Economía

El comercio mundial se desploma y su previsión de crecimiento cae a menos de la mitad en 2019

  • El PMI manufacturero de EEUU y la UE se hunde
  • Alerta por el recorte de empleo en España
El comercio experimenta una importante desaceleración en todo el mundo (Reuters).
Madrid

Oscuro futuro para los intercambios comerciales internacionales. La Organización Mundial del Comercio (OMC) redujo este martes drásticamente las previsiones de comercio global. Si en abril el pronóstico era de que en 2019 el volumen del comercio mundial creciera un 2,6%, ahora se ha reducido a solo un 1,2%, un severo recorte de expectativas en el que mucho han tenido que ver la guerra comercial y la propia desaceleración económica. Y el fenómeno ya está impactando en la producción industrial de los países desarrollados: la actividad de las fábricas de la zona euro marcó el peor dato desde octubre de 2012 y la de Estados Unidos cayó a mínimos desde la Gran Recesión en 2009.

"El empeoramiento de las perspectivas comerciales es desalentado aunque no inesperado", admite Roberto Azevêdo, director general de la OMC. De hecho, según la organización, la reducción del crecimiento del comercio mundial podría agravarse todavía más en los próximos meses. Algo parecido podría ocurrir en 2020, año cuyo pronóstico también empeora: de un alza del 3% se pasaría a una del 2,7%, una previsión que dependerá de que se recupere una mayor normalidad en las relaciones comerciales, impactadas por las "conmociones macroeconómicas -es decir, la desaceleración económica global- y la volatilidad financiera". Entre este conjunto de causas, se encuentra el cambio de orientación de la política monetaria en economías desarrollada y la incertidumbre que genera el Brexit.

Generación de empleo, en peligro

Así, la generación de empleo corre peligro. "La creación de puestos de trabajo puede verse obstaculizada, pues las empresas emplearán menos trabajadores para la producción de bienes y servicios destinado a la exportación", alerta Azevêdo.

Las consecuencias de este descenso del crecimiento de la actividad comercial se está dejando notar en la producción industrial. De hecho, la actividad del sector manufacturero de EEUU agravó su deterioro en septiembre, según el dato publicado por el Instituto de Gestión de la Oferta (ISM), que se situó en el 47,8% desde el 49,1% del mes previo, lo que representa su peor lectura desde junio de 2009, último mes de la Gran Recesión.

La situación ha tenido un impacto inmediato en los mercados y el ubicuo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó el martes a su vez en Twitter cargando contra la Reserva Federal. "Como predije, Jay Powell y la Reserva Federal han permitido que el dólar se fortalezca tanto, especialmente en relación a todas las otras divisas, que nuestras fábricas se están viendo afectadas negativamente".

También la actividad industrial en la zona euro se contrajo a su mayor ritmo en casi siete años. según el índice de gestores de compras (PMI) para la industria manufacturera de IHS Markit. La situación es especialmente preocupante en el caso alemán, donde el deterioro fue el mayor desde la Gran Recesión, igual que en Estados Unidos.

De esta tormenta perfecta no se libra España. Aquí el sector manufacturero contrajo su actividad a mínimos de abril de 2013, teniéndose que aplicar, de nuevo, recortes en el empleo, según el informe. Y en el caso español, se suma una nueva causa además de las habituales tensiones comerciales: los problemas políticos nacionales y la desestabilización que genera la repetición electoral.

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