Economía

¿Por qué el PIB no crece tanto como parece? Los gráficos que explican la ilusión estadística del efecto arrastre

  • El fuerte rebote de 2021 es responsable de más de la mitad del crecimiento de 2022
  • Induce a "errores de interpretación" de la evolución económica
  • Nunca antes este fenómeno había tenido tanto peso en el PIB
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El PIB de 2022 contó con una herencia recibida histórica en forma de efecto arrastre. Este fenómeno explica 3,6 puntos porcentuales del crecimiento del pasado ejercicio. Nunca antes había ocurrido nada parecido y se debe a la intensa actividad que experimentó la economía en 2021, tras el impacto de la pandemia, y a la ilusión estadística que se genera a la hora de calcular el PIB anual de una economía.

La economía es cuestión de perspectiva. La perspectiva te permite explicar cómo es posible que el PIB lleve medio año estancado y, a la vez, crezca a una tasa anual superior al 5%. La perspectiva y saber cómo se mide el PIB, ayuda mucho para entender que 2022 fue un año muy raro respecto a la evolución del crecimiento de la economía. Entre revisiones por la puerta de atrás de la Contabilidad Nacional, una elevada incertidumbre en la recogida de datos, mucha volatilidad de los mismos y que gran parte del avance del PIB es heredado de la recuperación de 2021, es muy difícil tener una foto clara de en qué estado se encuentra la economía. Si sigue creciendo con fuerza o se está debilitando.

Como punto de partida vamos a tomar de referencia el crecimiento anual de 2021 y de 2022. Prácticamente, fue el mismo dato. El PIB creció sobre el 5,5% en ambos ejercicios, pero la evolución de la economía no tuvo nada que ver. Si el año pasado la actividad económica siguió creciendo al mismo ritmo, fue gracias a la inercia de 2021, donde sí se produjo un fuerte rebote real. A este fenómeno se le conoce como efecto arrastre o carry over. Como veremos al final, antes de la pandemia, nunca había tenido tanto impacto en las cifras estadísticas que definen el PIB. El dato anual de PIB de los dos últimos años induce a la confusión. Expresa en porcentaje la comparativa entre dos períodos concretos y consecutivos, pero te hace olvidar que el PIB se puede medir en miles de millones de euros o en forma de índice, que es lo que suelen utilizar los economistas y estadísticos.

Llevar la cuenta del PIB en millones suele ser algo farragoso y los economistas suelen convertir todo, cualquier dato económico, a base cien porque resulta mucho más fácil de seguir la evolución y comparar con otros datos. Por ejemplo, el INE recoge el índice del PIB en base cien, partiendo desde 1995. Por las circunstancias de la pandemia, los economistas están cogiendo de referencia el cuarto trimestre de 2019, justo antes del impacto de la pandemia, para iniciar la serie con base cien. Se puede observar que la recuperación se produce a trompicones y que en los últimos trimestres la evolución está siendo plana. En el siguiente gráfico se ve con mayor claridad.

El PIB se puede medir trimestral, como en el anterior gráfico, calculando la diferencia entre dos trimestres consecutivos; de forma interanual, enfrentando el último trimestre con el mismo del año anterior, o anual, en el que la media de los cuatro trimestres que componen un ejercicio se compara con la media de un año anterior.

El problema viene cuando se elabora la tasa anual de PIB al comparar años enteros estancos. Si hay mucha volatilidad en los trimestres, como ha ocurrido en los dos últimos años, es complicado que este tipo de medida capte el momento de la economía española. Un buen ejemplo fue 2022. Con solo un trimestre bueno, el segundo en concreto, que fue el fin definitivo de las restricciones de covid a nivel global, se explica buena parte de todo el crecimiento, pero no todo. Mientras en 2021 hubo, entre comillas, mucho componente de "crecimiento real", en 2022 hubo un gran componente de efecto arrastre.

Nunca antes había tenido tanto peso en el PIB anual el efecto arrastre, también conocido como efecto carry over. Lo habitual es que el componente de "crecimiento real" sea mayor a la inercia que deja el año precedente. Por primera vez en 2022 fue inferior al empujón del ejercicio anterior. El Banco de España abordó este problema estadístico en 2019, cuando nadie se podía imaginar que el impacto de la pandemia iba a poner a prueba a los modelos económicos y estadísticos. Los economistas José González Mínguez y Carmen Martínez Carrascal definían este fenómeno como "la contribución del año precedente al crecimiento medio del PIB del ejercicio posterior". Y distinguían entre efecto arrastre y efecto corriente, cuya suma resultaba el PIB anual de un ejercicio.

Las circunstancias especiales de 2021

Es decir, los expertos, cómo se puede ver en el gráfico, distinguían entre el "crecimiento real" que se producía durante el ejercicio y la herencia recibida del año anterior. Siempre hay componente del PIB anual que se corresponde a la inercia del año pasado. Los economistas del Banco de España señalan que se puede hallar si se parte de la base de un crecimiento cero para todos los trimestres de un ejercicio. Con esta premisa, el PIB crecería lo mismo que la diferencia porcentual entre el último dato del cuarto trimestre del año anterior, respecto a la media de los cuatro trimestres del conjunto del ejercicio. Es decir, si la media de un ejercicio es 100 en volumen encadenado y en el último período de ese hipotético año el PIB se situó 103 puntos; el PIB contará con un empujón de 3 puntos porcentuales. De arranque y sin ninguna dinámica positiva, la economía crecería a una tasa anual del 3%, aunque el PIB se estancará en los sucesivos trimestres. 

La magnitud del efecto arrastre de 2022 se explica por el intenso crecimiento que se produjo en el año anterior. En 2021 se dio la circunstancia especial de que la distancia entre la media anual y el último trimestre fue algo exagerada, tomando el PIB en índice de volumen encadenado. La diferencia fue casi de un 3,6%, que se corresponde al peso de 3,6 puntos al efecto arrastre en el crecimiento del 5,5% de 2022. Mínguez y Carrascal, en el trabajo La relación entre las tasas de variación medias anuales y las intertrimestrales del PIB, reconocían que la fórmula que se utiliza para calcular el PIB anual puede "dar lugar a resultados contraintuitivos y a interpretaciones erróneas sobre la evolución de la economía".

El análisis de ambos economistas fue profético con lo que iba a pasar en años posteriores. "Así, por ejemplo, una misma evolución del producto, en términos de las tasas intertrimestrales, a lo largo del año corriente, puede originar medias anuales muy distintas en función de cuál fuera la trayectoria del PIB en el año anterior", tal como ha pasado en 2022.

Llegados a este punto conviene preguntarse cómo influirá el efecto arrastre en 2023. Cerrado 2022, se puede calcular el fenómeno en el año en curso. Es muy inferior al 3,6%, en concreto del 0,8%, pero a pesar de ser menor ha provocado que, por ejemplo, el Banco de España haya revisado al alza sus previsiones económicas al 1,6%, recientemente. En las nuevas proyecciones del organismo se da la circunstancia de que la mejora de tres décimas, desde el 1,3% al 1,6%, venía acompañada de un recorte en las estimaciones de consumo, inversión y demanda exterior, lo que en una primera aproximación parece contradictorio. Pero aquí entraron en juego las importantes revisiones que realizó el INE a final de año sobre el segundo trimestre de 2022. La economía pasó de crecer un 1,5% a hacerlo a un 2,2%. El análisis de 2019 del Banco de España subrayaba en sus conclusiones que la media del PIB anual se verá favorecido por el efecto arrastre en aumentos intertrimestrales más elevados del ejercicio precedente. El efecto arrastre del 0,8% ha valido para que el Banco de España revise al alza sus previsiones, y no será el único.

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