Economía

El callejón sin salida de China: una fuerza laboral debilitada y una oleada de jubilaciones en camino

  • El covid debilitó la fuerza laboral china en más de 40 millones de personas
  • A lo largo de esta década se jubilarán de forma masiva los 'babyboomers'
  • Al Partido Comunista no le queda más remedio que subir la edad de jubilación
Foto: Dreamstime

China ha visto disminuir su población en edad de trabajar en más de 41 millones de personas desde que la pandemia llegar para arrasar el país. En tres años, la fuerza laboral pasó de los 774,7 millones de 2019 a 733,5 millones en 2022. En el gigante asiático todo es 'a lo grande' y en este caso la comparativa no lo es menos: la pérdida equivale casi a la fuerza laboral total de Alemania, cifrada en 2021 en 44 millones, según los datos del Banco Mundial. 

La caída se explica en dos factores. Uno es el aumento del desempleo juvenil derivado de la crisis sanitaria mundial, aunque se estima que este problema podría resolverse como consecuencia de un crecimiento mayor estimado para este año debido tras el levantamiento de las restricciones y la política 'cero covid'. Con la reapertura, la cantidad de personas empleadas previsiblemente aumentará.

El otro factor de influencia en una menor fuerza laboral es la disminución del grupo de personas en edad de trabajar. Y es que el número de ciudadanos de entre 16 y 59 años lleva cayendo desde 2012, pero en los últimos años ha acelerado el ritmo (desde 2019 ese grupo se redujo de 38 millones a 857,6 millones). Mientras, recoge Bloomberg, el número de personas que llegan a los 60 años (edad más común de jubilación en China) ha aumentado drásticamente.

Más de 40 años sin elevar la edad de jubilación

Pese a que China tiene "la mayor población y fuerza laboral de cualquier país en desarrollo", como se ha encargado de recordar estos días el viceministro de recursos humanos y seguridad social, Yu Jiadong, el problema demográfico de China se hace evidente a cada instante. A la merma de personas en edad de trabajar se suma el rápido aumento del número de jubilados, que irá a más durante la década coincidiendo con la jubilación de la generación del baby-boom.

Este combinado solo contribuye a aumentar la presión sobre Pekín que está a punto de ejecutar el impopular aumento de la edad de retiro. De hecho, el Partido Comunista  ha incluido la reforma de la edad de jubilación entre sus tareas económicas clave para el año. 

La edad de jubilación de China se ha mantenido sin cambios durante más de cuatro décadas y actualmente está en 60 años para los hombres, en 55 para las 'trabajadoras de cuello blanco', como se denomina a las asalariadas o a un trabajadoras con estudios básicos que realizan tareas de oficina, y en 50 para las empleadas en fábricas. Que la esperanza de vida haya aumentado no se ha traducido en este tiempo en un aumento de la edad de jubilación, pero la presión demográfica no deja más salidas al Gobierno.

La parte positiva del análisis a la fuerza laboral china viene del carácter más urbanizado que ha adquirido durante la última década, una tendencia que los economistas ven como positiva para el crecimiento económico. Aproximadamente el 63% de los trabajadores estaban empleados en áreas urbanas el año pasado, frente al 50% de la década anterior, en datos de la oficina nacional de estadística del país.

Además, de los datos oficiales se extrae que la productividad de los trabajadores está subiendo y aumentó un 4,2% en 2022, que aunque no llega al 6% anual que se reportaba la década pasada, mejora la cifra postpandemia.

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