Economía

Francia lidera la ofensiva para salvar de Facebook y su moneda Libra a la soberanía monetaria europea

  • Europa se rearma para responder a la amenaza de la moneda digital de Facebook
Foto: Reuters

Pocas iniciativas del sector privado han provocado una cascada de advertencias, amenazas y descalificaciones tan larga como Libra, la moneda virtual que Facebook anunció el pasado junio. A la cabeza de los esfuerzos para regularla se ha colocado Europa, preocupada por el daño que puede causar a su soberanía monetaria, justo cuando quiere aumentar el rol internacional del euro. Pero también por su impacto en el lavado de dinero, un jardín todavía lleno de agujeros en la UE.

Pero Libra no será tan volátil como las criptomonedas tradicionales. También se diseñará sobre una red de ordenadores descentralizada (tecnología blockchain). Pero estará respaldada por una cesta de monedas soberanas que le dará estabilidad, convirtiéndola en una stablecoin.

Pero para los gobiernos, reguladores y la banca, Libra representa una amenaza para la estabilidad financiera y la soberanía monetaria de las naciones, y una potencial herramienta para terroristas y criminales.

El concepto de soberanía, entendido de manera poliédrica, es fuerza motriz en la Francia de Emmanuel Macron. Por eso no extraña que haya sido París la punta de lanza entre los europeos contra la moneda digital, capaz de eclipsar o incluso desestabilizar el euro, a través de su impacto en los más de 2.400 millones de usuarios que tiene Facebook, si se incluye WhatsApp e Instagram.

Francia incluyó el tema en la agenda del G7 durante su presidencia del restringido grupo este año. Las economías más desarrolladas le dieron un aviso a Facebook: o cumple con "los estándares regulatorios más altos" o su proyecto no verá la luz del día.

"No aceptaremos que Libra se transforme en una moneda soberana que pueda poner en peligro la estabilidad financiera," advirtió el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, en una entrevista con elEconomista el pasado julio.

La posición de Francia se ha ido endureciendo desde el verano. Este mismo mes, París informó que bloquearía Libra en la UE, al menos hasta que no aclare totalmente todas las preocupaciones que genera sobre el impacto en la soberanía monetaria de las naciones o los riesgos financieros. Alemania ha seguido sus pasos.

"Ninguna entidad privada puede reclamar competencias monetarias, las cuales son inherentes a la soberanía de las naciones", indicaron en una declaración conjunta Le Maire y su colega alemán Olaf Scholz la pasada semana.

La preocupación es compartida también por el resto de socios europeos, quienes miran con recelo la entrada de las grandes tecnológicas en el sector financiero.

"La acumulación de esta información (financiera) en pocas plataformas tecnológicas puede colocar en una situación de desventaja competitiva al sector financiero en la prestación de una amplia gama de servicios", advirtió este miércoles la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, durante el II Foro de Banca, organizado por elEconomista.

Unidad entre los países de la UE

El asunto también llegó hasta el encuentro informal de los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin), el pasado fin de semana en Helsinki (Finlandia). El vicepresidente de la Comisión Europea de asuntos financieros, Valdis Dombrovskis, comentó tras la reunión que detectó "mucha voluntad para actuar en esto unidos, y hacerlo de manera rápida". El letón subrayó las preocupaciones compartidas por los europeos: el impacto sobre la soberanía monetaria y el papel internacional del euro.

Sin embargo, el Ejecutivo comunitario guardia cierta cautela sobre los siguientes pasos a dar. Aunque es consciente de los riesgos, opina que todavía queda trabajo por hacer para entender qué es realmente Libra. Y, por lo tanto, para saber la mejor manera para regularla.

"El punto de vista de la Comisión es que necesitamos asegurarnos de que los riesgos para los inversores y la estabilidad financiera son entendidos y tratados de manera apropiada", añadió Dombrovskis.

En el Banco Central Europeo (BCE), gran afectado por el surgimiento de este nuevo medio de pago, las conclusiones son muy claras: puede reducir el control del BCE sobre el euro y dañar los mecanismos de transmisión de su política monetaria.

"Espero sinceramente que la gente de Europa no se sienta tentada a dejar atrás la seguridad y solidez de las soluciones y canales de pago establecidos a favor de los seductores pero traicioneros cantos de la sirena de Facebook", agregó el miembro del Consejo Ejecutivo, Yves Mersch.

Piedra de toque para la banca

Pero Libra no solo trae cantos de sirena, también representa "sin duda un toque de atención" para que bancos centrales y el sector financiero se vuelvan más innovadores, advirtió esta semana el también miembro del BCE, Benoit Coeuré. Opinó que servirá para que los bancos centrales aceleren sus esfuerzos para mejorar los sistemas de pagos existentes, según dijo en una conferencia sobre este asunto en Luxemburgo.

En este sentido, la Comisión está trabajando en dar más relevancia al nuevo sistema de pagos instantáneos del BCE (TIPS), lanzado el pasado noviembre. Pero Coeuré sugiere ir más allá, y advierte que el siguiente "paso natural" sería que los bancos centrales superen a Libra en su terreno y creen sus propias monedas digitales. De momento, el BCE y el Banco de Japón ya están estudiando la viabilidad de esta iniciativa, con el objetivo de crear estándares técnicos comunes que puedan adoptar los bancos centrales de todo el planeta.

En Facebook, el sonoro revés que recibieron casi nada más anunciar la iniciativa les obligó a recular. Aunque inicialmente tenían previsto lanzar la moneda digital durante la primera mitad de 2020, la red social y sus socios en el proyecto se corrigieron a los pocos días al asegurar que lo harían tras superar todos los requerimientos regulatorios. David Marcus, el ejecutivo de Facebook que supervisa la nueva moneda digital, subrayó esta semana que Libra no supone una amenaza para la soberanía monetaria de las naciones.

Cabe recordar que Libra fue diseñada para ser una red de pago que se ejecuta "sobre las monedas existentes", escribió en su cuenta de Twitter. "Como tal, no hay nueva creación de dinero, lo cual continuará siendo estrictamente competencia de las naciones soberanas".

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