Economía

Rusia podría volver a crecer este mismo año: el banco central da las claves de su resistencia económica

  • El Banco de Rusia prevé que la economía del país puede crecer hasta un 1%
  • Las exportaciones caerán en 2023 pero menos de lo que se había previsto
  • Por otro lado, el consumo interno está mostrando signos de recuperación
El presidente ruso, Vladimir Putin, y el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, sentados en una mesa en la taiga siberiana. Foto de Reuters

Ni un 10%, ni un 6% ni un 3%. Finalmente, la contracción de la economía rusa en 2022 fue 'solo' del 2,1%, destrozando todas las previsiones que lanzaron durante 2022 el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y decenas de casas de análisis occidentales. La clave estuvo en la ágil reacción del Banco de Rusia y, sobre todo, en los fuertes ingresos por venta de petróleo, refinados y gas. Este año, todo hace indicar que las ventas de materias primas podrían complicarse ante el recrudecimiento de las sanciones de Occidente. Sin embargo, el Banco de Rusia vuelve a mostrarse optimista y cree que la economía podría incluso crecer un 1% en 2023, lo que pondría la primera piedra de la recuperación económica.

Finalmente, Rusia presentó sus datos de PIB de 2022 pese a que se había especulado con el retraso de la publicación de este dato. El producto interior bruto (PIB) sufrió una contracción del 2,1% en el conjunto del año, según la primera estimación del dato anunciada por sorpresa por la agencia estadística rusa Rosstat, que había retrasado la publicación del dato al miércoles 22 de febrero desde la fecha inicialmente prevista del pasado 17 de febrero. Aunque Rusia ya mostró signos de fortaleza durante parte de 2022, lo cierto es que pocos esperaban una caída tan 'leve' del PIB.

En 2022, Moscú contó con el boom de las exportaciones de crudo (el barril llegó a superar los 100 dólares) y del gas. Los ingresos presupuestarios para el Gobierno ruso procedentes del sector del petróleo y el gas aumentaron un 28% en 2022, después de que las exportaciones de crudo del gigante euroasiático creciesen un 7% el año pasado, según ha indicado el viceprimer ministro de Rusia, Alexander Novak. Pero este año podría ser más complicado, aunque existe gran incertidumbre sobre lo que puede pasar con las ventas de materias primas rusas.

Rusia podría crecer en 2023

El Banco de Rusia hizo públicas sus estimaciones para los próximos años. Además de reconocer que la caída del PIB en 2022 había sido muy inferior a lo que se creía, el banco central señaló que "basándose en los datos de la segunda mitad de 2022 y las estadísticas recientes de enero de 2023, el Banco de Rusia ha actualizado su previsión macroeconómica a medio plazo... la previsión del PIB para 2023 se ha elevado a entre el -1 y el +1%".

Esta no es una previsión descabellada. El Fondo Monetario Internacional admitió en su última revisión de la economía global el 30 de enero que la economía de Rusia podría crecer un 0,3% en 2023 y un 2,1% en 2024. Esto supuso una revisión al alza de 2,6 puntos para 2023 respecto a la anterior. 

¿Por qué revisa al alza el PIB Rusia?

Rusia cree que, pese a las sanciones de Occidente, las exportaciones se mantendrán más fuertes de lo esperado este 2023. Aunque el Banco de Rusia no explica con detalle cómo ni por qué, lo cierto es que Rusia y sus empresas de materias primas se han comportado como si supieran que van a poder seguir exportando grandes cantidades de petróleo y productos refinados. La agencia americana Bloomberg publicaba hace unos días que Rusia ha perforado la mayor cantidad de suelo en una década para producir más petróleo, lo que no tendría ningún sentido si no tuvieran algún tipo de 'plan' para exportarlo.

Exportaciones récord de petróleo ruso a China. Gráfico realizado por Javier Barriocanal
Exportaciones récord de petróleo ruso a China. Gráfico realizado por Javier Barriocanal

Quizá la flota fantasma (barcos comprados por Rusia o aliados para esquivar las sanciones occidentales al transporte y compra de crudo ruso) de Rusia pueda mantener los flujos de petróleo que salen de Rusia hacia el resto del mundo o quizá esperan que el fuerte crecimiento de China y la India sea suficiente para sustituir a Europa y seguir exportando grandes cantidades de materias primas. Por ahora, el informe de febrero de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) admite que la producción y las exportaciones de Rusia están resistiendo bastante bien. China ha batido en enero un nuevo récord de importación de petróleo ruso.

"La senda de mayor PIB está condicionada tanto por una caída de las exportaciones menor a la esperada como a una mayor contribución del gasto público a la demanda agregada. En particular, la creciente inversión del gobierno está reemplazando la disminución de la actividad de inversión del sector privado", sostiene el informe publicado por el banco central ruso.

Además, esta institución destaca que se están viendo ciertos brotes verdes en el consumo de los hogares en lo que va de este año: "A finales de 2022, la demanda de los consumidores se mantuvo moderada, pero desde principios de 2023 ha mostrado signos de recuperación en medio de una mejor confianza de los consumidores".

También hay desafíos

No obstante, el Banco de Rusia admite que están apareciendo otros riesgos. La inflación, que se había calmado en la parte final de 2022, puede reaparecer en los próximos trimestres y forzar al Banco de Rusia a subir los tipos de interés de nuevo. El rublo ha caído con fuerza frente al dólar en los últimos meses, mientras que otros factores que estaban siendo desinflacionarios ahora podrían revertirse.

"El balance de riesgos de inflación se inclina al alza. Los riesgos proinflacionarios están asociados a la persistencia de expectativas de inflación elevadas, la posibilidad de una rápida recuperación de la propensión al consumo, un mercado laboral ajustado, así como el impacto sobre la demanda agregada del crecimiento y aceleración del gasto presupuestario", advierte el Banco de Rusia en su informe.

La tasa de paro en Rusia ha caído al 3,7%. El mercado laboral sufre de ciertas estrecheces. Por un lado, todos los hombres que se han marchado a luchar a la guerra contra Ucrania han generado un número importante de vacantes por cubrir en la economía. Los salarios nominales crecieron más de un 12% en Rusia en 2022. Por otro, el gasto que supone la guerra incrementa en el corto plazo la demanda agregada de la economía, aunque sea para producir bienes (armas) que no mejoran la vida de los ciudadanos. 

"Es posible que se necesite una trayectoria de tipos de interés clave más altos que la supuesta en el pronóstico de octubre del Banco de Rusia para que la inflación regrese a su objetivo de cerca del 4%. De acuerdo con el pronóstico de referencia, la tasa clave promedio anual será de 7-9% anual en 2023, 6,5-7,5% anual en 2024, y 5-6% anual en 2025", sentencia el Banco de Rusia.

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