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Cataluña levanta la emergencia por sequía y suaviza las restricciones de agua cinco días antes de las elecciones catalanas

  • La Generalitat insiste en que "la sequía no ha terminado"
  • El consumo medio por persona y día deberá ser inferior a los 230 litros
  • Se permitirá el llenado parcial de las piscinas durante este verano
Pantano de Sau. Foto: Istock.

Cataluña levanta el estado de emergencia por sequía. Así lo ha anunciado este martes la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, que ha explicado además que también se suavizarán parte de las restricciones que se habían impuesto en los últimos tres meses en el sistema Ter-Llobregat, que abastece a Barcelona y su área y Girona y su entorno. La decisión se basa en el aumento de producción de agua regenerada y de las últimas lluvias registradas en la región.

Durante una rueda de prensa celebrada tras la reunión de la Comisión Interdepartamental de la Sequía, Plaja ha destacado que el aumento de reservas hídricas de los embalses de Cataluñaa permite modificar a la baja las restricciones, aunque ha insistido en que "la sequía no se ha acabado". A día de hoy, los embalses están al 23,78% de su capacidad, por lo que el semáforo de la sequía se sitúa en color naranja.

Por su parte, el conseller de Acción Climática de la Generalitat, David Mascort, ha defendido la gestión del Govern de la sequía: "No improvisamos, si alguien dice que improvisamos es que nunca ha gestionado una sequía de esta magnitud". En este sentido, ha asegurado que con las infraestructuras impulsadas "se ha conseguido generar tanta agua como la que cabe en el embalse de Sau o la que consume toda Cataluña en 8 meses".

El estado de emergencia por sequía fue declarado a principios de febrero en Barcelona y su área metropolitana y en Girona después de que las reservas de los embalses bajaran del 16%. Esta medida afectaba a casi seis millones de habitantes. Con el fin del estado de emergencia, la mayor parte de ellos estarán en fase de excepcionalidad, por lo que el consumo medio por persona y día deberá ser inferior a los 230 litros. En emergencia, este tope se situaba en 200 litros por persona y día.

Con este escenario naranja, se reducirá el consumo de agua en los usos recreativos: un 15% en usos asimilables a urbanos y 50% en riego. También queda prohibido el uso de agua para el riego de jardines y zonas verdes de carácter público o privado, excepto el riego de supervivencia de árboles o plantas que se hará gota a gota o en regadera. Se prohíbe además la limpieza de calles, alcantarillado, pavimentos, fachadas o edificios con agua potable.

En cuanto a las piscinas, también habrá limitaciones, pero no serán tan estrictas como las que se preveía en el estado de emergencia. Así, se podrán rellenar todas las piscinas que estén llenas parcialmente, incluso las privadas. Los municipios ya no deberán declararlas como refugio climático para poder abrirlas y hacer uso de ellas. Las únicas que no se podrán llenar son las que están del todo vacías.

Trece desalinizadoras

En cuanto al proyecto para instalar una desalinizadora flotante en el Puerto de Barcelona y otras 12 móviles en la Costa Brava (Girona), David Mascort ha confirmado que seguirá adelante con los plazos previstos. "Sí, se harán, independientemente de lo que llueva. No porque ahora pasemos a excepcionalidad tenemos que dejar de hacer inversiones", ha dicho en la rueda de prensa.

Mascort considera importante mantener estos proyectos para ganar más recursos hídricos para Cataluña: "Lo que hemos dicho que haremos se hará". "Ninguno de nosotros sabemos qué pasará en 2025 o 2026. Si estamos en una situación como la de ahora tenemos que estar a punto. Y todo lo que hemos ido anunciando lo haremos igual", ha agregado.

La actuación más importante se llevará a cabo en el Puerto de Barcelona, donde se instalará una desalinizadora flotante que comenzará a funcionar en el mes de octubre, cuando se preveía entrar en emergencia 2, y producirá unos 14 hectómetros cúbicos más de agua al año.

Esta desalinizadora tendrá un coste de 100 millones de euros y se ha comprado por un plazo inicial de cinco años, ya que se prevé que en este horizonte Cataluña tenga hecha la ampliación de la desalinizadora de la Tordera y la nueva del Foix, así como otras obras para la regeneración de agua, como la construcción en el Alt Empordà (Girona) de nuevos pozos para alimentar las tres redes que dependen del acuífero del Fluvià Muga y y la instalación de una nueva tubería que llevará el agua tratada en la depuradora de Figueres hasta la Muga. Una vez transcurridos esos cinco años, si hay agua suficiente, el Govern la venderá.

Por otro lado, el Ejecutivo catalán también tiene previsto instalar otras 12 desaladoras móviles en la Costa Brava norte, junto al Consorci d'Aigües Costa Brava Girona. De este modo, habrá 4 en Roses, 4 en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Empuriabrava y 4 en la playa de Empuriabrava (Girona).

Estas desalinizadoras móviles tendrán un coste de 10 millones de euros -400.000 euros cada una, y producirán unos 1.000 metros cúbicos de agua al día, con lo que cubrirán un 35% de necesidad de agua en los municipios de la cuenca del Muga. La de Roses y la de la ETAP Empuriabrava entrarán en funcionamiento en junio y julio, mientras que la de la playa de Empuriabrava lo hará entre septiembre y octubre.

Finalmente, Mascort también ha puntualizado que de cara al 2030 el abastecimiento de agua en el área metropolitana de Barcelona estará "asegurado", sin necesidad de depender del agua de la lluvia o los embalses, por lo que ha defendido que, con la planificación de la Generalitat, se ha cerrado "definitivamente la puerta" a la opción de un trasvase del Ebro.

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