Economía

La batería nórdica se apaga en mitad de la crisis energética que golpea Europa

  • La energía multiplica por cinco su precio en Suecia y Noruega en un año
  • La falta de agua obliga a las compañías a recurrir al carbón y pretróleo
  • Los cables submarinos generarán mayor volatilidad en los precios
Bloomberg.

De la crisis energética que asola Europa no se escapan ni lo países nórdicos. El precio de la electricidad se ha multiplicado por cinco en un año. El problema de Noruega, Suecia y Finlandia no está siendo las reservas de gas, sino las de agua. Los precios de la electricidad también se han multiplicado por cinco en algo más de un año.

La batería verde de Europa está fundida. El sistema eléctrico de los países nórdicos pasa por ser uno de los más sostenibles del mundo gracias a que el agua es la principal fuente de energía. Sin embargo, no escapan de la escasez de materias primas. Suecia y Noruega tienen problemas por el bajo nivel de sus embalses. "La combinación de bajas reservas hidroeléctricas nórdicas, con los bajos niveles de almacenamiento de gas en Europa está creando una tormenta perfecta", explica Mats Persson, jefe de operaciones de Fortum Oyj, a Bloomberg.

Ahora mismo la luz en Suecia depende de una planta de 52 años que quema petróleo. Esta situación complica la situación al recibir la presión de precios de los hidrocarburos y del dióxido de carbono. "Con los nuevos cables de conexión para Alemania y el Reino Unido, las grandes variaciones de precios que hemos visto en Europa están entrando en el sistema nórdico", comenta el experto. Los cables submarinos están diseñados para enviar y recibir electricidad, dependiendo de los precios. De momento, la dirección más lógica es que Noruega o Suecia envíe electricidad pero si hay problemas de suministro de agua en los embalses, que es el factor que mantiene a raya los precios, en los países nórdicos la situación se ha dado la vuelta.

"Los nuevos cables de conexión para Alemania y el Reino Unido permiten el contagio"

"No hay suficiente agua para exportar electricidad ni a Reino Unido, ni a la Europa Continental", explica Sigbjorn Seland, analista jefe de la consultora industrial StormGeo Nena.

"La idea de que seamos una batería verde para Europa va a fracasar este invierno", comenta Andre Gustavsson, analista de la empresa de servicios públicos sueca Skelleftea Kraft, cuyo peor escenario es que el aumento de los precios afectará el crecimiento económico a medida que las empresas empezar a frenar la salida. 

La eléctrica sueca Oresundskraft planea pedir a algunos clientes industriales que sean flexibles en su consumo, para ayudar a reequilibrar el sistema. En el sur del país la planta de Uniper, que utiliza petróleo, funcionó a toda velocidad con regularidad en septiembre.

La volatilidad en los precios está para quedarse a medida que se desmantelen las plantas nucleares, de carbón y de gas, subraya Mats Gustavsson, vicepresidente de energía de la minera sueca Boliden. La empresa acaba de firmar un nuevo contrato de energía a largo plazo para una fundición en Noruega.  "Lo más peligroso es que el precio más bajo para producir energía está aumentando todo el tiempo", señala el ejecutivo.

Para los millones de hogares y empresas de Suecia que dependen de la electricidad para la calefacción, la crisis ya se ha convertido en una realidad.

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