Economía

Rusia corre el riesgo de entrar en una recesión más profunda a medida que las sanciones le desgasten

  • Un informe interno calcula el impacto real de la guerra y del aislamiento ruso
  • Rusia dejará de tener acceso a productos y servicios básicos de otros países
  • La escasez energética podría llegar al país de Putin tras un recorte de demanda
La ciudad portuaria rusa Vladivostok. Foto: EFE.

Rusia corre el riesgo de entrar en una recesión más profunda a medida que las sanciones hagan mella en sectores estratégicos de su economía. La contracción será más contundente de lo que se espera actualmente y mayor que lo que recogen las cifras que da el país públicamente, según advierte un documento interno elaborado por expertos para el Gobierno ruso y al que ha tenido acceso en exclusiva Bloomberg.

Se trata de un informe que se ha elaborado durante meses y cuyo objetivo es calcular el impacto real de la guerra y del aislamiento de Rusia a raíz de las medidas que han tomado los países occidentales. Sus conclusiones, más sombrías que las dibujadas hasta la fecha, se han debatido en una reunión a puerta cerrada de altos cargos rusos.

Dos de los tres escenarios que se contemplan apuntan que la contracción se acelerará el año que viene y que la economía rusa no se recuperará hasta finales de la década, como pronto. El Producto Interior Bruto (PIB) se hundirá un 8,3% en 2023 respecto a 2021 y la mayor caída se producirá en 2024, hasta el 11,9%. 

En lo que coinciden todos los escenarios es que el efecto de las sanciones se va a intensificar y que más países se sumarán a las mismas. Además, el veto europeo a los combustibles rusos perjudicará a la propia Rusia y pondrá en peligro su capacidad de suministro interna. 

Al país de Putin no solo le pesan las restricciones occidentales -que afectan a una cuarte parte de sus importaciones y exportaciones-, sino que su parón se extiende a numerosos ámbitos, como al del transporte, al financiero o al tecnológico. Por ejemplo, el 95% de los trayectos aéreos se realizan en aviones fabricados por países extranjeros y eso impactará en la movilidad de la población. Otro de los casos que se citan es que unos 200.000 profesionales tecnológicos abandonarán el país hasta 2025, lo que también agravará la situación del mercado laboral y contribuirá a la fuga de talento.

Esta perspectiva contrasta con el mensaje que han dado las autoridades rusas de que el impacto de las sanciones ha sido menor de lo esperado. Según las mismas, el retroceso económico será inferior al 3% y todavía menor el año que viene. Los expertos de otros lugares también mejoraron su visión sobre Rusia tras argumentar que las sanciones no desgastarían tanto la actividad. 

Por otra parte, el documento propone una serie de medidas para contener el retroceso económico, situar el inicio de la recuperación en 2024 y, después, crecer de forma estable. Sin embargo, Bloomberg explica que las medidas planteadas son las mismas que se han puesto en marcha hasta la fecha, sin mucho éxito, en una economía que ya se estaba estancando antes del conflicto. 

La agencia se ha puesto en contacto con fuentes rusas para preguntar sobre el informe y tras remitir su petición al ministerio de Economía, todavía no ha recibido otra respuesta.

Los sectores estratégicos dejarán de impulsar la economía

Otro de los puntos que se destaca en el documento es la evolución de las exportaciones. La previsión para los próximos dos años es que la producción se reduzca en varios de los sectores clave, de los que más venden a otros países, como son los combustibles, la industria química o la madera. Aunque se recuperarán pasados los años, estas áreas económicas dejarán de impulsar el crecimiento durante un tiempo.

Por ejemplo, si Rusia finalmente corta por completo el grifo del gas a Europa, el país dejaría de ingresar 6.600 millones de dólares en concepto de impuestos al Estado. Y no sería posible sustituir la totalidad de las compras europeas por las de otros clientes. Ni siquiera en el medio plazo. Esa incapacidad para encontrar sustitos podría forzar al país a recortar su producción, algo que también afectaría a su mercado interno y que podría incluso conducir a la escasez. 

Además, si la economía global entra en recesión, las exportaciones rusas podrían verse todavía más mermadas. La razón es que la demanda de algunos de esos productos seguiría bajando. En consecuencia, el rublo se debilitaría dando lugar a una mayor inflación.

Otro de los cálculos más allá de las pérdidas de ingresos por ventas de combustibles es el del sector de la metalurgia, en el que se espera un recorte de 5.700 millones de dólares debido a las restricciones.

Rusia se enfrenta al riesgo de desabastecimiento

Si se mira a las importaciones, el riesgo se centra en la capacidad de abastecimiento. Las restricciones de comercio con Rusia pueden conducir a una falta de materias primas que imposibiliten la producción en algunos ámbitos. Además, sin ese aprovisionamiento también se limitará la capacidad de reparar equipos, una cuestión que frenaría el avance económico y que limitará el crecimiento. El 30% de las piezas con las que se fabrica maquinaria proceden del extranjero.

"Simplemente, no habrá proveedores alternativos para algunos suministros", explica el informe. Otra de las cifras que incluye es que el 80% de la producción de fármacos depende de otras importaciones. Esos problemas para acceder a productos y servicios podrían afectar al sector agrícola y a la oferta alimentaria de los rusos. En la elaboración de derivados de aves, la dependencia de fuera asciende al 99%.

Asimismo, Rusia perderá el acceso a tecnologías de otros países y tendrá que depender exclusivamente de las chinas o de las de otras economías menos avanzadas en esa materia. Incluso, la guerra obligará al Gobierno ruso a revisar los planes de desarrollo y crecimiento poblacional que tenía antes de la guerra.

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