Economía

Venecia ya lanzó dinero del 'helicóptero' tras una pandemia en 1630

  • La peste bubónica diezmó la población y obligó a imponer restricciones
  • El banco central tuvo que sostener la economía con políticas expansivas
Imagen: Wikimedia Commons

La pandemia de coronavirus ha puesto a los bancos centrales de todo el mundo en la tesitura de redoblar sus políticas ya expansivas. El mantener la economía en 'hibernación' por las restricciones ha llevado a los 'creadores del dinero' a sacar toda la artillería, algo que no es nuevo en la historia. En 1630 la República de Venecia ya tuvo que responder así durante la peste bubónica.

Entre septiembre de 1630 y septiembre de 1631, Venecia fue golpeada por la enfermedad, registrándose el peor brote entre septiembre y diciembre de 1630 con más de 20.000 muertes en una población de poco más de 140.000 habitantes. El efecto fue tal que en 1633 el número de habitantes caía a los 102.000, una reducción de casi el 30%. Por supuesto, la epidemia supuso un punto de inflexión en el desarrollo económico y social de la República, epicentro comercial de la época.

Al igual que ha ocurrido con el coronavirus, desde las primeras sacudidas de la enfermedad, la economía se paralizó y las autoridades se vieron ante el mismo dilema: salud o economía. Imponer restricciones para evitar la propagación del virus y detener el número de muertes o intentar salvar en lo posible a la economía. La letalidad de la peste hizo que los gobernantes venecianos recurrieran a medidas de bloqueo de la actividad ya aprobadas siglos atrás por otras epidemias y empezasen a cavilar cómo afrontar el daño económico.

La solución tuvo que pasar por sacar la impresora del dinero. Como constatan los profesores Charles Goodhart, Donato Masciandaro, Stefano Ugolini en un artículo académico recogido en VoxEU, para financiar tamaña política fiscal tan extraordinaria, la República tuvo que recurrir a transferencias emitidas por el mítico Banco del Giro, el banco público de Venecia entonces y considerado el 'padre' de los actuales bancos centrales. Si su balance era de 2.071.168 de ducados en abril de 1630, alcanzó un máximo de 2.666.926 de ducados en junio de 1630.

Prácticamente como ha ocurrido casi 400 años después, las autoridades emprendieron políticas públicas extraordinarias. "Cuando los distritos de la ciudad fueron puestos en cuarentena, los habitantes fueron provisionados por el Estado, el empleo y los salarios en los sectores bajo su control total o parcial fueron subsidiados y se consideraron planes de obras públicas para dar un sustento a los desempleados", relatan los académicos.

El daño infligido a la economía por el parón lo muestra el testimonio de un comerciante textil que exigió que se levantaran las restricciones, dado que "bastantes más personas han muerto por el desempleo que por el tifus o cualquier otra enfermedad contagiosa". Los políticos venecianos sabían lo que se jugaban e intentaron en todo momento evitar un descontento y una frustración ciudadanas que hubiesen devenido en revueltas.

Aunque no hay un consenso absoluto sobre el concepto del 'helicóptero del dinero' enunciado por el premio Nobel de Economía Milton Friedman -para unos es que el banco central le dé dinero en mano a los ciudadanos y para otros es lo que ya están haciendo dichos bancos y los gobiernos tras el covid-, los tres autores consideran que los gobernantes venecianos se asomaron por la puerta del aparato antes de que se inventara y comenzaron a arrojar dinero asumiendo las consecuencias.

Las consecuencias macroeconómicas

Estas consecuencias, exponen los autores, fueron que "al final, la expansión de la oferta monetaria desencadenó una depreciación monetaria, lo que obligó al gobierno a reformar su marco de política monetaria". Las medidas implementadas durante los años de la recesión pandémica se tradujeron a la fuerza en pérdidas en el capital del emisor y el gobierno tuvo que rescatar al banco central. Además, tuvo que suspenderse la convertibilidad de depósitos a moneda. "La inestabilidad de los precios y la devaluación de la moneda fueron los resultados macroeconómicos finales", remachan los tres profesores.

Los autores concluyen que esta expansión monetaria extraordinaria con sus consecuentes pérdidas para el emisor de dinero coincide precisamente con la definición moderna del helicóptero del dinero y supuso que el banco central "se convirtiese en el vehículo para una política monetaria redistributiva, lo que escondía motivaciones políticas".

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