Banca y finanzas

La banca mejora un 45% el dividendo y pagará 10.400 millones a accionistas

Sucursales bancarias. Archivos.

Los bancos cotizados españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) destinarán más de 15.000 millones de euros a mimar a sus accionistas. Por un lado, las entidades aumentarán de media un 45,60% interanual el dividendo en efectivo y repartirán 10.407 millones con cargo a los resultados históricos logrados el año pasado (pulverizaron los 26.000 millones de euros entre las seis entidades). Y por otro, todos los bancos, con la única excepción de Bankinter, han anunciado nuevos programas de recompras de acciones para mejorar el retorno al inversor por una inversión cercana a los 5.000 millones. Esta última cifra no incluye el plan anticipado por CaixaBank sin detallar aún cuantía y que los expertos auguran que excederá los 1.000 millones de euros.

Son magnitudes récord, muy alineadas con la expansión de los resultados cosechada de la mano del rally de los tipos de interés. Los incrementos del dividendo tradicional oscilarán, de hecho, entre el aumento del 70% comprometido por CaixaBank y el 2,65% anunciado por Unicaja, aun cuando la ganancia de esta última entidad cayó un 4% el año pasado lastrada por el impuestazo.

En términos de remuneración global, el mayor talón lo soportará Banco Santander, con 5.538 millones a repartirá al 50% entre dividendos e inversión en adquisición de títulos. Le sigue BBVA, con 5.010 millones, en un 64,45% entregables a través del cupón tradicional en efectivo. Bajo esta última cifra figuran 3.229 millones en dividendo en efectivo, la recompra de 1.000 millones que ejecutó en noviembre pasado y la anunciada de 781 millones. En 2022 distribuyó 2.593 millones en dividendos, junto a 3.582 millones en recompras (3.160 millones ejecutados entre noviembre de 2021 y agosto de 2022, y otra recompra por valor de 422 millones).

Sin embargo, CaixaBank podría dar la sorpresa. El banco liderado por José Ignacio Goirigolzarri ha aprobado el reparto de 2.890 millones en dividendos con cargo a la cuenta del pasado ejercicio y una recompra todavía por cuantificar. Pero el mercado apuesta por una cifra millonaria dado el compromiso del banco por distribuir 5.100 millones entre sus accionistas en el bienio 2024-2025.

Bankinter ha anunciado un incremento del 50,80% en el dividendo (pagará 422 millones) y permanece reacio a sumarse a la práctica de amortizar capital para mejorar el atractivo inversor de su cotización. Unicaja, en contraste, asumirá este año la herramienta con un programa de hasta 100 millones de euros. El consejo de administración del Sabadell ha aprobado a su vez elevar un 44,25% el abono en efectivo (distribuirá 326 millones) y otros 340 millones para recompras.

A pesar de las cifras e incrementos, la apuesta por elevar el atractivo inversor vía remuneraciones al accionista es intrínseca al sector y se acentuó especialmente después de las restricciones al pago del dividendo que le impuso el Banco Central Europeo (BCE) durante la pandemia para ganarse el favor del mercado.

Sus esfuerzos contrastan, de hecho, fuertemente con la desfavorable evolución que lleva sufriendo la base accionarial de las entidades en los últimos tiempos. Durante el pasado ejercicio los seis cotizados perdieron 333.372 accionistas o el equivalente al 6,28% del censo inversor, que disminuyó a 5,31 millones, pese a que el ejercicio previo vieron incrementado en un 26,38% el resultado conjunto (ganaron 21.050 millones) y elevaron también la remuneración al inversor. Solo Bankinter y Unicaja esquivaron las salidas.

El endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales ha traído alegrías a las cuentas, que se han traducido en mejoras del dividendo, pero el sector ha encadenado tres años de merma de accionistas y la cifra suma 439.543 bajas coincidiendo, precisamente, con el periodo de expansión de los márgenes vivido desde que el euríbor tocó suelo en el -0,502% en diciembre de 2021.

El fenómeno casa mal con la propia evolución en bolsa de las entidades, que ha cosechado revalorizaciones en el parqué, aunque no con la intensidad esperada a la luz de las históricas cuentas porque resulta insuficiente para que todas sus cotizaciones hayan recuperado el valor en libros, en contraste con el buen posicionamiento obtenido por la banca americana.

Los banqueros lamentan que las cotizaciones no recogen los fundamentales de las entidades y atribuyen la penalización a las incertidumbres que sobrevuelan al sector y, de forma específica, al tribuyo impuesto al sector en origen para el bienio 2023-2024 pero que el Gobierno analiza extender por petición de su socio de legislatura Sumar. La situación juega, precisamente, a favor al inversor, en la medida que los bancos están aprovechando esas bajas valoraciones para recomprar acciones a manos llenas, amortizarlas y mejorar así el retorno al inversor simplemente porque distribuye el dividendo entre menos títulos pese a las enmiendas de los supervisores.

El Banco de España y el BCE llevan tiempo recetando prudencia a las entidades y no abusar de las recompras en favor de mantener una solvencia robusta. Pero también ha entrado en el debate la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) poniendo en duda la fórmula como remuneración al accionista y que realmente suponga un beneficio en el medio y largo plazo. El compromiso de la banca sigue invariable en revertir al accionista la hucha excedentaria de capital, dada la dificultad de crecer el negocio ante la baja demanda de créditos.

Esta circunstancia y el buen desempeño ha llevado, por ejemplo, a CaixaBank a subir este año de 9.000 a 12.000 millones el compromiso de remuneración al accionista para el plan estratégico 2022-2024. De esta cuantía, ha comprometido ya unos 6.900 millones entre dividendos (incluyendo el que se pagará en abril) y recompras. Le quedarían pendientes 5.100 millones de capacidad de distribución de capital según su hoja de ruta.

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