
La Comisión Europea lo ha dicho delante de las cámaras y en las conversaciones privadas con los Gobiernos; lo ha subrayado por boca de sus comisarios y ahora también por carta. Los Estados miembros tienen que mantener el próximo año los estímulos presupuestarios para superar la recesión causada por el covid-19, la mayor crisis en las siete décadas de historia de la UE.
En una misiva enviada a los 27 ministerios de Finanzas de la Unión el pasado 19 de septiembre, y difundida ayer, el vicepresidente ejecutivo al cargo de Economía, Valdis Dombrovskis, y el comisario del ramo, Paolo Gentiloni, señalan que "las políticas fiscales de los Estados miembros deberían continuar apoyando la recuperación a lo largo de 2021". Es el mismo mensaje que salió del encuentro de los ministros de Finanzas en Berlín este mes.
La Comisión prestará especial atención a la calidad de las medidas presupuestarias
La Comisión señala que al evaluar los presupuestos nacionales para 2021, y que los Gobiernos tienen que enviar para el 15 de octubre, "prestará una atención particular a la calidad de las medidas presupuestarias tomadas y planeadas para amortiguar el impacto de la crisis, apoyar la recuperación y reforzar la resiliencia, tomando en cuenta consideraciones de sostenibilidad fiscal".
La Comisión además confirma que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que limita el nivel de déficit y deuda de los socios, continuará suspendido el año que viene. Volverá a analizar en la primavera de 2021 el momento de su reactivación, dependiendo de la situación económica. Pero incluso si volviera a aplicarse en 2022, su impacto sería para las cuentas de 2023.
"Cuando las condiciones económicas lo permitan, será el momento de seguir políticas fiscales destinadas a conseguir posiciones fiscales prudentes a medio plazo", añaden los comisarios. Es decir, Bruselas pospone sine die el control del gasto. Ha aprendido las lecciones de la pasada crisis, cuando el exceso de disciplina fiscal en la salida estranguló la recuperación y provocó una segunda recesión en 2012.
De esta manera, Bruselas dará más oxigeno a unos socios que han disparado el gasto público para amortiguar el impacto de la pandemia. En nuestro país, la deuda se disparará sobre todo a causa de los ERTE, aunque el Gobierno también ha aprobado líneas de crédito para las empresas, además de otras medidas adoptadas por el sector privado, como las moratorias de la banca para el pago de hipotecas.
Eso sí, en la carta enviada a las capitales, el Ejecutivo comunitario pide que los estímulos estén bien dirigidos, que sean temporales y su efectividad revisada regularmente. Además, podrían necesitar ser combinados con otras medidas más estructurales para mejorar las economías, incluida su su sostenibilidad o dimensión digital, o para tener un impacto positivo en la demanda.
La Comisión ha decidido enviar las cartas con estas "clarificaciones" a los Gobiernos para ayudarles en la preparación de sus borradores presupuestarios para el próximo año. Además, los Estados miembros también están preparando los planes de inversiones y reformas que tendrán que enviar a Bruselas para canalizar los fondos de la recuperación, y que podrán remitir ya a mediados de octubre.
Los comisionarios creen que el dinero llegará a mediados del próximo año y solo un 10%
Los comisarios piden en sus cartas que tengan en cuenta "de la mayor manera posible" la aplicación de estos planes al realizar su planificación presupuestaria para 2021. Sin embargo, no se espera que los fondos europeos lleguen a los países al menos hasta mediados del próximo año. Además, recibirán tan solo un 10% de la cantidad asignada a cada Estado miembro, siendo 14.000 millones para España de los 140.000 millones que le tocaron a nuestro país.
El debate sobre la reactivación del Pacto de Estabilidad llega justo cuando la Comisión y los Estados miembros también están discutiendo una revisión de estas normas fiscales europeas. El ministro francés de Asuntos Europeos, Clement Beaune, comentó ayer en una entrevista con AFP que "no nos podemos imaginar poner el mismo Pacto de vuelta". El Consejo Fiscal Europeo también ha propuesto terminar con los límites de déficit (3% del PIB) y deuda (60% del PIB), y plantear mecanismos de vigilancia más realistas y ajustados a la realidad de los países.
Las consecuencias de la pandemia en la economía europea, y sobre todo en el mercado interior, formaban parte del menú de la cumbre europea que se iba a celebrar este jueves y viernes. Sin embargo, el encuentro de los líderes europeos se retrasó hasta el 1 y 2 de octubre, dado que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tiene que guardar cuarentena tras un positivo de covid en su personal de seguridad, aunque el belga ha dado posteriormente negativo.