
El próximo 11 de septiembre de 2025 se conmemora en Cataluña la Diada, una jornada festiva y de recuerdo histórico que cada año llena las calles de actos culturales, homenajes y actividades populares. Más allá de la actualidad política que pueda rodearla, la Diada tiene un origen histórico concreto que explica su relevancia.
La fecha se remonta al 11 de septiembre de 1714, cuando las tropas borbónicas del rey Felipe V tomaron Barcelona tras un largo asedio durante la Guerra de Sucesión española. Aquella derrota supuso la pérdida de las instituciones propias del Principado de Cataluña, como el Consell de Cent o la Generalitat histórica, y la aplicación de los Decretos de Nueva Planta, que reorganizaron la administración siguiendo el modelo centralizado de Castilla.
Con el paso de los años, aquel episodio quedó marcado en la memoria colectiva catalana. No fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando comenzaron a organizarse con mayor frecuencia actos cívicos y homenajes en recuerdo de los caídos de 1714, especialmente en el Fossar de les Moreres, donde fueron enterrados muchos defensores de la ciudad. En 1886 se erigió un monumento a Rafael Casanova, uno de los líderes de la resistencia, convertido en símbolo de la fecha.
La Diada adquirió un carácter oficial durante la Segunda República española, en 1931, aunque fue suprimida tras la Guerra Civil. Con la llegada de la democracia, en 1980, el Parlament de Cataluña recuperó el 11 de septiembre como Día Nacional de Cataluña, dotándolo de reconocimiento institucional y de un calendario festivo propio.
En la actualidad, la jornada combina actos institucionales, como la tradicional ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova en Barcelona, con un amplio programa de actividades culturales y populares en todas las comarcas. Conciertos, ferias, exposiciones, bailes tradicionales o conferencias forman parte de una celebración que busca poner en valor la identidad, la historia y la cultura catalana.