Economía

España, a la cola de la incorporación juvenil al trabajo: sólo un 37% tiene trabajo a los 24 años

  • Es el tercer país de la OCDE con menor ocupación antes de los 25 años

Cuando cumplen 24 años, seis después de haber finalizado la educación obligatoria, sólo están incorporados al mercado laboral el 37,9% de los jóvenes de esa edad. Se trata de la tercera tasa más baja de la OCDE, muy lejos de la media de los países desarrollados, que está por encima del 58% del total. Los datos contrastan con los de otras naciones, como Islandia, Suiza o Países Bajos, con porcentajes superiores al 70%. Por detrás de España, sólo están Italia y Portugal.

Es cierto que en algunos de esos países, especialmente en Países Bajos, la mayor parte del empleo juvenil es a tiempo parcial, en muchas ocasiones a través de los conocidos como minjobs, pero la incorporación juvenil española es más baja que en países de nuestro entorno, como Francia o Alemania, con tasas por encima del 50%.

Si se miran los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la incorporación laboral de los jóvenes españoles no se generaliza hasta el tramo de edad entre los 25 y 29 años. Esto se debe fundamentalmente a que es el momento en el que entran en el mercado los jóvenes que han completado la educación superior.

Al cierre del tercer trimestre de 2019, estaban ocupados 288.000 jóvenes entre 20 y 24 años con educación superior, mientras que en el tramo siguiente (25-29 años), la cifra engorda hasta los 903.000. Aunque es cierto que la cohorte de mayor edad puede ser algo mayor, no parece que explicaría que la cantidad de jóvenes formados trabajando activamente.

Pero esta incorporación a partir de los 25 años no se restringe únicamente a los jóvenes más formados, sino que también buena parte de los jóvenes que se han quedado con estudios elementales parecen incorporarse a esa edad.

España rozó el 50% de ocupación juvenil en el boom inmobiliario

Además, en España no sólo los jóvenes se incorporan a la vida laboral más tarde que en otros países desarrollados, sino más tarde que en nuestro propio país hace unos años, aunque en los últimos años el porcentaje ha ido mejorando. Por ejemplo, en el año 2000, la tasa de ocupación de los jóvenes entre los 20 y los 24 años era de casi el 48%, un porcentaje que subió hasta 2007, situándose en el 57% del total. Esto ha hecho que España sea el país de la OCDE donde más ha bajado la ocupación en este tramo de edad en la última década.

Esto se debe a múltiples motivos, aunque el fundamental es que hace una década muchos jóvenes se incorporaban al mercado laboral con trabajos poco cualificados, normalmente vinculados al sector de la construcción. Hoy, esa posibilidad no existe y la entrada en el mercado laboral es muy complicada para los jóvenes. De hecho, un estudio de Funcas indicaba que antes de los 30 años, la mitad de los jóvenes había estado más de tres años en paro, lo que apunta a que, independientemente de cuándo se terminen los estudios, a los jóvenes les cuesta entrar en el mercado laboral.

La carrera laboral de los españoles es una de las más cortas de Europa

Todo ello no sólo tiene incidencia en los primeros años de la carrera laboral, sino también en conjunto de ella. La tardía incorporación al mercado laboral de los españoles también hace que su carrera laboral sea más corta que la de otros países de nuestro entorno. Según Eurostat, la vida laboral de un español que ahora tiene 15 años durará una media de 35,2 años, lo que supone cuatro años más que a comienzos de siglo, pero una de las más cortas de la Unión Europea, donde la expectativa es trabajar medio año más. Las perspectivas españolas se sitúan en la parte baja de la UE, siendo el undécimo país en el que se espera una vida laboral más corta.

Las cifras de Eurostat oscilan entre los casi 42 años que esperan trabajar los suecos y los 31,8 años de los italianos. En este último caso, la baja cifra se debe a la gran diferencia entre la duración de la vida laboral de los hombres (36,4 años) y la de las mujeres (27 años), debido a que muchas mujeres italianas abandonan sus carreras al formar una familia. Por debajo de España, también están otros países, como Grecia, Croacia o Bélgica.

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