Banca y finanzas

¿Será Credit Suisse el próximo Lehman Brothers? Más de 160 años de historia caen devorados por el pánico

  • Parece justificado, pero es difícil pensar que caiga como el banco americano
  • Los CDS se disparan a niveles históricos pero no son todavía "críticos"
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Credit Suisse se ha puesto en el disparadero de las redes sociales este fin de semana. Está golpeando donde más duele, a la confianza de los inversores. Las acciones han llegado a perder un 11%, profundizando los mínimos históricos. Los CDS de la entidad helvética se han disparado a máximos históricos por encima de los niveles de 2008. ¿Cómo ha llegado hasta aquí el banco suizo con más de 160 años de historia?

Caídas de dos dígitos, los CDS disparados y todo un fin de semana lleno de desconcierto, con tuits intentando desatar el pánico. Credit Suisse lleva varios años en el ojo del huracán de los mercados, con salidas de directivos, pufos mil millonarios y, lo que es peor, sin nadie capaz de enderezar el rumbo de la nave. Tras una semana, en la que se rozó la tragedia en Reino Unido, el fantasma de Lehman Brothers se apareció en la mente de muchos inversores. El disfraz de un banco a punto de quebrar le queda como un guante a Credit Suisse.

El precio de los swaps de incumplimiento crediticio, CDS por las siglas en inglés, a cinco años se ha situado alrededor de 293 puntos básicos, muy por encima de los 55 puntos básicos de principios de año y el nivel más alto de la historia. Y muy superior a los niveles que alcanzaron en 2008. Los CDS funcionan como seguros de impagos, que utilizan los inversores para cubrir el capital en bonos u otros tipos de deudas. En 2008 y en 2012, fueron el termómetro de bancarrotas para entidades financieras y Estados, y un valioso instrumento para la especulación salvaje, cuando deja al lado su utilidad como cobertura.

Hoy las acciones han llegado a caer hasta un 11,5% en la bolsa de Zúrich el lunes y han perdido alrededor de un 60% solo este año. En bolsa está siendo el peor año de la historia del banco. Tampoco han ayudado los mensajes internos dentro del banco. El consejero delegado de la empresa helvética, Ulrich Körner, intentó explicar a sus empleados que la entidad tiene un capital y una situación de liquidez sólidos, pero el mensaje se volvió en su contra, cuando admitió al mismo tiempo que la situación es "crítica".

Los altos ejecutivos se han pasado el fin de semana al teléfono para tranquilizar a grandes clientes e inversores, según avanza hoy Financial Times. El principal argumento utilizado es que la situación no es tan desesperada. En teoría los CDS otorgan un 23% de probabilidad de que haya impagos por parte de Credit Suisse. Los CDS de Lehman Brothers llegaron a dispararse por encima de 700 puntos básicos. Prácticamente, fue un muerto viviente hasta su caída.

Para muchos tuiteros, la comparación con los niveles de 2008 y la memoria de Lehman Brothers está siendo demasiado tentador para anunciar un nuevo capítulo de turbulencias financieras. Hay datos que no ayudan. El desplome de la acción lleva al banco a cotizar a niveles de 0,22 en valor en libros. La conclusión directa es que el mercado calcula que Credit Suisse tiene un valor por debajo de sus activos. Pero la dura realidad es que los bancos, tanto en EEUU como en Europa, cotizan por debajo en libros, alrededor del 0,4 veces.

Hay pánico justificado, pero también soluciones

El rey de los CDS y Saba Capital Management, Boaz Weinstein, ha intentado poner la situación en perspectiva. Dijo que había "alarmismo" injustificado y recordó que en 2011 y 2012, los CDS llegaron a 1.000 puntos. "Respiren hondo". Lehman Brothers era el banco de inversión en EEUU más pequeño de Wall Street y más expuesto a la caída del mercado inmobiliario. El Tesoro y la Fed lo dejaron caer el primero, para que sirviera de ejemplo, antes de movilizar miles de millones de dólares, para rescatar al sistema financiero. Credit Suisse se ha convertido en el banco maldito de Europa, pero está bajo continúo escrutinio de los reguladores suizos, y desde hace años se valora una salida para entidad, incluido una fusión con UBS.

Lehman Brothers era un agujero tóxico de cédulas hipotecarias. Era casi imposible saber el deterioro del balance. Los analistas estiman que Credit Suisse puede necesitar levantar 4.000 millones de francos suizos, para terminar de sanear balance. Desde KBW apuntan que también es posible vender activos para afrontar una reestructuración.

Körner recordó que el 27 de octubre, la entidad presentará un plan de salvación. Las últimas propuestas bajo consideración verían al banco de inversión dividido en tres partes: el negocio de asesoría del grupo, que podría escindirse en algún momento posterior; un 'banco malo' para mantener activos de alto riesgo; y el resto del negocio. La banca comercial de Credit Suisse es de las más rentables de Europa y, pese a los problemas, la entidad sigue siendo muy reputada entre la gran banca internacional.

El problema está en la desconfianza que ha generado de estar metido hasta el cuello en las quiebras más polémicas de los últimos años. El banco cerró la retirada de patrimonio de varios fondos tras la caída de la firma británica Greensill Capital. En la práctica, supuso congelar 10.000 millones de dólares entre sus clientes. El banco suizo había vendido miles de millones de dólares de la deuda de Greensill, bajo el paraguas de garantizada a través de sus fondos de inversión. Varios inversores han demandado a Credit Suisse. El banco dijo en septiembre que había recuperado y devuelto alrededor de 6.300 millones de dólares, pero advirtió que podría tener dificultades para recuperar 2.300 millones de dólares.

El año pasado le explotó la caída del hedge fund Archegos, que provocó un quebranto de 5.500 millones de dólares. Credit Suisse se saltó cualquier análisis de riesgos para apoyar a la firma, que cayó por su agresiva operativa en compañías tecnológicas y terminó arrastrando a la entidad suiza. Además, la entidad acumula raras salidas de ejecutivos. Antonio Horta-Osório, el banquero luso, salió por la puerta de atrás, cuando intentó levantar alfombras. Ahora es el turno de Körner para devolver la confianza al mercado. Quién sabe si falla, si el traje Lehman Brothers de Europa tiene dueño.

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