sin embargo, hay que entrar a analizar la volatilidad de estos empleos. Una manera de visualizarla es calcular la tasa de bajas por pase a la inactividad sobre el total de afiliados con contrato fijo discontinuo. Esta fórmula tiene la ventaja añadida de compararlo con la de los temporales que causan bajo por haber cumplido el tiempo determinado para su contrato. Es decir, permite apreciar el impacto relativo en la afiliación de cada tipo de contrato de las bajas específicamente motivadas por el fin de una actividad eventual, aunque en el caso de los fijos discontinuos cuenten con el compromiso de volver a ser llamados.

Y se aprecia con claridad que junio es el mes de la volatilidad por excelencia para ellos. El peso de las bajas ha superado con creces la de los temporales en todos los meses de la serie histórica en una media de 10 puntos. Eso sí, este fenómeno solo se producía en ese momento. La reforma laboral ha modificado esta situación.

El año 2022 fue un periodo de adaptación a la norma para las empresas, que fueron sustituyendo a lo largo del año los contratos por obra y servicio que concluían por fijos discontinuos.

Las consecuencias las vemos en 2023 cuando la brecha entre ambos tipos de contratos se dispara a 20 puntos. Así, las bajas registradas en junio equivalen al 59% del total de afiliados fijos discontinuos y a un 37% de los temporales  (aunque no es posible saber cuántas han afectado a cada trabajador y cuántos han pasado po más de una). Además, la brecha también se registra (en menor medida, eso sí) en meses mayo y abril. Y está aún por ver lo que ocurre en otoño.

Más bajas que altas

Y sin embargo, la ratio entre altas y bajas de los fijos discontinuos parece haber mejorado. Esta relación se puede interpretar como un indicador de la rotación de los empleos. De hecho, los datos históricos, que llegan a 2009, muestran que esta relación ha sido históricamente mucho más voluble que la de los temporales, con picos, además de en verano, en noviembre y diciembre (coincidiendo con la campaña navideña). La ratio de los temporales es mucho más estable, en comparación. Lo que puede explicarse por la mayor vinculación de los fijos discontinuos con las actividades estacionales, mientras que los temporales tenían mayor presencia en todo tipo de sectores.

Pero con la reforma laboral, esta volatilidad se modera y se acerca a la de los temporales. Esto respondería a que se utilizan en más sectores (donde han sustituido a los eventuales por obra y servicio). Una consecuencia es que las actividades estivales, que antes se cubrían únicamente con contratos con fecha de caducidad, se han abierto a los fijos discontinuos, lo que explicaría la mejora de la rotación. A pesar de que en algunos sectores, como la educación, este tipo de contratos no deberían, en teoría, poder utilizarse.

Si desplegamos sobre una misma mesa estos análisis, nos encontramos con la paradoja es que aunque se puede decir que los fijos discontinuos han reducido su rotación entre periodos de actividad e inactividad tras la reforma laboral, su situación actual sigue siendo peor que la de los temporales, que apenas  han modificado su rotación tras la reforma. 

Pero la clave de lo que está ocurriendo es que hoy hay muchos más trabajadores con este tipo de contrato, lo que lleva a que esta volatilidad que antes quedaba diluida, ahora tenga un impacto mucho mayor en el empleo, como vimos en el pasado mes de julio.

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