Banca y finanzas

Los analistas cuestionan al CEO de JP Morgan: no ven "el final" de la crisis bancaria

  • Jamie Dimon cambia su discurso tras hacerse con los restos de First Republic
  • Los expertos no ven riesgo sistémcoc pero sí efectos perjudiciales

La afirmación del consejero delegado de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, de que las turbulencias en el sector bancario "prácticamente" han terminado con el rescate de First Republic Bank han sido recibidas con escepticismo por los analistas.

La entidad que dirige Dimon resultó ganadora de la puja por adquirir casi todos los depósitos y la mayoría de los activos de la entidad regional después de que fuera embargada por el Departamento de Protección e Innovación Financiera de California, y adquirirá casi todos sus depósitos y la mayoría de sus activos.

La reciente inestabilidad financiera ha añadido otra consideración preocupante para los bancos centrales, que han estado subiendo los tipos de interés agresivamente para frenar la inflación, dejando al descubierto algunas de las posiciones mal gestionadas de algunos bancos que no esperaban que las condiciones financieras se endurecieran tan bruscamente. Y Dimon, que hace un mes era mucho más pesimista, parece haber cambiado su visión tras la operación sobre First Republic Banck.

"No hay muchos bancos que se hayan quedado fuera de juego de esta manera", dijo Dimon a los analistas en una llamada telefónica poco después de que se anunciara el acuerdo. "Puede que haya otro más pequeño, pero esta parte de la crisis prácticamente ha terminado", remarcó.

Pero sus palabras no han encontrado mucho respaldo entre los estrategas de inversión. "No creo que podamos decir eso todavía, porque no sabemos qué otros problemas pueden estar acechando, y obviamente hay algunas cosas que están ocultas, y mucho de esto también se reduce a que ha habido una mala gestión de estos bancos", advertía este martes David Pierce, director de iniciativas estratégicas de GPS Capital Markets.

En declaraciones a CNBC, el experto ha incidido en que que las debilidades del sector financiero pueden ser más profundas de lo que sugieren los mensajes del banquero y los responsables políticos.

La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) ha estimado que el coste de la quiebra de First Republic rondará los 13.000 millones de dólares, bastante más que los 2.500 millones estimados para Signature Bank, pero por debajo de los 20.000 millones estimados para la resolución de Silicon Valley Bank (SVB).

"Si escuchas el lado político de esto, te dirían que realmente no es un problema porque todo está cubierto a través del seguro de la FDIC, pero están asegurando depósitos muy por encima de lo que cubre el seguro. Y en el lado opuesto de eso, miras el acuerdo que Jamie Dimon logró... y es un gran trato", explicó.

Añadió que los bancos caídos han atendido en gran medida específicamente al sector tecnológico, lo que les ha dejado expuestos de forma única a las subidas de los tipos de interés al haber concedido préstamos más arriesgados a empresas "prebeneficiarias".

Efectos perjudiciales en cadena

Sin embargo, las recientes ganancias de Wall Street muestran que en estas turbulencias los depósitos han fluido en gran medida desde los bancos más pequeños y medianos a los grandes prestamistas sistémicamente grandes. En este sentido, Pierce teme que los último dos meses de agitación han "reducido realmente el capital en el mercado disponible para las empresas de alto endeudamiento."

El de Pierce está lejos de ser un caso aislado. Sus dudas se suman a las expresadas por los responsables de los principales fondos de inversión del mundo, que el pasado lunes se reunieron en la conferencia del Milken Institute en Estados Unidos. Según recoge Financial Times, hubo unanimidad en el diagnóstico: la tercera intervención en un banco por los reguladores estadounidenses desde marzo amenaza con restringir el crédito y empeorar la desaceleración económica.

En una línea similar, el informe "Perspectivas de los economistas-jefe" presentado por el Foro Económico Mundial, publicado el lunes, mostró que, aunque no se percibe por ahora un riesgo sistémico a gran escala derivado del reciente caos bancario, se teme que tendrá impacto económico.

"Siete de cada diez economistas la califica de episodios aislados más que de signos de vulnerabilidad sistémica, pero la mayoría apuntan a efectos en cadena potencialmente perjudiciales", señala el informe.

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