Economía

Más de 14.000 fijos discontinuos al día dejan de trabajar sin contar como parados

  • Escrivá se adelanta a Díaz y publica la revisión de sus datos de bajas por pase a la inactividad
  • La volatilidad se dispara el doble de lo que ha aumentado la afiliación de estos trabajadores

A la espera de que el Ministerio de Trabajo presente el desglose de las cifras de fijos discontinuos sin actividad, la Seguridad Social ha tomado la delantera y publicado sus cifras de bajas de afiliados que pasan a una situación en la que no trabajan, pero no son considerados parados registrados. Una estadística que marcó una media diaria de 14.033,57 bajas en noviembre. Este es el último dato disponible, aunque no el más elevado de la serie: un mes antes, en octubre, se llegaron a superar los 20.000 "pases a la inactividad".

El carácter de los fijos discontinuos ha estado en el centro de la polémica desde la aprobación de la reforma laboral. La clave es lo que ocurre cuando la tarea a la que están ligados se interrumpe, pero el contrato sigue en vigor. En esos casos son dado de baja de afiliación "por pase a la inactividad" hasta que la empresa vuelve a llamarles.

Mientras tanto pueden inscribirse en los servicios públicos de empleo e incluso recibir una prestación si han cotizado lo suficiente para ello. Eso sí: no cuentan como parados registrados porque mantienen la relación laboral.    

Más allá de la polémica política o incluso mediática, estos fijos discontinuos se han convertido en un quebradero de cabeza para los ministerios de Trabajo e Inclusión porque las estadísticas parecen haberse visto sobrepasadas tanto por el incremento de estos contratos como por su volatilidad: así, mientras se acumularon más de 2,3 millones de firmas en 2022, apenas sumaron 450.000 afiliados.  

La incógnita de la inactividad

¿Cuántos de estos trabajadores están en un periodo de inactividad? No es una pregunta baladí, ya que determina el derecho a prestación de estas personas, y por tanto repercute en el gasto público. La necesidad de clarificar estos datos llevó una doble revisión parte del SEPE y de la Tesorería General de la Seguridad Social en octubre.

Los resultados dispararon la polémica, ya que convirtió a 52.300 parados registrados en demandantes con relación laboral, sin que Trabajo aclarara este ajuste. Por su parte, la Seguridad Social optó por mantener un perfil bajo mientras realizaba sus análisis.

Los datos del departamento que dirige José Luis Escrivá muestran que los fijos discontinuos son, con diferencia, la primera causa de baja de un trabajador con contrato indefinido, muy por encima de dimisiones, despidos o extinciones por no superar el periodo de prueba. Y se han incrementado espectacularmente: la media de noviembre multiplica casi por cuatro la del mismo mes de 2021.

La pregunta que cabe hacerse ahora es cuántas bajas por pase a la inactividad de fijos discontinuos se producen en un mes. La respuesta sería multiplicar la media diaria por el número de días laborables (22), lo cual en el caso de noviembre arrojaría unas 308.000 bajas. Una cifra que parece elevada, pero hay que tener en cuenta que en noviembre se registraron 1,7 millones de bajas a la Seguridad Social. Sin embargo, este ejercicio debe realizarse con prudencia ya que la volatilidad en el mercado laboral sigue siendo elevada.

Así, la media de bajas diarias por pase a la inactividad de fijos discontinuos es menos de la mitad de la de las bajas por el fin de un contrato temporal, que llega a 34.956,05 diarias. Si hiciéramos el mismo ejercicio que con los fijos discontinuos, arrojarían un saldo de 769.000 personas al mes.

El Ejecutivo defiende que este incremento de las bajas es consecuente con los resultados de la reforma laboral, aunque su intensidad ha despertado las alarmas entre los analistas, que lo consideran un síntoma claro de la inestabilidad del nuevo empleo indefinido. Que el pase a la inactividad sea la principal causa por la que un indefinido se da de baja en la Seguridad Social, cuando apenas supone un 7% del total de afiliados con contratos estables (y un 19% de los añadidos desde la reforma laboral) resulta un indicio demasiado llamativo.

Aunque para confirmar esta sospecha hay que comparar la variación de las bajas con la de las altas. En este caso, las estadísticas no desglosan la causa pero llegan al cierre del año. En diciembre, se registraron un total de 17.149,25 bajas diarias de fijos discontinuos, de las que se puede extrapolar que 8 de cada 10 fueron por pase a la inactividad.

Expresado en variación interanual, esto supone que las altas diarias se han multiplicado por 6,4, las bajas por 4,8 y el saldo por 2,8, pasando de los 382.000 en diciembre de 2021 a los 834.000 a cierre del pasado. Es decir, que la volatilidad de estos contratos crece a un ritmo que dobla el del crecimiento del empleo que generan.

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