Mohamed A. El-Erian

Asesor económico jefe en Allianz y miembro del Comité Ejecutivo Internacional.

Casi no pasa un día sin que surjan más pruebas del incremento de tensiones económicas entre China y EEUU, las dos economías más grandes del mundo. El impacto inmediato de este creciente antagonismo será mayor para el país asiático, con el impulso que el desacople bilateral confiere a un proceso general de desglobalización que ya está en marcha. Y los efectos derrame negativos para una serie de países a los que denomino "economías con doble opción" pueden ser muy significativos.

Qué le deparará el futuro a la economía mundial? Actualmente la respuesta más probable, desafortunadamente, es menor crecimiento, mayor desigualdad, mercados distorsionados y aumento de los riesgos financieros. Pero este no es un resultado inevitable. Con cambios oportunos en el paradigma de las políticas, sus responsables pueden preparar el terreno para una economía más dinámica, inclusiva y resiliente.

Las empresas y los gobiernos deben asumir cada vez más la posibilidad -de hecho, yo diría que probabilidad abrumadora- de una aceleración de cuatro acontecimientos que influyen en lo que hacen los líderes empresariales y políticos y en la forma en que lo hacen. Los responsables de la toma de decisiones deben concebir estas tendencias como olas que, si ocurren simultáneamente, podrían sentirse como un tsunami para aquellos que no adaptan su pensamiento y sus prácticas de manera oportuna.

Tribuna

La autorización del presidente estadounidense Donald Trump del asesinato selectivo del comandante de la Fuerza Quds iraní Qassem Suleimani es, en muchos sentidos, similar al enfoque de su administración en materia de comercio. En ambos casos, la administración ha demostrado su voluntad de sorprender al aprovechar unilateralmente la fuerza de EEUU en la búsqueda de resultados a largo plazo, a pesar de los considerables riesgos a corto plazo y sin amplias consultas. Como demostró el presidente Ronald Reagan en la década de 1980 con su estrategia frente a la Unión Soviética, un unilateralismo tan agresivo puede funcionar. Pero lo mejor es utilizarlo de forma selectiva y con moderación.

Tribuna

Por ser diciembre, me siento naturalmente inclinado a repasar los acontecimientos económicos y financieros del año que acaba, para ayudar a funcionarios e inversores a anticipar lo que puede suceder en 2020. Este año culmina en forma bastante positiva, sobre todo en comparación con la misma época del año pasado. Hay esperanzas de una recuperación global del crecimiento, menguaron las tensiones comerciales, y los bancos centrales reafirmaron que mantendrán tipos de interés muy reducidos y seguirán proveyendo liquidez en abundancia. La volatilidad financiera está contenida, y hay expectativas razonables de buenos rendimientos para los inversores en una variedad de clases de activos.

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