Economía

Europa busca despegar movilizando inversiones por más de 1,5 billones de euros

  • Las principales herramientas: el fondo de recuperación y el nuevo 'plan Juncker'
Fuente: Dreamstime.
Bruselas.

La inversión en Europa se secó durante larga resaca que siguió a la Gran Recesión. No se recuperaron los niveles previos al batacazo financiero de 2008 hasta más de una década después. Si entonces la raquítica inversión estuvo detrás del lento despegue, el gasto productivo vuelve ahora a la primera línea. Será la clave de bóveda no solo para superar el hundimiento económico provocado por el covid-19, también para transformar la economía europea a una escala no vista en tres décadas. La punta de lanza para inyectar el revulsivo que necesita Europa será el fondo de recuperación de 800.000 millones de euros. Pero la lentitud con su puesta en marcha está impacientando a todos. La incertidumbre aumentó el pasado mes tras detener el Tribunal Constitucional alemán el proceso de ratificación en aquel país.

"No me corresponde a mí comentar sobre el Tribunal Constitucional alemán. Pero sería un desastre económico para Europa si el desembolso de los fondos se retrasara indefinidamente", avisó Isabel Schnabel, miembro del Consejo Ejecutivo del BCE, en una entrevista publicada ayer.

Pero los problemas nunca llegan solo en la UE. El bloqueo de los jueces alemanes se suma al avance a trompicones con los planes de vacunación en los Estados miembros, lo que retrasará el despegue económico sin cortapisas. Además, empieza a cuestionarse si la potencia de fuego del estímulo europeo será suficiente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y varios analistas ya han abierto el debate, preguntándose si los 800.000 millones de euros no se quedarán cortos para hacer frente a tres oleadas del virus y el goteo constante de restricciones. Las dudas asaltan al mirar a EEUU. Mientras que allí la economía solo cayó la mitad que la europea el año pasado, el gasto adicional de Washington dobla al estímulo de la UE, y la Administración del presidente Joe Biden ya prepara un nuevo paquete.

La posibilidad de un nuevo bazuca comunitario todavía aparece lejana. Pero los Estados miembros están dispuestos a considerar medidas nacionales adicionales, ya que la economía de la UE no volverá a su nivel anterior a la crisis hasta mediados de 2022. Para allanarles el camino, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento continuará suspendido el próximo año casi con seguridad, por lo que no habrá control a los niveles de déficit y deuda nacionales.

Relajación de reglas fiscales

Además de la suspensión del Pacto de Estabilidad, la Comisión también ha suavizado sus normas sobre ayudas estatales para facilitar el apoyo público a las empresas afectadas por la pandemia y las restricciones. Europa ha aprendido de los errores de hace una década. La austeridad está totalmente desterrada del debate, a pesar de los enormes niveles de deuda públicos. El endeudamiento no preocupa mientras se mantenga el apoyo de los bancos centrales. Pero los recursos públicos por sí solos no serán suficientes para cubrir las inmensas necesidades de inversión.

La Comisión Europea estimó el pasado año que la inversión privada registraría una caída acumulada de 831.000 millones de euros en 2020 y 2021. Una cifra que habrá aumentado tras las nuevas olas del virus. Además, el esfuerzo para materializar la transición verde y la transformación digital asciende a al menos a 595.000 millones de euros por año, según el Ejecutivo comunitario. En total, un agujero de más de 1,5 billones de euros. "Mientras trabajamos para construir la recuperación, debemos evitar repetir los errores cometidos hace una década. Debemos equiparnos con las herramientas para apoyar la inversión privada", remarcó el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.

Para dar un acelerón a los recursos que necesita, la Comisión ha reforzado el conocido como el plan Juncker, el instrumento creado en 2015 precisamente para movilizar la inversión privada, ofreciendo garantías respaldadas por el presupuesto comunitario. El ahora conocido como InvestEU espera generar una inversión privada de al menos 372.000 millones de euros, a partir de 26.200 millones de euros en avales de las arcas comunitarias.

Pero sobrevuelan demasiados nubarrones para saber hasta qué punto funcionará la zanahoria comunitaria. A pesar de este mecanismo, y de las condiciones favorables de financiación facilitadas por la política monetaria BCE, se espera que la menor rentabilidad y la elevada incertidumbre pesen sobre la inversión este año, indicó la Comisión en sus previsiones económicas del pasado otoño. No se prevé que la inversión en la UE y la zona del euro se mantenga en los niveles previos a la pandemia.

En su informe de inversión 2020-2021, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) apuntó que "los peligros son numerosos: el gasto público masivo es demasiado poco preciso; Europa se está quedando atrás en la nueva ola de digitalización; no logra hacer la transición verde lo suficientemente rápido; y pierde las ventajas de su liderazgo en tecnología verde ". "No estar a la altura de estos desafíos implicará algo más que una recuperación más prolongada. Significa que la sostenibilidad, la competitividad y la prosperidad de Europa podrían verse perjudicadas en las próximas décadas ", avisan desde el organismo.

El BEI opina que hay que pasar de las medidas de apoyo corto plazo, desplegadas hasta ahora, a la financiación que estimule la inversión y la innovación, incluida una mayor financiación de participaciones en capital corporativo (equity). Este tipo de financiación "está mejor adaptado para absorber pérdidas y apoyar las actividades de toma de riesgos, incluida la innovación", justificó. Por eso considera "crucial" avanzar en el desarrollo del unión de capitales de la UE, para derribar los obstáculos existentes para que el equity circule por Europa.

A pesar de la incertidumbre y el estancamiento de la inversión, el BEI apunta que grupos de inversores esperan un aumento neto de nuevas participaciones este año a medida que mejore la situación. "El sentimiento podría reflejar la expectativa de los inversores de que las empresas golpeadas por la pandemia necesitarán recaudar más fondos o, alternativamente, que la disminución de las valoraciones podría crear nuevas oportunidades".

Invertir en empresas viables

Aunque de momento el grifo público esté abierto sin complejos ni temores, la Comisión Europea, el BCE y el Eurogrupo llevan semanas pidiendo que los países afinen sus ayudas para dirigirlas a las empresas viables en los sectores más afectados durante la pandemia. Nadie quiere retirar los estímulos. Todos coinciden en que hacerlo demasiado pronto sería más peligroso que demasiado tarde. Pero la descomunal deuda pública de hoy habrá que pagarla con el crecimiento de mañana, por lo que habrá que asegurar que los miles de millones de euros que están saliendo de los cofres públicos son invertidos en motores productivos y no en empresas zombis.

Sin embargo, no es una tarea fácil. Como han admitido el comisario de Economía, Paolo Gentiloni y el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, no resultará sencillo discriminar e identificar empresas viables que merezcan ser salvadas de la carga de su deuda. Aparte del dinero, el marco regulatorio también jugará un papel importante al canalizar la ayuda. Por eso, la Comisión está trabajando en una revisión de las normas sobre ayudas estatales para simplificar y agilizar el proceso de aprobación de ayudas, y para facilitar el apoyo público en áreas prioritarias para la UE, incluidas las agendas ecológica y digital.

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Todas las ayudas anteriores y actuales son a las empresas anteriores, excluyen las nuevas. Si no son capaces ni de competir en igualdad por los problemas del virus como van a invertir, o es que sólo pueden correr ellos. Hundiría la economía al dar todo a unos pocos, por sobresfuerzo de los esclavos.

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