Economía

La actividad económica de la zona euro baja a mínimos de 18 meses

  • El PMI compuesto está en su peor nivel desde febrero de 2021 y se prevé un fin de año 'difícil'
  • Los vientos de cola del repunte de la actividad post-covid de los servicios se empiezan a parar
Madrid

La economía de la eurozona está dando los primeros visos de lo que se avecina en la segunda mitad del año. Según los últimos datos conocidos sobre la economía de la moneda común, la actividad privada se contrajo en agosto por segundo mes consecutivo, tras un período de 16 meses de crecimiento.

Un panorama con una industria muy apretada por el coste energético y un estancamiento de los servicios (con gran peso sobre el PIB de la unión monetaria) como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo a causa de una elevada inflación. Con esta receta en la olla, es normal que los expertos digan que el final de 2022 será "difícil".

La primera contracción de la economía de la eurozona se vivió en julio por primera vez desde febrero de 2021 y la 'vuelta al cole' de la eurozona va a ser complicada según la lectura preliminar de los PMI. Estos índices los elabora S&P Global y establece una línea en los 50 y, si se superan, la economía está en expansión y, si es inferior, hay contracción. Este indicador se hace a través de encuestas masivas a empresas y es de los más fiables.

Por tanto, el PMI compuesto de agosto en la eurozona (que engloba toda la actividad privada de los países de la moneda común), ha bajado a 49,2, el índice más bajo en 18 meses desde que en julio S&P Global lo pusiera en 49,9.

El economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Andrew Harker, ha advertido que lo que queda de 2022 va a ser "un período difícil para las firmas de la zona euro" y apuntó que los datos del PMI en agosto dan a entender que la economía de la zona euro "se está contrayendo en el tercer trimestre".

Al mismo tiempo, este economista destaca que el aumento del coste de la vida ha hecho "desaparecer el repunte económico en el sector servicios observado tras el levantamiento de las restricciones por la pandemia, mientras que el sector manufacturero siguió sumido en una contracción" durante el mes de agosto.

Es cierto que el PMI preliminar del sector industrial apenas ha bajado, ya que se sitúa en agosto en un 49,7, frente a los 49,8 de julio, pero esta es su peor marca desde junio de 2020.

Los analistas son claros en este sentido: "El sector manufacturero sigue luchando bajo el peso del aumento de los costes de la energía, los persistentes cuellos de botella del suministro y la continua escasez de mano de obra", dice el economista de Oxford Economics, Roy Fennessy.

A esto se suma que S&P Global dice que la acumulación de productos finales en las fábricas "es récord" por la caída de la demanda, lo que "sugiere que existen escasas probabilidades de mejoras para la producción manufacturera a corto plazo", asegura Harker.

Por su parte, l sector servicios se estanca, ya que el Flash del Índice PMI se situó en la zona euro en 50,2 (51,2 en julio), su nivel más bajo en los últimos 17 meses, por lo que los vientos de cola post-covid se han parado en el sector con mayor peso en la economía de la zona euro.

S&P Global dice que la reducción de la actividad total en la eurozona "se concentró en las principales economías". Alemania registró una caída más intensa de la actividad total desde junio de 2020, ya que las industria redujo la producción y la actividad del sector servicios se aceleró. Por su parte, Francia vio bajar su actividad total por primera vez en año y medio a raíz de una intensa caída de las manufacturas y un crecimiento menos marcado dentro del sector servicios. Fuera de estos países, la actividad aumentó pero muy ligeramente.

El riesgo de recesión es real pero el BCE actúa con cautela

Según los preceptos básicos de la economía, para que se declare una recesión técnica, el Producto Interior Bruto (PIB) tiene que contraerse durante dos trimestres consecutivos. Por tanto, las recesiones son un período de tiempo durante el que un país la economía de una región del mundo (como es el caso de la eurozona) no crece y se contrae.  Esto es algo ya ha sucedido en Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE) es un escenario que también contempla, aunque el organismo bancario común todavía se mantiene cauto. 

 Todos los indicadores apuntan a que la economía de la zona euro entre en recesión técnica. "La inflación sigue siendo indeseablemente alta y se espera que se mantenga por encima del objetivo del consejo de gobierno durante algún tiempo. Los últimos datos indican una desaceleración del crecimiento, lo que empaña las perspectivas para la segunda mitad de 2022 y más allá", apuntaban a inicios de l mes de agosto.  

En cambio, la miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Isabel Schnabel, recalcaba en una entrevista a Reuters la semana pasada que "ni siquiera está claro que vaya a haber una recesión técnica en la zona euro, pero simplemente no lo descartaría".

Ante estos mensajes, está claro que el organismo bancario común prefiere mantener la cautela y no pronunciar todavía la palabra "recesión", a pesar de que en el Bundesbank (banco central alemán) sí que hablan de que es posible que la economía alemana entre en recesión el próximo año.

En este sentido, en ING Economics prevén que "el crecimiento se estanque en el segundo semestre de este año".

Con todo, la vista está puesta en la reunión del BCE agendada para el próximo 8 de septiembre, donde está previsto que tomen una nueva decisión sobre los tipos de interés. Ahora, la pelota está en el tejado de Crhistine Lagarde y el resto del BCE, quienes las cifras juegan totalmente en su contra ya que, a la contracción de la economía hay que sumarle que el euro ya vale menos que el dólar estadounidense, lo que genera otro impacto económico.

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