Economía

Las presiones desde Irlanda y Escocia revientan la cohesión territorial británica

  • Dublín plantea un plebiscito de reunificación con Irlanda del Norte tras el 'Brexit'
La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon. Foto: Reuters

La cuenta atrás de la bomba territorial en las islas británicas ha comenzado y la única duda es dónde tendrá lugar la primera detonación, en Irlanda, donde el Sinn Féin ha movido ficha ya para formar Gobierno, tras su histórico triunfo en las generales del sábado; o en Escocia, donde el Ejecutivo no descarta llegar a los tribunales para convocar un segundo referéndum de independencia, si Londres mantiene la negativa. Cualquiera de los dos escenarios, por separado, sería suficiente para encender todas las alertas en Downing Street, pero su simultaneidad amenaza con reventar en las manos de un Boris Johnson, que aspiraba a centrarse en la agenda doméstica, una vez materializado formalmente el Brexit.

El primer ministro intenta priorizar los asuntos de casa, pero la iniciativa del Sinn Féin acarrea dos consecuencias directas: el endurecimiento de Irlanda ante las negociaciones de la futura relación con la UE y su determinación por promover un plebiscito de unificación de la isla. Su líder, Mary Lou McDonald, cree que todos los caminos conducen a la consulta y advierte que, incluso si ella no es taoiseach, como se conoce al jefe de Gobierno en Irlanda, "quien sea, necesita dejarle esto claro a Boris Johnson".

La primera ministra de Escocia valora llevar a Londres a los tribunales si rechaza la votación

Su intención, con todo, sigue siendo encabezar la próxima administración, como segunda fuerza en escaños, con 37, técnicamente uno menos que Fianna Fáil, aunque en la práctica tienen los mismos, ya que el presidente del Parlamento, que no vota, es de esta última formación. El Sinn Féin ha anunciado ya conversaciones con los partidos minoritarios, excluyendo a los dos referentes que se han repartido el poder desde hace casi 100 años: Fianna Fáil y Fine Gael, que recabó 35 asientos. El problema es que ninguna combinación alcanza los 80 parlamentarios que marcan la hegemonía, por lo que está por ver si las conversaciones alumbran un Gabinete, o serán necesarias nuevas elecciones.

En Escocia, mientras, el obstáculo es más sencillo. El Gobierno descarta un referéndum "ilegal", pero ayer mismo la ministra principal dijo "no cerrar la puerta" a acudir a los tribunales si Londres mantiene el bloqueo a la consulta de independencia. En su intervención, Nicola Sturgeon reconoció que no sería su "primera preferencia", pero no descartó convocarla sin el permiso del Gobierno británico, si la Justicia ampara "que los escoceses tienen derecho a elegir su futuro".

Según ella, en este escenario, el referéndum "ya no sería ilegal", por lo que su gran esperanza está recuperar en los comicios de 2021 la mayoría absoluta perdida en 2016.

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