Economía

Un visionario Larry Summers predice el futuro (y no tiene muy buena pinta)

  • Muchos tacharon de loco al exsecretario de Tesoro al alertar de la inflación
  • No se equivocó, e incluso se quedó corto: ahora lanza nuevas advertencias

La inflación está descontrolada alrededor del mundo. El último dato publicado en EEUU situó el incremento de precios en el 6,8%, máximos no vistos desde 1982. Entonces, ¿Quién mejor para resumir 2021 y pronosticar cómo va a ser 2022 que el exsecretario del Tesoro Larry Summers, cuyas advertencias sobre sobre la inflación han demostrado ser en gran medida precisas? No en vano, a inicios de verano ya pronosticaba una cifra de al menos el 5% para finales de este año.

Summers, profesor de la Universidad de Harvard y colaborador en Bloomberg, explica en una entrevista con la agencia por qué cree que es poco probable que "hacer funcionar la economía" ayude a los trabajadores estadounidenses a obtener una porción más grande del pastel económico.

Durante la conversación Summers expresa su temor a que EEUU esté "llegando a un punto en el que será desafiante reducir la inflación sin dar lugar a una recesión". En este sentido ya expresaba hace unos días que probablemente la Reserva Federal de EEUU tendrá dificultades para devolver el 'genio' de la inflación a la botella sin provocar una recesión. El exsecretario del Tesoro comparaba la política monetaria con el intento de ajustar la temperatura del agua de una ducha en un viejo hotel, debido al retraso en la respuesta económica. Por eso, ha dicho, la Fed ha provocado con frecuencia recesiones cuando reacciona para acabar con la inflación.

"Creo que la dificultad de diseñar un aterrizaje suave en el que la inflación baje pero no veamos un problema real es, creo, muy desafiante", insistió el que fuera responsable económico en el segundo mandato de Bill Clinton.

Summers piensa que los análisis que sugieren que buena parte del alza de los precios se debe a los cuellos de botella no son correctos; el 90% de los componentes del IPC muestran una inflación por encima del 3%, señala, más del 50% por encima del objetivo de la Fed. "Si miro lo que está sucediendo en el mercado laboral, me parece que tenemos una escasez sustancial de mano de obra que hace subir los salarios, pero con un retraso porque los salarios no se reajustan constantemente. Tenemos presiones sustanciales en el mercado de la vivienda que, en realidad, aún no se han manifestado en los índices de precios oficiales. Así que creo que tenemos una situación inflacionaria bastante grave que ha estado creciendo durante bastante tiempo", argumenta.

Tampoco cree que los datos apoyen en este momento la opinión de la Fed de que la economía pueda disfrutar de un desempleo del 3,5% durante varios años con una inflación significativamente descendente. De hecho, las previsiones de la Fed apuntan a un desempleo por debajo de sus estimaciones del nivel normal, las tasas de interés nunca alcanzarán en los próximos años su concepto de nivel normal, opina.

Y si la inflación no es suficiente para caldear los ánimos, Summers también predice que EEUU podría podría sufrir un doble golpe de recesión y "estancamiento secular" a largo plazo, una mezcla poco atractiva de crecimiento débil y tasas de interés persistentemente bajas.

Sobre los fallos en la cadena de suministros, Summers apunta que "no es por nada de lo que esté haciendo China. Es porque nuestra demanda de bienes aumentó y deberíamos haber gestionado mejor la capacidad portuaria". "¿Necesitamos prestar atención a las tierras raras y otros bienes que están altamente concentrados en el mundo para nuestra seguridad nacional? Sí. ¿Deberíamos instituir algún programa más amplio de no dependencia del comercio? Sospecho que habría ineficiencias muy sustanciales al hacer eso", añade.

Y continúa. "Tenemos que gestionar la economía mundial mucho mejor de lo que lo hacemos. Es por eso que fui un partidario tan fuerte de las iniciativas que Yellen (la actual secretaria del Tesoro) llevó a cabo para armonizar los impuestos corporativos en todo el mundo y que el capital pudiera funcionar, pero no se pudiera esconder y estuviese sujeto a impuestos de forma razonable.

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