Economía

Biden se marca como objetivo que el 50% de los coches vendidos para 2030 no emitan CO2

  • Empieza a echar mano de las regulaciones para reducir emisiones

El presidente de EEUU, Joe Biden, no quiere andarse con rodeos. Su objetivo es que para 2030, la mitad de los coches nuevos que entren a formar parte de la gigantesca flota del país -que asciende a unos 289 millones, según los datos más recientes del registro de vehículos- no emita dióxido de carbono. Un paso adelante extraordinario en la lucha para frenar el calentamiento global que, según advierte la industria, necesita de un fuerte apoyo económico por parte del Gobierno.

Este jueves, Biden se reúne en la Casa Blanca con las grandes figuras del sector: las tres principales automovilísticas del país, con sede en Detroit, y el sindicato de Trabajadores Unidos Automotrices (UAW), a las que les va a presentar su decreto para establecer ese objetivo. Su intención es cooperar con las empresas para potenciar la producción de coches eléctricos, híbridos enchufables o con celda de combustible.

"Estas nuevas acciones, junto con las inversiones en la agenda "Reconstruir Mejor" del presidente, fortalecerán el liderazgo estadounidense en coches y camiones limpios al acelerar la innovación y la fabricación en el sector automotriz, potenciar la cadena de suministro nacional y aumentar los empleos del sector con buenos salarios y beneficios", dijo la Casa Blanca en un comunicado. Biden también anunciará que su Administración está elaborando estándares de reducción de gases de efecto invernadero y requisitos de ahorro de combustible para todo tipo de vehículos, según la Casa Blanca.

Estos decretos son una pieza central de los planes ambientales de Biden, y suponen el primer gran movimiento de su Administración para atacar las emisiones de dióxido de carbono provocadas por el transporte, la principal fuente de estos gases en EEUU, a golpe de regulación. Las diversas agencias a cargo de los estándares ya están apretando a los productores de petróleo con restricciones a la emisión de metano, o a las eléctricas con controles al dióxido de carbono, deshaciendo los pasos atrás dados por el Gobierno de Donald Trump.

'Un cambio drástico'

"Esto representa un cambio drástico para el mercado estadounidense actual que solo se puede lograr con con un despliegue conjunto de políticas e incentivos a la electrificación por parte del Gobierno", dijeron Ford, General Motors y Stellantis en un comunicado. "Nuestros anuncios recientes de productos, tecnología e inversiones destacan nuestro compromiso colectivo de ser líderes en la transición de EEUU a los vehículos eléctricos".

Los fabricantes de coches estadounidenses han anunciado planes para invertir miles de millones en la producción de vehículos neutrales en carbono. GM, por ejemplo, se comprometió a vender solo modelos que generen cero emisiones para 2035. Ford dijo que espera que el 40% de su volumen global de vehículos sea totalmente eléctrico para 2030 y Stellantis ha dicho que apunta a que más del 70% de las ventas en Europa y más del 40% en EEUU sean de "vehículos de bajas emisiones", es decir, eléctricos o híbridos, para 2030.

Por el momento, el Congreso está tramitando unos 7.500 millones de dólares para construir una red nacional de 'electrolineras' y puntos de recarga como parte del plan de infraestructuras. La cifra, sin embargo, es solo la mitad de lo que había presupuestado Biden en un principio.

La Casa Blanca estima que los nuevos estándares de emisiones, junto con los objetivos de venta de vehículos, pondrán a la nación en el camino correcto para reducir las emisiones de los vehículos nuevos en un 60% en 2030 respecto a 2020.

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