Deporte y Negocio

Los cinco posibles efectos de un Brexit duro para la Premier League

  • 'Forbes' repasa las implicaciones de un divorcio no pactado UE-Reino Unido
Los jugadores del Manchester City celebran un gol. Foto: Reuters.

En la jornada del martes el Parlamento británico tumbó el plan alcanzado por el gobierno de Theresa May con la Unión Europea para conseguir un Brexit cuyo plazo empieza a verse demasiado cercano, a tan solo dos meses vista. La falta de un acuerdo tendría consecuencias negativas en la economía comunitaria y británica, y en todos los sectores, incluido el fútbol.

Forbes analiza las posibles implicaciones que un divorcio de la Unión Europea no pactado tendría en una de las ligas más importantes del mundo, la Premier League inglesa.

El primero de ellos es el cambio en las plantillas de los equipos. Es una batalla que la Federación inglesa de fútbol (FA) ya mantiene con una liga que se niega a aceptar la propuesta de reducir el número de extranjeros ('non-homegrown', los que no han estado, antes de los 21 años, al menos tres en un equipo inglés) por plantel a 12 o 13, por los 17 actuales. Si prosperase la idea de la FA, los clubes tendrían que vender varios jugadores a la fuerza. Además, las contrataciones a partir de la salida de la UE podrían ser más complicadas para los jugadores no británicos, con la necesidad de pedir permisos de trabajo que no siempre serían fáciles de conseguir.

Paradójicamente, también se abriría la posibilidad de ver una Premier más internacional. La explicación es que, en el contexto actual, los jugadores pertenecientes a la Unión Europea se han visto favorecidos por la libertad de movimientos (Espacio Schengen) ante los de otros países, especialmente de Sudamérica. Junto a esto, la incertidumbre sobre qué pasará con la Ley de Bosman, que a pesar de regirse en el marco de la FIFA fue aprobada por un tribunal comunitario para otorgar a los jugadores de la UE libertad absoluta para cambiar de equipo a la finalización de sus contratos.

En paralelo, este Brexit duro podría favorecer a los jugadores nacionales, que tendrían un mayor protagonismo en la liga ante las restricciones a futbolistas extranjeros. Forbes hace referencia a que un informe de la BBC de 2016 cifraba en 332 los jugadores de Premier, Championship (segunda inglesa) y la primera división escocesa que no cumplirían con los requisitos para el permiso de trabajo. Sería una oportunidad para una cantera emergente en los últimos años y una manera de priorizar el talento local, un extremo que la Premier nunca ha visto con buenos ojos.

El resto de ligas europeas también podrían verse beneficiadas al reducirse la actual ventaja que la Premier tiene sobre el resto de grandes campeonatos, al menos en lo económico. Las dificultades para acceder a la liga inglesa compensarían este mayor poderío de las escuadras de la Premier. Las otras cuatro grandes ligas (LaLiga, Serie A, Bundesliga y Ligue 1) se verían alzadas de forma inevitable.

Por último, la Champions League también correría un riesgo de verse influenciada a mitad de curso. El plazo para un acuerdo de Brexit es del 29 de marzo, en plenos cuartos de final del torneo. En este plano también dominaría la incertidumbre, ya que se deberían elaborar a toda prisa mecanismos que garantizasen a los equipos ingleses participar en el torneo (sin contar la problemática de sus plantillas) en el mismo régimen que antes del divorcio final con la UE.

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