Economía

Un muro invisible separa todavía las dos Alemanias 30 años después

  • La reunificación alemana fue uno de los grandes acontecimientos del siglo XX
  • Alemania aún no ha sido capaz de sanar la brecha económica entre el Este y el Oeste
Restos del Muro en la Postsdamer Platz de Berlín. Imagen: Reuters.

La caída del Muro de Berlín cumple este sábado 30 años. El kilómetro cero de la reunificación alemana fue uno de los acontecimientos más simbólicos del final del siglo XX y abrió una etapa de reconstrucción nacional que, tres décadas después, aún encuentra dificultades por las desigualades económicas entre los territorios del Este que pertenecían a la Repúcblica Democrática Alemana (RDA) y los del Oeste integrados en la República Federal Alemana (RFA).

A día de hoy, Alemania no ha sido capaz de sanar la brecha entre un Este que sigue aún por debajo en varios de los índices macroeconómicos de relevancia en comparación con el Oeste. De acuerdo con el informe anual del DIW (Instituto de Investigación Económica de Alemania), los lander pertenecientes a la antigua RDA tienen tasas de desempleo más altas, un mayor porcentaje de salarios considerados bajos y una menor proporción de ingresos brutos por persona, renta media de los hogares y empleados cualificados o en puestos directivos.

Aunque el organismo gubernamental asegura que cada vez es menos útil la dicotomía Oeste-Este en términos comparativos, sí reconoce que existe la "necesidad de ponerse al día en Alemania del Este respecto al poder económico, la participación de personas altamente cualificadas y la reducción del riesgo de pobreza". Es decir, que los avances existentes en las últimas tres décadas todavía no son suficientes para igualar a los ciudadanos de una y otra zona.

La demografía es un ejemplo de que la reunificación se sigue atascando por los problemas económicos del Este. Según el instituto Ifo, la población en el Este de Alemania ha caído a su nivel más bajo desde el año 1905 y solo acumula 13,6 millones de habitantes de los cerca de 82 que tiene el país. En los 30 años transcurridos desde la caída del Muro, la población del Este del país ha descendido en casi tres millones de personas.

Aunque ya no hay Muro, las migraciones se dan en el mismo sentido que en los 80, despoblando las zonas con mayores problemas para generar recursos. Y no solo eso: la mayoría de la inmigración que llegó de otros países de la Unión Europea y la provocada por la crisis de refugiados de 2015 ha preferido empezar una nueva vida en el Oeste.

Ninguna de las empresas del Dax 30 tiene su domicilio social en territorios de la antigua Alemania Oriental

Otro indicador es significativo: ninguna de las empresas del Dax 30, que aglutina a las firmas de mayor poderío del tejido empresarial alemán, tiene su domicilio social en territorios de la antigua Alemania Oriental. Las industrias farmacéutica, energética o automovilística, así como el sector bancario, se han decantado por las ciudades del Oeste, especialmente en el lander de Baviera, uno de los baluartes económicos del territorio alemán. Unas declaraciones recientes de Angela Merkel, que nació en la RDA y vivió allí durante décadas, sacudían una realidad que sigue imperando en su país. La actual canciller aseguraba en octubre que todavía una mayoría de los habitantes del Este se siguen sintiendo alemanes "de segunda clase". Y eso es, precisamente, contra lo que Alemania continúa luchando 30 años después de que el Muro cayese.

Un hecho no tan inesperado

La caída del Muro de Berlín no fue un hecho inesperado, más allá de los posibles fallos en la predicción de las fechas por parte de los diferentes agentes políticos de la época. La ausencia de democracia (con una importante persecución política por parte de la Stasi, servicio de inteligencia de la RDA) y la asfixia económica y demográfica (que generó infinitos intentos de fuga que causaron aproximadamente 170 muertes) existente en las décadas de los 60, 70 y 80 en Alemania Oriental, unidas a las políticas de glásnost y perestroika desde la Unión Soviética implantadas por Mijaíl Gorbachov, presidente de la Unión Soviética, fueron determinantes para una reunificación que tuvo su caldo de cultivo en los años anteriores a 1989.

La salida de cientos de miles de ciudadanos de Alemania Oriental rumbo a Checoslovaquia y Hungría en los meses previos a noviembre en un contexto de grave crisis económica tuvo un empujón sorprendente: las declaraciones de Günter Schabowski, secretario del politburó del Partido Socialista de la RDA, asegurando que se concedía la libertad de tránsito a todos los ciudadanos, algo que antes se prohibía. 

Un berlinés golpea con un martillo el Muro tras su apertura hace 30 años. Imagen: Reuters.

El político, curiosamente, no fue consciente de la trascendencia de sus palabras. Preguntado por un periodista sobre la validez de esa directiva, hojeó sus documentos. Tras unos segundos, pronunció una frase que a la postre sería crucial: "Con efecto inmediato". La comparecencia, retransmitida por medios estatales, fue un bombazo.

Schabowski no habría podido imaginar en ese momento lo que vendría después: desencadenó el efecto dominó provocando que decenas de miles de habitantes de Berlín Este acudiesen de forma espontánea a los controles policiales de la frontera con Berlín Oeste (entre ellos, el ya célebre Checkpoint Charlie) para saber si las palabras del político eran ciertas. Y, efectivamente, los mismos berlineses pudieron comprobarlo, cuando se encontraron con el paso libre a un territorio que les había sido vetado durante nada más y nada menos que 28 años. Y cruzaron un Muro que ya era historia.

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