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Illa logra una victoria histórica pero depende de ERC y los Comuns: la mayoría independentista se esfuma

  • Pedro Sánchez sale reforzado por el buen resultado de los socialistas y podría aquilatar su alianza con ERC
  • El electorado castiga a 'Junts per Catalunya', ERC y la CUP y abre una nueva etapa política en Cataluña
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Fin a la mayoría independentista en Cataluña. Con más del 98% del voto escrutado, el PSC ha ganado cómodamente las elecciones celebradas este domingo con 42 diputados, mejorando el resultado que obtuvo en los comicios de 2021, con nueve escaños más, y consiguiendo una de sus mejores marcas históricas.

Al PSC le siguen Junts per Catalunya y ERC, con 35 y 20 diputados, respectivamente. La suma de los asientos de la CUP (cuatro) al resultado cosechado por ambas formaciones independentistas queda muy lejos de la mayoría absoluta en el Parlament, fijada en 68 diputados, una situación inédita desde el inicio del procés hace más de una década.

Ni siquiera el respaldo de Aliança Catalana, la formación derechista que ha entrado por primera vez en la Cámara catalana con dos parlamentarios, podría entregar la llave de la Generalitat al separatismo. Si bien el resto de fuerzas independentistas ya aseguraron en campaña que no aceptarían bajo ninguna circunstancia los apoyos de la organización liderada por la alcaldesa de Ripoll (Girona), Sílvia Orriols.

Así, toma cuerpo la posibilidad de un tripartito de izquierdas. Los 42 diputados socialistas podrían lograr la mayoría absoluta apoyados por los 20 de ERC y los 6 de los Comuns. "Catalunya se pone a funcionar. Con respeto, con educación con todo el mundo, y con ambición, para volver a liderar económicamente España. De toda la capacidad de generar prosperidad", celebró el candidato socialista, Salvador Illa.

El dirigente socialista dio por hecho el fin de la mayoría independentista. "Después de 45 años de historia, y por primera vez, el PSC ha ganado las elecciones al Parlament de Catalunya en votos y escaños, casi un 28% y 42 escaños. Los partidos independentistas, a los que respetamos, suman 61 escaños, y un poco más del 43%", añadió.

Vuelco político

Se trata de un terremoto en el mapa político catalán. El electorado ha castigado a las formaciones independentistas, sobre todo a republicanos y cupaires, y ha validado la estrategia de distensión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, marcada en los últimos meses por la aprobación de la amnistía para los encausados del procés.

De su lado, los de Pere Aragonés no han logrado rentabilizar su obra de gobierno acosados por los numerosos frentes abiertos en asuntos como la sequía, la vivienda y la educación. Al contrario, ha sido el expresidente Carles Puigdemont quien se ha hecho con el liderazgo de este espacio ideológico estando extramuros de las responsabilidades de gobierno. Hay que recordar que los posconvergentes rompieron la coalición de Govern en 2022. Finalmente, Junts ha sacado provecho de su postura, así como de los acuerdos alcanzados en la investidura de Sánchez

Pactos post-electorales

Pese al descalabro del independentismo, el primer secretario de los socialistas no lo tendrá fácil para formar Govern. Al margen de la aritmética, está por ver cuál será la reacción de los potenciales aliados del PSC. Los comunes, que han pasado de ocho a seis parlamentarios, son quienes más han defendido una coalición izquierdista. Pero ERC ha mantenido un mutis calculado, sin mojarse ni a favor ni en contra. Los republicanos saben que tomen la decisión que tomen pueden verse abocados a un cisma interno entre el alma más social del partido y la más nacionalista. De hecho, estas diferencias internas ya han tensionado a la organización en plazas como Barcelona. Ayer Aragonès dio una pista al afirmar que ERC actuará en la próxima legislatura "desde la oposición", dejando en el aire su apoyo al PSC o, en todo caso, su incorporación a un futuro Govern.

Aún habría otro fleco por cerrar que no se encontraría en Cataluña, sino en Madrid. Durante la campaña, Puigdemont coqueteó con la posibilidad de unirse al PP para derrocar al presidente del Ejecutivo central en una eventual moción de censura. El expresident ha defendido en todo momento que tan solo regresará a Cataluña para presentarse a una votación de investidura y ha reconocido que no se ve a sí mismo como líder de la oposición.

Por tanto, Puigdemont podría amenazar con desarticular la mayoría de gobernación en el conjunto de España, retirando su apoyo a las medidas legislativas impulsadas por PSOE y Sumar. En este sentido, el expresident mandó ayer un órdago solapado a Pedro Sánchez: "Estamos en condiciones de construir un gobierno sólido de obediencia netamente catalana". Una opción que solo sería posible sumando Junts, ERC y la CUP y garantizándose la abstención del PSC.

Aunque el hecho de que el independentismo no haya conseguido una mayoría suficiente en las urnas debilita este amago de bloqueo por parte de los herederos de Convergència. Por tanto, las negociaciones para formar gobierno en Cataluña se realizarán a varios niveles y no solo en clave estrictamente autonómica. Incluso no se puede descartar un pacto sociovergente entre PSC y Junts, que sería la entente más holgada en el hemiciclo y que no ha sido desechada por ningún actor.

Descalabro de Ciudadanos

El resultado más amargo de la cita electoral se lo ha llevado Ciudadanos, que ha desaparecido por completo del hemiciclo. Tras 18 años de presencia ininterrumpida en el Parlament, la formación anti-nacionalista se ha quedado sin representación. En las últimas autonómicas, el partido naranja ya sufrió un duro revés al pasar de 36 a seis escaños.

Por otro lado, el PP ha logrado sorpassar a Vox, uno de sus principales objetivos en estas elecciones. Sin embargo, la formación de Santiago Abascal ha resistido y ha mantenido sus once escaños. Los populares, de su lado, han pasado de 12 a 15.

Calendario de investidura

Tras cuatro mayorías independentistas consecutivas, la legislatura que echa a andar este lunes en Cataluña podría alumbrar un Govern de signo radicalmente distinto. Los plazos para ello empezarán como muy tarde el próximo 10 de junio, coincidiendo con las elecciones europeas, con la constitución del nuevo Parlament y de su mesa. A continuación, seguirá la convocatoria de un pleno de investidura. Con el reglamento en la mano, la fecha máxima para celebrar la votación del futuro presidente de la Generalitat es el sábado, 25 de junio.

La jornada electoral ha estado marcada por el caos desatado en Rodalies como consecuencia de un robo de cobre que ha dejado fuera de servicio casi todos los trenes de la red catalana. Pese a que ERC y Junts han reclamado la ampliación de los horarios de votación, las juntas provincias electorales de Barcelona y Tarragona han rechazado sendas peticiones.

Por otro lado, la participación no ha sobrepasado el 60%. En los comicios del 2021, celebrados en plena pandemia, fue del 51,29%. El porcentaje de participación se distancia más de diez puntos del registrado en las elecciones de 2017 (79,09%), organizados tras la declaración unilateral de independencia por parte del Parlament y la consiguiente aplicación del artículo 155 de la Constitución.

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