Capital Riesgo

¿Dónde invierte la firma en la que todo el mundo invierte? Las apuestas de OpenAI y su CEO, Sam Altman

  • En su faceta como inversor privado ha gastado más de 2.500 millones
  • Una de sus posiciones es Neuralink, la firma de neurotecnología de Elon Musk
  • La propia OpenAi invierte en otras empresas punteras de inteligencia artificial
Sam Altman, consejero delegado de OpenAI. Foto: Bloomberg.

La euforia por la inteligencia artificial (IA) ha llevado miles de millones de capital hasta la dueña de ChatGPT. Nadie quiere perder el tren de esta disrupción y los inversores están tomando posiciones. OpenAI es la favorita y, como tal, ha sido el proyecto que más inversión ha captado. Está claro que se ve como una gran oportunidad y que cualquiera querría entrar en la compañía. Pero, ¿dónde invierte la compañía en la qué todos invierten? ¿Y cuál es el portfolio de su CEO, Sam Altman?

Rastrear los movimientos de la propia organización y de su CEO da una idea de dónde hay oportunidades, más allá de la misma OpenAI, de la que nadie (ahora mismo) duda de su potencial. Además, seguir sus pistas supone entender cómo se posicionan las autoridades en la materia. Ayuda a identificar y a localizar 'gangas' directamente, pese a que estén restringidas inicialmente a ciertos fondos, hasta convertirse en empresas públicas -la aspiración de muchas, no, de momento, de la de ChatGPT-.

Empezando por Altman, que es consejero delegado de OpenAI desde 2020 e inversor privado (business angel) desde hace una década, este ha financiado 130 empresas emergentes desde que se dedica a esta faceta, según la firma de análisis especializada en mercados de capitales PitchBook. Ha entrado en empresas que prestan servicios u ofrecen productos a otras empresas (B2B), en firmas dirigidas al consumidor (B2C), en el sector energético, salud y tecnologías de la información.

En total, ha invertido más de 2.500 millones de dólares y su ticket más grande ha sido en una energética, en la que metió 500 millones, según los mismos datos. La gran mayoría de las operaciones se han concentrado en Estados Unidos. Fuera del país, ha entrado en la fintech senegalesa Wave y la británica Uncommon, que se dedica al cultivo de carne.

La cartera de Altman

Dentro de su propio ámbito, el de la IA, ha entrado en Cerebras o Humane. En esta última también tiene peso Salesforce. Fuera de su nicho, tiene posiciones en nombres conocidos como Reddit, el foro, o Instacart, la firma de entrega a domicilio de alimentos. O en la de software Asana, que salió a bolsa a 2020 y que tiene una capitalización de 5.000 millones.

Altman también ha metido pasta en Neuralink, la firma de neurotecnología Elon Musk, que está trabajando en interfaces cerebro ordenador para implantar en humanos, mediante un chip. La compañía ya ha hecho pruebas con monos y el objetivo es poder desarrollar soluciones médicas y el potencial del cerebro.

Sin embargo, Altman no ha invertido donde todos quieren invertir, la empresa que dirige y de la que es cofundador, OpenAI. Ha insistido en que no quiere meter fondos propios para evitar un conflicto de intereses. Mientras, gigantes como Microsoft se lanzan a untarla de dinero. A principios de año, anunció 10.000 millones más para la organización. Solo esa operación equivale a todo lo invertido en capital riesgo en los ocho trimestres anteriores, es decir, a todo el dinero desplegado desde el abril-junio de 2021.

Otros de los nombres más sonados en su estructura son Tiger Global, Sequoia Capital o Andersen Horowitz, según la firma de análisis DealRoom. El propio Elon Musk o Amazon son otros dos de los que se habrían sumado a su carro.

El portfolio de OpenAI

Además, la propia OpenAI como sociedad también tiene su propio portfolio. Según Bloomberg, tiene participaciones en varias firmas relacionadas con la IA y la disrupción tecnológica. Por ejemplo, está en 1X Technologies, que fabrica robots humanoides, o Harvey.AI, especializada en IA para despachos de abogados.

También participa de Descript, un editor de vídeo y audio que cuenta con transcripción de texto automática, en Mem, una plataforma de IA para organización en el trabajo, y en EdgeDB, una firma especializada en lenguaje específico para estructurar bases de datos.

En un contexto en el que el capital riesgo se ha secado, debido a las subidas de los tipos de interés y a la incertidumbre macroeconómica, el dinero ha seguido fluyendo hacia la IA, en parte, gracias a nombres como OpenAI. Los inversores están buscando oportunidades en este ámbito, ya que la IA generativa (crea contenidos imitando la forma en la que lo harían las personas) se considera como la próxima gran disrupción. Por eso, los fondos y las empresas están haciendo excepciones con estos casos. Las carteras de Altman y de ChatGPT dan una pista de a dónde sigue yendo el capital.

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