Deporte y Negocio

Un 'tsunami de corrupción': la creciente amenaza de los amaños en el deporte mundial

  • El escándalo de la 'Operación Oikos' es solo uno más de los que sufre el deporte
  • Un informe de Funcas señala que la problemática está lejos de resolverse
  • La tecnología, mercados en directo y las mafias, algunos de los factores
Foto: Dreamstime.

Siempre latente en categorías inferiores y en otros deportes, el fútbol de élite español se ha asomado en las últimas semanas al espinoso agujero de los amaños. Desde finales de mayo, se ha ido configurando un escenario casi desconocido en el balompié patrio a raíz de la 'Operación Oikos', que investiga el arreglo de partidos para la obtención de ingresos económicos mediante las apuestas deportivas. Una trama que trasciende la corrupción meramente futbolística y presenta rasgos propios de las organizaciones criminales, según los informes de los encargados del caso.

Una vez abierto el melón, el fútbol español se ha encontrado en un escenario que no había frecuentado antes: una investigación policial abierta, la implicación de futbolistas en activo, exjugadores y directivos, la dimisión de un presidente (el del Huesca, Agustín Lasaosa), una inhabilitación por parte de la Federación Española de Fútbol (RFEF) a Íñigo López, un expediente de la RFEF y un informe reservado de LaLiga sobre el Huesca-Nàstic de la 17/18 y las sospechas policiales de un amaño del Valladolid-Valencia de hace un mes que ha derivado en una denuncia del Girona llegando a pedir una Liga de 21 equipos si el caso no se resuelve de manera urgente.

Un inmenso ruido, un gran revuelo que ha puesto de relieve que tras la imagen del deporte de élite y los valores que pretende fomentar existe, en paralelo, una peligrosa sombra que no solo no deja de crecer, sino que además no entiende de fronteras.

Así lo asegura el informe Deporte y Economía de Funcas (Fundación de Cajas de Ahorros), que advierte de que un "tsunami de corrupción" se cierne sobre el deporte y crece de manera progresiva alentado por los resquicios del sistema que las bandas organizadas aprovechan para hacer de los amaños una más de sus actividades de negocio.

La publicación repasa el aumento de estas actividades en paralelo al crecimiento de un sector que desde comienzos de siglo ha multiplicado sus ingresos por cinco a nivel global. La involuntaria ayuda de las nuevas tecnologías, el descontrol de mercados 'alegales' que permiten apostar grandes cantidades de dinero, la todavía permisiva relación de los entes deportivos con las casas de apuestas y la existencia de leyes con penas moderadas y colectivos de jugadores amateurs con escasos ingresos son los factores que explican esta explosión.

La mayor presencia de amaños en los deportes observa unos patrones más o menos definidos que se resumen en lo siguiente: el acto delictivo tiene lugar porque el ecosistema del deporte actual tiene bolsas de oxígeno en las que puede desarrollarse sin que todavía se le haya encontrado a esto solución alguna.

Los mercados en directo son un agujero negro en el que las ganancias pueden multiplicarse en operaciones que son globales

Así, la fuerte presencia cada vez mayor de los mercados en directo (donde los usuarios pueden apostar a un evento deportivo mientras se está celebrando) favorece el aumento de las ganancias, toda vez que los apostantes pueden aprovechar la fluctuación de las cuotas a medida que los partidos se van jugando. Actividades que, además, se caracterizan por ser globales: a menudo se usan mercados de apuestas asiáticos en los que hay menos límites en las cantidades máximas y se pueden multiplicar los beneficios en eventos que se disputan a miles de kilómetros de distancia.

El tipo de deporte también tiene que ver. Así, más propensos a las filtraciones son los individuales, donde el tenis se lleva la palma, especialmente en circuitos de jugadores modestos que a menudo cargan a duras penas con los gastos del ritmo de competición (traslados, alojamientos...) y que pueden ver en el dinero de los amaños un plus que suponga decisivo. Una rendija más por la que se cuelan las mafias.

El informe repasa las relaciones de las ligas con las casas de apuestas, que pueden significar un arma de doble filo. Los acuerdos de patrocinio con los clubes deportivos o la entrega de estadísticas en acuerdos económicos que son rentables para los torneos tienen una vertiente problemática al poder 'legitimar' actividades que solamente ahora empiezan a combatirse desde las instituciones.

Pero, por el momento, la presencia de las casas de apuestas es grande. Pongamos de ejemplo el fútbol. LaLiga, que lleva ya años luchando contra los amaños con un creciente departamento dedicado a su investigación, cuenta con un patrocinador de apuestas y todos los equipos de Primera menos la Real Sociedad (que lo sometió a votación de sus socios) tienen casas de apuestas como patrocinadoras. En la Premier League inglesa ese dominio es también claro, así como en las ligas alemana, francesa e italiana.

Precisamente en Italia es donde se ha empezado a tratar el tema. En el 'decreto de la dignidad', aún tramitándose, se prohíbe la publicidad de casas de apuestas con el obejtivo de proteger a colectivos en riesgo de una exposición que puede ser letal en el plano económico. En otros territorios como Bélgica, Irlanda, Gran Bretaña o España se podrían dar los primeros pasos.

¿Cuáles podrían ser las soluciones a este problema creciente? Los campos de actuación son varios, según el estudio de Funcas. El primero de ellos sería el más efectivo, pero prácticamente una quimera: legalizar las apuestas en EEUU y China, los dos países que más volumen acumulan con el objetivo de acabar con esos mercados alegales que permiten apostar grandes cantidades de dinero sin control. Algunos estados en EEUU se han abierto a implantar apuestas deportivas después de un laudo favorable del Tribunal Supremo, pero se trata de un proceso lento y heterogéneo. De China, poco o nada se sabe en ese aspecto.

Limitar las apuestas en directo o mejorar el control sobre ellas es otra medida propuesta en el texto. Al representar el campo más fértil para los amaños, opciones como bajar la cantidad máxima permitida o una mayor vigilancia de la fluctuación de las cuotas y el nivel de apuestas parecen fundamentales. Una hipotética restricción de oferta de datos a los apostantes (comercializados por los torneos) también es una alternativa.

Otro factor en el que se podría avanzar es de la buena gobernanza de clubes y ligas. Los primeros, cumpliendo con los pagos a los jugadores y evitando la entrada de propietarios de dudosas intenciones en sus consejos de administración; los segundos, extremando las precauciones contra la corrupción en sus juntas directivas y estableciendo aparatos de control, prevención y detección.

En cuanto a los deportes individuales, una última medida: redistribuir los premios (que vienen a signifcar su salario) económicos de los deportistas para que los dependientes de los méritos deportivos tengan una mayor importancia en fases más tempranas de los trofeos y aumentar la independencia económica de los jugadores.

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