Banca y finanzas

La banca acelera los planes para reforzar su capital en 9.000 millones

  • El BCE reclama al sector que el ratio CET1 alcance un mínimo del 12%
Foto: Efe.

La banca española está acelerando los planes para reforzar su solvencia, tal y como exigen el mercado y el BCE, y evitar así las ampliaciones de capital que demandan los inversores y que se producen en un momento en el que se pedirían elevados descuentos por la situación económica y del sector.

Las ventas de activos, tanto estratégicos como improductivos, o la optimización de los recursos son dos de las palancas que los bancos están poniendo en marcha ante la presión que están recibiendo. El organismo regulador está reclamando ahora un nivel mínimo de capital de máxima categoría o CET1 del 12%, un umbral que casi todo el sistema no alcanza. Tan solo Kutxabank, Abanca y Bankia cumplen con este ratio, si se tiene en cuenta que la operación de fusión de Unicaja y Liberbank sigue adelante. Estas dos últimas entidades por separado sitúan su solvencia por encima del nuevo requisito, pero el nuevo grupo nacerá, según los cálculos de los analistas, con un déficit de entre 400 millones y 600 millones.

Bajo estas premisas, el conjunto del sistema español requeriría entre 8.700 millones y 9.000 millones de euros. Una parte podría recaudarse vía generación orgánica de beneficios y reducción de activos ponderados por riesgo con la venta de carteras de inmuebles y morosos, pero otra parte tendrá que captarse con resultados extraordinarios.

En esta coyuntura se enmarca la desinversión del Sabadell de su plataforma Solvia que cerró el miércoles, o las anunciadas colocaciones de su promotora de suelos y la gestora de fondos para las cuales busca socios. En el mismo marco se sitúa las transacciones del Santander de, por un lado, desprenderse de su negocio de custodia a una sociedad liderada por Credit Agricole, y la recompra de un 25% de su filial mexicana.

Medidas

Todas estas operaciones tendrán un reflejo en los niveles de solvencia de ambos grupos, los dos que más están siendo presionados por los mercados en los últimos tiempos para que lleven a cabo una am-pliación de capital. Ninguno de los dos pretende realizarla, tal y como han destacado en diversas ocasiones sus presidente, Josep Oliu y Ana Botín.

El Sabadell cuenta, excluyendo la operación cerrada ayer, una solvencia CET1 del 11,1%, por lo que necesitaría unos 720 millones para llegar al 12%, un nivel que Oliu destacó recientemente que "haciendo las cosas bien se alcanzaría a final de este mismo año". De esta manera, la entidad no descarta efectuar también otra serie de ventas, como la filial de consumo o sellar otras alianzas en el segmento de seguros.

Por su parte, el Santander, que cuenta con un CET1 del 11,3%, tendría que captar algo más de 4.100 millones para elevarlo al 12%, un nivel que en su nuevo plan estratégico se sitúa en la banda alta del objetivo para los próximos ejercicios. Con las dos operaciones anunciadas se estima que el ratio suba al entorno del 11,4%.

Ibercaja es la entidad que menos nivel de solvencia de máxima categoría tiene. Sus recursos propios cubren el 10,5% de sus riesgos. Tendría que aumentarlos en unos 320 millones. Pero el grupo aragonés es de todos el que menos urgencia tendría al no estar bajo la lupa de los mercados al no cotizar en el mercado. En principio, en su proyecto de salida a bolsa que se ha visto retrasada por la elevada volatilidad no se descartaba una operación de captación de fondos para cumplir con las exigencias del regulador. Ibercaja tiene previsto debutar en el parqué antes de finales de 2020.

BBVA y CaixaBank cuentan con niveles similares a los del Santander o Sabadell, por lo que están intentando acelerar las ventas tanto de activos improductivos como estratégicos. La primera, por ejemplo, tiene sobre la mesa la desinversión de su filial de seguros generales, que le podría reportar unos 1.000 millones. BBVA necesitaría unos 2.400 millones de euros.

Bankinter prácticamente cumple ya con las exigencias del BCE, al contar con un CET1 del 11,7%, por lo que su agujero se limite a menos de 100 millones de euros que, según fuentes del sector, podría alcanzar con beneficios ordinarios y sin tener que adoptar medidas extraordinarias.

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