Banca y finanzas

Santander decidirá antes de octubre si vende su 15% en Altamira a doValue

  • El grupo italiano tiene 20,9 millones provisionados para adquirir la participación

Santander debe decidir este mes si vende su 15% en doValue (antigua Altamira) al grupo italiano o se mantiene como socio minoritario. Su posición accionarial en el servicer se remonta al año 2014 cuando traspasó un 85% del capital al fondo americano Apollo por 664 millones de euros, junto a la cesión del negocio de recobro y suscribían un contrato para la comercialización de los inmuebles de la entidad.

Aquel acuerdo, que originalmente se dató para diez años de vigencia que cumplirían ahora, se reformuló cuando doValue dio el relevo a Apollo a finales de 2018, adquiriendo al fondo la participación accionarial de control.

La ventana que tiene el Santander para decidir si ejecuta la opción de compra vencían antes, pero ambos socios acordaron en junio su extensión hasta final de este mes con un ajuste en la valoración.

doValue tiene constituida una provisión por valor de 20,89 millones de euros ligada a la opción de compra en poder del banco, según reflejan los estados financieros formulados con las cuentas hasta el pasado junio. El grupo italiano y el banco eludieron realizar comentarios al respecto.

Tendencia en la banca

Una eventual salida del Santander no alteraría en nada el contrato de gestión y comercialización de los activos suscrito con doValue, firmado en su día con vigencia hasta diciembre de 2025. Sería además un movimiento natural siguiendo la estela de BBVA, Sabadell y hasta CaixaBank. BBVA fue el primero en salir de su servicer: en 2021 traspasó a Cerberus el 20% que conservaba en Divarian, la sociedad conjunta creada en 2017 para, al igual que Altamira, acelerar la venta de los inmuebles adjudicados del banco.

Sabadell vendió a finales de 2022 el 20% que le quedaba en Solvia a Intrum, y Servihabitat, participada en un 20% por CaixaBank y el 80% por Lone Start, busca comprador.

El origen de estas alianzas arranca con el crash inmobiliario de la crisis financiera que desbordó los balances de la banca de activos inmobiliarios y apresuraron la búsqueda de socios industriales, especialistas en gestión de activos tóxicos, para agilizar su desagüe.

La situación actual nada tiene que ver con aquella etapa. Los bancos están focalizados en el negocio financiero, y se han acostumbrado a traspasar la gestión de sus activos a firmas especialistas, algo que antes no ocurría.

Entre las vías de crecimiento doValue apuesta por posicionarse como gran especialista en gestión de crédito y en financiaciones de pymes ayudando, incluso, a anticipar problemas de repago en clientes. Aunque el grueso de su actividad ha estado vinculado con la gestión de activos propiedad del Santander, desde hace años ha ido ampliando su portfolio de clientes y desde 2016 realiza tareas de recobro a, por ejemplo, BBVA, y a diferentes fondos internacionales.

Hace un año y medio creó además una unidad específica para gestionar dichos créditos con pymes y ha cerrado un acuerdo de servicios con Sabadell. CaixaBank le ha contratado también recientemente para labores de recobro en microempresas.

Si Santander se desliga del accionariado reforzaría una imagen de mayor independencia, aunque continúe siendo un cliente clave.

doValue, que aspira a ser el servicer líder en el Sur de Europa, contaba a finales de junio con activos bajo gestión por valor de 117.200 millones de euros en sus cinco mercados (Italia, España, Portugal, Grecia y Chipre).

Cartera del Santander

En la actualidad la cartera de activos adjudicados del Santander se reparte principalmente entre tres servicer: doValue, que se ocupa del grueso de la operativa, Intrum y Diglo. El banco lanzó este último servicer en 2022 para ocuparse de una cartera de activos propios controlada previamente por Aliseda con un valor bruto de más de 5.000 millones en su origen con préstamos fallidos e inmuebles. doValue han mantenido, precisamente, conversaciones con el banco para adquirir Diglo.

6.422 millones de euros

El banco contaba a cierre de 2022 -últimos datos desglosados- con inmuebles adjudicados por un valor bruto de 6.422 millones. La cartera está respaldada con 3.451 millones de provisiones constituidas. Un 62,89% de los activos son terrenos. El resto se reparte entre edificios terminados (1.456 millones) y en construcción (92 millones). Otro 5,69% son viviendas con un valor de 366 millones.

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