Economía

Irlanda del Norte se convierte en el paraíso de los exportadores: "Es el mejor momento de nuestras vidas"

  • El comercio de la provincia se dispara más de un 30% tras el Brexit
Puerto de Larne, en Irlanda del Norte. Foto: Dreamstime

La salida de la UE, con los datos en la mesa, está siendo un desastre económico sin ambages para el Reino Unido, que el Gobierno cifra en un 4% de caída en el PIB a medio plazo. Pero el texto del acuerdo indicaba desde el principio que un sector concreto de la economía británica podía verse muy beneficiado por él. Y los últimos datos, casi un año después de que el Brexit se haya hecho realidad, confirman las expectativas: las exportaciones de Irlanda del Norte se han disparado. "Es el mejor momento de nuestras vidas", aseguró Stephen Kelly, presidente de la asociación de empresarios industriales Manufacturing NI.

Según los datos publicados el miércoles pasado por el Reino Unido, las exportaciones de la provincia a la República de Irlanda en los tres primeros trimestres del año se han disparado un 60%, hasta los 2.800 millones de euros. El camino contrario, el comercio de Irlanda a Irlanda del Norte, también ha aumentado considerablemente: un 48%, hasta los 2.570 millones de euros. Y un dato similar se da para las ventas a Gran Bretaña: una subida del 36%.

La clave de estas cifras es la excepcional situación de la provincia británica, dentro del Reino Unido y, a la vez, del Mercado Común europeo. El resultado es que los productos fabricados allí no tienen ningún tipo de control aduanero a la hora de ser exportados a la UE, porque siguen las regulaciones europeas; ni para cruzar el Mar de Irlanda hacia Gran Bretaña, porque para el Gobierno británico son producción nacional.

Estas ventajas están atrayendo a industrias que quieren vender a ambos lados. Este viernes, Ardagh Metal Packaging anunció que instalaría una planta de 200 millones para fabricar latas de Coca-Cola, para proveer a las embotelladoras de Reino Unido y la UE.

La gran pregunta ahora es cuál será el efecto de las tensiones entre la UE y el Gobierno de Boris Johnson, que sigue amenazando con romper el acuerdo del Brexit si no se hacen grandes cambios a la parte que regula la situación norirlandesa, invocando el llamado "Artículo 16". Su preocupación es el único comercio que no se ha movido un milímetro: las ventas de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, que sí tienen que pasar controles, y que se han estancado mientras el resto del comercio con la provincia se disparaba.

Aún sin avances

Este viernes, el ministro del Brexit, David Frost, y el vicepresidente de la Comisión Europea Maroš Šefcovic volvieron a reunirse, sin grandes avances. La UE sigue ofreciendo recortar los trámites que tienen que realizar las empresas británicas para comerciar con Irlanda del Norte hasta en un 80%, mientras que Londres pide "esencialmente, una libertad de comercio" entre ambas orillas.

Por el momento, los exportadores norirlandeses están aprovechando la situación. Manufacturing NI pide "mejoras" al tratado sobre la provincia, pero no su anulación unilateral, que traería lo que más miedo les da: incertidumbre. A sus políticos les piden más claridad, un marco estable y, sobre todo, seguir aprovechando esta posición única como puente entre Reino Unido y la UE. El problema es que Irlanda del Norte ha sido de todo menos estable en el último siglo. Y en el horizonte aparecen las elecciones de mayo de 2022 y la posibilidad de que el Sinn Féin, el partido que aboga por la unificación de la isla, se convierta en el principal partido de las dos partes de Irlanda por primera vez en la historia.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin