Deporte y Negocio

El atolladero salarial del Atlético de Madrid

  • El club afronta dificultades para pagar a sus jugadores acorde a su estatus
  • El 'caso Lucas' evidencia los problemas del equipo en su ecosistema salarial
  • El crecimiento deportivo de la entidad, a un ritmo más alto que el económico
Foto: Getty.

Desde la llegada de Diego Pablo Simeone a su banquillo, el Atlético de Madrid ha ido escalando posiciones en el panorama futbolístico español y europeo para estar en lo más alto de ambos junto a los equipos 'top' del continente. Una ascensión que ha colocado al cuadro colchonero en una posición especial: junto a los gigantes en lo deportivo, pero un peldaño por debajo en lo económico. Los rumores sobre la posible marcha de Lucas Hernández escenifican el problema actual de la entidad.

A mediados de semana, el diario Marca hablaba de la intención del jugador de irse al Bayern de Múnich, tentado por un salario (ocho millones de euros) al que el Atlético, que le paga la mitad, se vería incapaz de llegar.

El estatus de una plantilla que se va revalorizando crece a un ritmo mayor que el de las arcas del Atlético. Con 293 millones de euros, su límite salarial (la cantidad que LaLiga permite a los clubes ocupar en sueldos de jugadores y entrenador) es muy inferior a los 566 de Real Madrid y 632 de Barcelona. Con sus más y sus menos (los culés andan también justos en este asunto), ambos pueden permitirse mayores dispendios, pero la maquinaria atlético tiene menos caballos.

La evolución de un fútbol en el que las cantidades cada vez son mayores y la de los jugadores del Atlético ha puesto al club en un irónico brete. Tiene una de sus mejores plantillas, si no la mejor, y un daño colateral es de las peticiones salariales de jugadores que exigen sueldos acordes a su posición en el 'mapa fútbol'. Fue el caso de Antoine Griezmann, que se quedó este verano en el Metropolitano con una ficha anual de 20 millones de euros, un gasto capital en una entidad acostumbrada a cantidades menores en estas partidas.

Mantener a un jugador de la talla de Griezmann, a la vez que se paga a su entrenador con rango salarial de estrella (lo era antes de la renovación del '7') y se afrontan fichajes como los de Thomas Lemar, Rodrigo Hernández o Nikola Kalinic después de haber renovado a la columna central (Koke, Lucas, Griezmann, Saúl y Simeone renovaron en 2017, los franceses repitieron este verano, junto a Giménez y antes de Correa) ha supuesto un esfuerzo inmenso para la caja del Atlético, que apenas da para más.

Por tal razón quedan todavía pendientes las renovaciones de Jan Oblak, Diego Godín, Filipe Luis, Juanfran Torres y el propio Simeone, cinco piezas sin las que no se entiende el actual Atlético de Madrid. Planificadas a medio plazo, de cara al próximo curso, a estas prórrogas de contrato se les ha unido una nueva, que podría no hacerse, la de Lucas Hernández. Si la estrategia rojiblanca era ganar tiempo hasta el próximo verano, el nuevo problema que le plantea el campeón del mundo con Francia le exigirá una respuesta rápida.

En el curso 14/15, después de llegar a primera final de Champions del 'ciclo Simeone', el Atlético presentaba una cifra de negocios de 160 millones de euros. Cuatro cursos después, ha elevado su presupuesto a los 407, pero su gasto salarial crece a un ritmo mayor, ya que se ha multiplicado por tres. Un ritmo muy exigente para un club que se ha visto obligado a hipotecar su nuevo estadio con el objetivo de refinanciar su deuda y ganar efectivo y al que las navidades no le han traído buenas noticias.

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