Banca y finanzas

BBVA traslada al Sabadell su interés en volver a explorar la fusión que fracasó en 2020

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BBVA quiere explorar de nuevo una fusión con el Sabadell después de las conversaciones fallidas que protagonizaron en 2020. La entidad vasca ha trasladado al presidente del banco catalán, Josep Oliu, "el interés del consejo de administración de BBVA en iniciar negociaciones para explorar una posible fusión entre ambas entidades", según ha confirmado el grupo liderado por Carlos Torres a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

A tal efecto, BBVA ha indicado que "ha nombrado asesores" para analizar la operación después de que Sky News adelantase los contactos. El banco ha encargado los trabajos a JP Morgan y UBS y Garrigues en la parte de asesoría legal, según fuentes del mercado.

Sabadell, por su parte, ha confirmado a la CNMV haber recibido "a las 13:43 horas del día de hoy una propuesta escrita indicativa de BBVA para una fusión". "El consejo de administración de Banco Sabadell analizará adecuadamente todos los aspectos de la propuesta", agrega.

Si sale adelante se conformaría el segundo grupo bancario de España después del Santander y el tercero de Europa, tras UBS y el grupo cántabro, con un valor bursátil de alrededor de 70.000 millones de euros al cierre de cotización de ayer. Su combinación sería complementaria en negocios por la fuerte posición de Sabadell en pymes y de BBVA en empresas de mayor tamaño y cliente particular.

No es la primera vez que el grupo vasco intenta integrar Sabadell. Hace ahora casi cuatro años, el grupo liderado por Carlos Torres lanzó una intentona para hacerse con el banco catalán poniendo sobre la mesa 2.500 millones de euros. No fueron suficientes. Las diferencias sobre el precio de la operación, con BBVA decidido a no subir una cifra que Sabadell juzgó insuficiente, y el reparto de poder frustraron el acuerdo antes, incluso, de que estuvieran terminados los análisis en profundidad de los balances encargados a distintos expertos independientes.

En ese encaje, la valoración de la filial británica, TSB, fue uno de los principales problemas que se encontró la operación y para no elevar la oferta se excusó que los costes milmillonarios que podría acarrear la integración y reestructuración posterior.

¿Qué ha cambiado?

Las cifras de entonces no tienen nada que ver con las de hoy. La capitalización bursátil de Sabadell supera ahora los 9.500 millones. Además, TSB, que entonces no tenía valor para BBVA, ahora es rentable y aporta beneficio cada trimestre a la matriz. La idiosincrasia propia de la contabilidad británica para con la subida de tipos hace que Sabadell espere importantes mejoras en los resultados de la entidad en los próximos tres ejercicios. "TSB nos ha dado muchos dolores de cabeza, pero tiene potencial en los próximos tres años", decía hace solo unas semanas el propio presidente de Sabadell, Josep Oliu.

Los problemas de integración de esta filial tampoco son ya un lastre. TSB pactó en 2022 con el regulador británico, FCA, una sanción de 48,65 millones de libras (55,7 millones de euros) por uno de los mayores quebraderos de cabeza a los que se ha tenido que enfrentar la entidad en los últimos años, los problemas que dejaron a cientos de miles de clientes sin posibilidad de acceder a sus cuentas bancarias durante días.

En la parte de la rentabilidad, TSB ha dado un profundo cambio, con importantes planes de reestructuración -el último todavía en marcha- hasta que en 2023 "dio unos resultados aceptables de unos 175 millones de libras", dijo Oliu. "TSB tiene un potencial de beneficios bastante superiores a estos en un horizonte de tres años", destacó, "ahora tiene ratios de rendimientos sobre capital razonables. Ya no hay ninguna presión para vender TSB", decía hace solo unas semanas.

A nivel de grupo, Sabadell ha marcado récord tras récord de resultados. La entidad ganó 1.314 millones en 2023, un 53% más que el año anterior, y en lo que va de ejercicio sigue un ritmo al alza. Con la rentabilidad, entendida como RoTE, por encima del 12%, la situación del banco con respecto a la anterior intentona, cuando este indicador estaba en el 0% como consecuencia del Covid, no tiene nada que ver.

Su aproximación se realizó cuando las incertidumbres de la pandemia, con la economía paralizada en diferentes sectores, impedían vislumbra el desempeño de una banca con los márgenes presionados por el escenario de tipos de interés negativos. La suma de ambos hubiese ensamblado el segundo jugador más grande de España tras la fusión de CaixaBank y Bankia, con fuerte presencia en el negocio de empresas y pymes.

Excedentes de capital de BBVA

BBVA se embarcó en la operación aprovechando la venta de su filial en EEUU a PNC por 9.600 millones, de los que casi 8.000 millones se tradujeron en exceso de capital. Al fracasar las conversaciones el grupo vasco destinó buena parte del talón a comprar el 50,15% que no controlaba en el turco Garanti, con el argumento de que su refuerzo accionarial supondría un incremento del 13,7% del beneficio por acción (BPA) de cara a 2022. Otra gran parte la ha destinado a mejorar la remuneración del accionista, sin cerrar nunca la opción de acometer fusiones o compras. Entre 2021 y 2023, el grupo vasco ha repartido entre los titulares de sus acciones 13.200 millones de euros entre dividendos ordinarios y programas de recompras -a este último sistema de remuneración ha empleado hasta 5.363 millones-.

A finales de marzo aún contaba con una hucha de capital CET1 fully loaded del 12,82%, muy superior al mínimo regulatorio y su valor bursátil ha aumentado de forma decidida, dándole mayor margen para cualquier operación instrumentable vía canje de acciones.

Aunque la posibilidad de que BBVA intentase retomar las conversaciones siempre ha estado como cábala en el parqué, el presidente del grupo Carlos Torres enfrió cualquier una operación corporativa tradicional en favor de crecer de forma digital como ha hecho en Italia. Sin embargo, su consejero delegado, Onur Genç, reabría hace un año la posibilidad al asegurar que exploraría transacciones que añadiesen dimensión y cuota de mercado en sus geografías claves. "En los países en los que estamos, idealmente, haremos alguna consolidación doméstica, si podemos", deslizó en una conferencia financiera en Londres.

Para los analistas la mejor opción de una operación siempre ha sido, sin embargo, en España por su alta exposición a mercados emergentes, sobre todo, ante el pobre desempeño en Turquía por la economía de hiperinflación (hasta marzo esta geografía sumó 144 millones al beneficio, un 48% menos). Además del capital ya excedentario sobre el 11-12% que considera objetivo, el grupo ha cifrado entre los 1.500 y 2.000 millones su capacidad de generar capital extra de forma anual.

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