Economía

China entra en el mercado de maíz de Brasil y vacía el granero de Europa

  • El gigante asiático prevé cuadruplicar la compra de este cereal al país sudamericano durante este año
Bruselas/Madridicon-related

Son muchos los ojos puestos en América Latina y el Caribe. No sólo la UE se cuida de guarecer sus intereses en la región, pues China ha ido penetrando cada vez más hasta convertirse en su mayor socio comercial. "No sorprendería que, si las negociaciones de Mercosur no salen adelante, vendrá China y lo hará", evidenciaron fuentes comunitarias.

Lo estratégico del acercamiento de la UE a América Latina es una idea que han venido defendiendo España o Portugal, pero también el Alto Representante Josep Borrell en la escena de las instituciones comunitarias. Más allá de que la región albergue un interés especial por sus yacimientos de tierras raras, y en especial el 85% de las reservas mundiales de litio –un elemento clave para la elaboración de componentes como las baterías de los coches eléctricos–, las relaciones comerciales pasan también por el sector agrícola y, en concreto, por la importación de grano procedente del país latinoamericano.

El maíz es la principal materia prima que adquiere la Unión Europea a Brasil. Según los últimos datos de la Comisión Europea, el comercio de esta materia prima pasó de las 3.309.387 toneladas en el año comercial 2021/2022 a las 7.904.878 hasta el 10 de abril de este mismo año. Por tanto, el maíz brasileño pasó de ser el 26,2% del total de importaciones de este bien al 36,4%, solo por detrás del grano procedente de Ucrania, que alcanzó en lo que va de año los 11.743.220 toneladas.

En el caso de España, según el informe del ICEX sobre comercio internacional, las importaciones españolas de grano desde Brasil registraron en 2022 "un notable crecimiento". En concreto, cerraron el año en 1.304.448 euros y representó el 14,3% de las importaciones de grano. Es destacable que el proyecto piloto para llevar el grano de Ucrania hasta España haya resultado fallido por los elevados costes logísticos. Y es que el transporte representa el 40% de los costes totales del grano ucraniano, una cifra que normalmente suele verse reducida al 10% y es por eso que España prefiere fletar el grano desde Brasil.

Esta materia prima es crucial para el sector agrario español, ya que se emplea para alimentar a los animales cuando escasea el pasto.

Pero Pekín "está jugando sus cartas de forma inteligente", aseguran fuentes comunitarias. Motivo por el cual han resaltado que no cerrar el acuerdo UE-Mercosur, sería una "gran error geoestratégico para ambas regiones", apuntaron esas fuentes, ya que Polonia fue el único país de la UE que tuvo una buena temporada de cosecha, a diferencia de España, Italia o Portugal azotados por la sequía y necesitan importar este grano para alimentar a los animales de la industria cárnica.

Los datos del Ministerio de Agricultura de Brasil muestran que China se convirtió el año pasado en su principal comprador de maíz. En concreto, cerraron el año 2022 con 1.165 millones de toneladas importadas y en 2023 esa compra "podría superar los 5 millones", aseguró el director general de la Asociación Nacional de los Exportadores de Cereal de Brasil (ANEC), Sérgio Mendes.

Acercamiento

El acercamiento de la última semana de Brasil a China no facilita, precisamente, los esfuerzos de la UE por estrechar relaciones con los países del Mercosur. El presidente brasileño, Luíz Inacio Lula da Silva, se mostró decidido a estrechar lazos con el gigante asiático para dar un impulso al sector industrial del país al amparo de nuevas plantas de firmas chinas, también de más financiación de Pekín y de disminuir el papel del dólar.

El viaje del líder brasileño a China se saldó con la firma de 15 acuerdos por valor de 10.000 millones de dólares de inversión.

En esa visita, el presidente de China, Xi Jinping, aseguró que estos acuerdos sirven para "liberar aún más el potencial de cooperación en campos como la agricultura, las infraestructuras, la aviación y la innovación".

Pero es que este no fue el único encuentro en el que ambos países hablaron sobre el sector primario y sus relaciones de cooperación. A finales de marzo de este año, el ministro de agricultura de Brasil, Carlos Favaro, visitó China para "impulsar la cooperación agrícola, garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia de la cadena de suministro".

Lo cierto es que en la UE no ha tenido una acogida especialmente buena en las recientes declaraciones de líder brasileño, acusando a los países occidentales de prolongar la contienda bélica en Ucrania con el suministro de armas. Tampoco sentó muy bien que sugiriera que tanto Ucrania como Rusia son responsables de la guerra.

El posicionamiento europeo, en todo caso, se aproxima más a la distancia de tales perspectivas al considerar que la neutralidad que aplica Brasil en sus relaciones diplomáticas tiene un punto de vista estratégico y meramente político. Así, lo que validan es la importancia compromiso ante la ONU de la condena al Kremlin y a la invasión.

Tras veinte años de negociaciones, en junio de 2019 se ultimó el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, que abarca Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Al amparo de este pacto que incluye la liberalización de aranceles, la industria vislumbró la posibilidad de estrechar relaciones con la zona sur de América Latina y mejorar las oportunidades de acceso de las empresas a oportunidades comerciales como contratación pública o ayudas públicas. Todo manteniendo una igualdad de condiciones en las reglas de juego.

No en vano, la UE es el mayor inversor en la región con 687.500 millones de euros en 2020, incluyendo América Latina y el Caribe y un intercambio de bienes por valor de 218.100 millones de euros en 2021.

Las perspectivas de cerrar una alianza están puestas en la Cumbre UE- Celac, es decir, entre la UE y los países de América Latina y el Caribe, en junio, coincidiendo con el semestre de presidencia española de la UE. "Hay voluntad de cerrar el acuerdo", indicaron fuentes comunitarias.

La idea es avanzar para zanjar un compromiso a finales de este año, según la agenda planteada por la Comisión Europea. Y evidencia de tal ambición son los múltiples viajes por parte de comisarios europeos a América Latina en lo que va de año. El próximo lo encabezará el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, tal y como han explicado fuentes comunitarias, con paradas en Colombia y Venezuela.

Detractores

Sin embargo, que tal proyección se cumpla está todavía en el aire, dependiendo de si los países del Mercosur deciden o no aceptar los compromisos medioambientales adicionales requeridos por Bruselas. Las reticencias manifestadas por varios Estados miembros apuntan en esta dirección y se centran la desigualdad en aspectos de sostenibilidad y respeto al medio ambiente.

Existe cierto rechazo por parte de algunos países de la UE, como Austria o Francia. Dicha negativa se basa en el aumento de la deforestación en el Amazonas o la falta de actuaciones contra el cambio climático por parte del Gobierno de Brasil cuando estaba en manos del expresidente Jair Bolsonaro.

Al amparo de un acuerdo de libre comercio con los países del sur de América Latina, los productores comunitarios podrían verse en desventaja competitiva por los estándares medioambientales que deben cumplir y que no aplican los países del Mercosur. Por eso reclaman igualdad en las exigencias.

Viena ha sido uno de los que se ha pronunciado en este sentido, al razonar que mientras los Estados miembro han aumentado los estándares climáticos, medio ambientales, de bienestar animal de la producción agrícola, la forma actual del acuerdo no requiere tales estándares a los países del Mercosur, lo que pondría al sector agrícola comunitario en cierta desventaja competitiva.

Tampoco es que Francia sea precisamente partidaria de ratificar el acuerdo Mercosur tal y como está. El posicionamiento proteccionista del Gobierno de Emmanuel Macron con el sector agrícola galo ha sido claro. París quiere que los países implicados cumplan con el acuerdo del Clima de París, detengan la deforestación ilegal y apliquen estándares sanitarios y medioambientales similares a los comunitarios. Sin embargo, tal posicionamiento podría oscilar en función de la evolución de la guerra en Ucrania.

Lo que está claro es que hay muchos intereses dentro de las relaciones que el Viejo Continente quiere tener con Mercosur, ya que la entrada de China como principal competidor en la región complica la estrategia. La llegada de este tratado de libre comercio entre ambas regiones económicas facilitaría mucho la compra-venta de mercancías y materias primas y serviría para paliar los efectos de las sequía en la agricultura y, por ende, que baje el precio de los alimentos.

La falta de pasto por la sequía deja sin alimento al sector porcino español

La producción de carne de porcino es la más importante de la industria de alimentación y bebidas de España. De hecho, el año pasado nuestro país desbancó a Alemania como principal productor de este tipo de carne en la Unión Europea. Según los datos del censo agrario del Instituto Nacional de Estadística, en 2020 España contaba con 35.000 granjas de cerdos y se criaron más de 30 millones de cabezas. Es decir, la cabaña porcina española creció un 20% durante la última década.

Por zonas de producción, en España hay ocho comarcas agrícolas que superan los 20 cerdos por persona y casi todas ellas están situadas en el tercio noreste de la península: Noguera, Garrigás y Segarra en Llleida; Bajo Maestrazgo en Castellón; Ejea de los Caballeros, en Zaragoza; Serranía Baja, en Cuenca; la comarca de Tierras Altas y Valle del Tera, en Soria y Cuéllar, en Segovia.

En cuanto a la cifra de negocio, el volumen de exportaciones casi se triplicó desde el 2008, hasta el punto de superar el pasado año los tres millones de toneladas de carne porcina exportada. Este sector es clave en la economía española y se está viendo afectado por la falta de maíz provocada por la sequía. Este cereal necesita cultivarse en zonas húmedas y la falta de agua de este año ha hecho que la producción se contraiga, por lo que España necesita importar la materia prima de terceros países para que los ganaderos puedan alimentar a sus animales. Es en este punto donde toma especial relevancia el maíz brasileño y el tratado de libre comercio Unión Europea-Mercosur.

El que China haya entrado como principal agente comprador de maíz en Brasil complica la situación. El gigante asiático es un enorme competidor y eso hará que Brasil se decante por este socio y no por la Unión Europea para comercializar, lo que implicará un aumento del precio del grano y repercutirá en toda la cadena de producción de la carne, encareciendo los precios de cara al consumidor final. Por este motivo, a España le interesa que haya libre comercio con la región económica de Mercosur.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud