Economía

Arranca la escalada de la fiscalidad verde con una tasa a los plásticos

  • El Gobierno aspira a recaudar 724 millones de euros anuales con la nueva figura
  • En julio de 2021 se prohibirá introducir en el mercado vasos, cubiertos o platos de plástico
Residuos de envases de plástico desechables.

El Consejo de Ministros ha dado el pistoletazo de salida a la escalada de la fiscalidad verde, que arrancará con un nuevo impuesto a los envases de plástico no reutilizables. El Gobierno aspira a recaudar con el nuevo tributo 724 millones de euros cada año y pretende que el anteproyecto de ley de residuos y suelos contaminados -que incluye el nuevo tributo-, que fue aprobado ayer por el Consejo de Ministros, sea remitido antes de final de año a las Cortes Generales y su aprobación definitiva en el primer periodo de sesiones de 2021. Se trata de un impuesto similar al que se pretende implantar en otros países, como Reino Unido o Italia.

La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, anunció este martes, durante la presentación de la Estrategia Española de Economía Circular, la creación de este nuevo impuesto, que gravará los envases de plástico no reutilizables. Un impuesto de nuevo cuño considerado "adecuado" por el Gobierno, porque la fiscalidad ambiental de España es más baja que la media de los países de la Unión Europea.

Un 2,44% del PIB

De hecho, según recoge el documento de Estrategia Española de Economía Circular, la política fiscal en España dispone de un "gran margen de desarrollo", pues es uno de los Estados miembros con menor presión fiscal al medio ambiente en relación a su PIB. El Ministerio de Transición Ecológica cuantifica la actual recaudación por imposición verde en un equivalente al 1,86% del PIB (23.250 millones de euros) "frente a la media europea de un 2,44% (30.500 millones de euros).

La ministra Ribera insistió, en la comparecencia tras el Consejo de Ministros, que la propia Unión Europea ha declarado en alguna recomendación que "España cuenta con un margen muy alto de actuación en materia de fiscalidad verde" ya que tiene el quinto porcentaje más bajo de ingresos medioambientales respecto al PIB del conjunto de los países de la UE. Es decir, cuenta con un margen de 7.250 millones en impuestos verdes si se equipara la recaudación española a la media comunitaria.

En esta línea, el documento de Estrategia de Economía Circular aclara que debido a esta diferencia de presión fiscal verde "es plausible la aplicación de impuestos finalistas a las opciones de gestión situadas en los escalones más bajos de la jerarquía de residuos, como son el depósito en vertedero o la incineración". Y, como si de una tasa finalista se tratase, el Gobierno cree que para ser más efectivos,"la recaudación obtenida se debería destinar a priorizar las primeras opciones: prevención, nuevas recogidas separadas y la preparación para la reutilización y el reciclado".

Dentro de esta filosofía de fiscalidad con el doble objetivo, recaudatorio y desincentivador del consumo de productos más contaminantes, nace el nuevo impuesto al plástico anunciado por Ribera. La vicepresidenta precisó que recaerá sobre fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plástico no reutilizables que vayan a ser objeto de utilización en el Estado español.

0,45 euros por cada kg de envases de plástico

Según el anteproyecto, se fijará un impuesto de 0,45 euros por kilogramo de plástico, con el que el Gobierno calcula que podrá recaudar unos 724 millones de euros. Aunque la ministra admitió que el plástico "tiene muchas cuestiones positivas", aclaró que tanto la Estrategia de Economía Circular como la futura ley de residuos que limita los plásticos pone fin al uso "irracional" de este producto.

La vicepresidenta insistió en que, con este nuevo impuesto, la legislación española se adapta a las recomendaciones que en esta materia emanan de la Unión Europea, que en numerosos informes ha señalado que España "cuenta con un margen muy alto de actuación en materia de fiscalidad verde". "Por tanto, nos parece una buena opción", declaró Ribera. "Y lo queremos hacer en la ley bandera, señera de este sector", en referencia al anteproyecto de Ley de Residuos aprobado por el Gobierno.

Directiva comunitaria

Este anteproyecto, que traspone la Directiva Europea de Plásticos de un solo uso de 2019, prevé entre otras medidas que cafeterías, bares y restaurantes deberán cobrar un precio por cada vaso y tapa del café para llevar de plástico a partir del 1 de enero de 2023, al tiempo que en la restauración se deberá ofrecer de forma obligatoria agua de grifo al consumidor, aunque éste podrá, en todo caso optar por agua embotellada, y el abandono de basura en el medio ambiente podrá conllevar multas de entre 1.000euros y 2 millones de euros, según su gravedad.

Además, el texto establece limitaciones a los plásticos de un solo uso. A partir de julio de 2021, estarán prohibidos los bastoncillos de algodón (excepto productos sanitarios), cubiertos, palillos, platos, pajitas y agitadores de bebidas de plástico, así como los palos para sujetar globos, excepto los globos de aplicaciones industriales y profesionales; los recipientes y vasos para alimentos y bebidas hechos de poliestireno expandido, incluidos sus tapas y tapones.

Otros de los objetivos pasa por incrementar la reutilización y la preparación para su reutilización de al menos el 10% de los residuos municipales generados y mejorar un 10% la eficiencia del uso del agua. Igualmente se promoverá acabar con la obsolescencia programada de los electrodomésticos y aparatos eléctricos y electrónicos.

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