eSports

The Global Esports Academy: "Esperamos alcanzar los 200 alumnos este año"

  • "Todas las empresas alrededor de los esports están ganando dinero"
  • "La mayoría de personas vienen a aprender a jugar mejor"
Madrid

Los esports se han hecho con un hueco en el mundo del ocio, y por consiguiente para el marketing y la comunicación. Con su auge y consolidación han aparecido nuevas oportunidades de negocio para distintos agentes. En este entorno surge The Global Esports Academy, una academia en el que los alumnos pueden aprender a jugar mejor a sus videojuegos favoritos.

Esta compañía fue reconocida con el segundo premio, concedido por elEconomista, en el evento 'Wonderful', que impulsa y promociona el emprendimiento basado en la innovación. José de Matías, director académico de The Global Esports Academy, nos atendió para explicar su modelo de negocio.

- ¿Cómo funciona The Global Esports Academy?

Como cualquier academia de idiomas. Hay gente interesada en mejorar su juego en algunos videojuegos. En YouTube pueden encontrar información, pero en la era digital hemos aprendido a valorar la experiencia presencial. Poder venir a la academia físicamente, con un equipo de primer nivel, un profesor que ha sido profesional... pues lo valoran.

Es verdad que no todos los alumnos tienen los mismos objetivos. Tenemos una vía que es la inclusión, para personas con algún tipo de discapacidad que quieren aprender de videojuegos. Por ejemplo, los ciegos no pueden jugar a la mayoría de videojuegos, así que les indicamos qué títulos les pueden servir.

Pero la mayoría son chicos que vienen a entrenar y a mejorar su juego, que quiere pasarlo bien y conocer gente. También hay algunos con padres a los que les gustan los esports y que quieren compartir la pasión con sus hijos. Y lo contrario, padres que no tienen ni idea y vienen aquí a que les orientemos. Y hay algunos que son excepcionalmente buenos, a los que intentamos facilitar alguna prueba con algún equipo.

Y por último tenemos la gamificación, para niños de menos de 12 años, que vienen a la academia a reforzar cosas que han aprendido en el colegio a través del videojuego que les gusta.

- ¿Cuál es la rutina de trabajo que siguen?

Cada semana tienen 4 horas de juego libre, y casi todos vienen entre 30 y 45 minutos antes de cada clase. En ese rato juegan libremente mientras esperan. Luego les llama el profesor y pasan al aula, donde tienen una clase de hora y media (salvo los menores de 12 años, que dura una hora). Todas comienzan con una clase teórica de unos 10 minutos, seguidos de unos 35 minutos de actividades pensadas para trabajar esa teoría. A continuación, salen a jugar online para poner en práctica lo aprendido.

Hay algunas excepciones, cmo las sesiones con la psicóloga deportiva, que les trata cada seis meses; el nutricionista, que enseña a los chicos a alimentarse; y el preparador físico, que explica cómo cuidar el cuerpo, a sentarse correctamente...

- ¿Qué ventajas tiene para ellos acudir a la academia?

La primera ventaja es que contamos con equipos que la gente no suele poder tener en casa: muy caros, con tarjetas gráficas de altísimo nivel, pantallas de 144 Hz y 24 pulgadas -las mismas especificaciones que en competición-, sillas gaming... Y además estás en un entorno preparado para concentrarte en lo que tienes que hacer, sin tu madre diciéndote que acabes o gente haciendo ruido.

Además, cuentas con un profesor que es jugador profesional, al que puedes consultar en cualquier momento, no solo sobre videojuegos, sino también sobre el camino para convertirse en profesional, si estás interesado en dedicarte a eso.

Añadiría una tercera ventaja, que es el tema de sentir que estás empleando tu tiempo en algo, vienes a algo concreto y te marchas. En casa no te lo tomas en serio, aquí saben que vienen a entrenar, no a jugar.

- ¿Cómo surge la idea de lanzar la academia?

Creo que fue Emilio Butragueño el que dijo que antes los futbolistas saltaban de la calle a los equipos profesionales, pero hoy nadie entendería que un jugador diese ese salto sin pasar por una escuela de fútbol. Creemos que el futuro de los esports es el mismo, porque además es lo que el deporte nos ha enseñado en los últimos años: la mayoría de deportistas de élite han pasado por un entrenador profesional, por una escuela profesional o una entidad profesional. El salto de la calle a la élite ya es muy poco frecuente.

- ¿Cómo nació la escuela?

La idea original fue de Joaquín Sagues, CEO, que viene del mundo del deporte, que ha llevado campus a lo largo de todo el mundo con entidades muy importantes. Él veía que los esports iban a ser un nuevo deporte. Y creía que tenía que meterse en este sector, porque cada vez más gente seguía los esports. Dándole vueltas, se junta con algunos socios y compañeros, y cuando vio el momento y la oportunidad decidió iniciar la academia. Cuando decide abrirla, contacta conmigo, que estaba en el Valencia CF, donde era el director de la sección de deportes electrónicos, y nos ponemos manos a la obra para abrir la academia. Llevamos solo un año académico en marcha, el del curso pasado, y consiguió unos 134 alumnos, que es una cifra que muchas academias de inglés no logran. Y este año esperamos alcanzar los 200 alumnos.

- Imagino que lanzar un negocio de este tipo requiere una inversión importante.

Sí, claro. Además, para ser el mejor necesitas el mejor material posible. Por lo que es caro, sobre todo al principio, pero luego, como los equipos duran bastante tiempo y se pueden actualizar, pues no es tanto. Y, de hecho, si lo comparas con otros negocios, la inversión no es tan alta.

- ¿Cómo seleccionáis los juegos de los que ofrecéis clases?

Estudiamos el mercado. No merece la pena tener clases de Tetris, por ejemplo, si nadie pide clases de Tetris. Vemos cuáles son los videojuegos con más éxito y, entre esos, analizamos cuáles son por los que la gente estaría dispuesta a pagar. Y por esos apostamos.

- ¿Teméis que pueda estar viviéndose una burbuja en este sector?

El sector de los esports es muy peculiar. A nivel nacional, pocos clubes tienen beneficios, y si los tienen son pequeños. Y los salarios de los jugadores empiezan a hincharse en exceso. Sin embargo, todas las empresas que están alrededor de los esports están ganando dinero: los que fabrican ratones, teclados y auriculares, los que hacen alfombrillas, los que venden sillas gaming, los cybers... Y a las academias no nos va nada mal.

- ¿Sois optimistas de cara al futuro?

Sí. De hecho, nuestro objetivo es abrir más academias. De hecho, ya estamos en vías de abrir algunas más. Como mínimo, una en 2020 fuera de Madrid.

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