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Trabajo soñado: cobra más de 70.000 euros al año por 'alquilarse' a sí mismo y "no hacer nada"

Foto: Shoji Morimoto/Captura de V?deo (Reuters).

Ganar dinero sin hacer nada es posible. O por lo menos, la experiencia de Shoji Morimoto avala esta afirmación. Y es que el japonés de 39 años logra ganancias de más de 70.000 euros anuales por el simple hecho de alquilarse a sí mismo para hacer compañía y literalmente, no hacer nada.

"Básicamente, me alquilo. Mi trabajo es estar donde mis clientes quieran que esté y no hacer nada en particular", explico el emprendedor a Reuters.

Según detalló a la agencia, actualmente cuenta con uno o dos clientes al día. Antes de la pandemia podían llegar hasta los cuatro clientes diarios. Este extraño oficio es lo que le permite mantener a su esposa y a su hijo.

Durante los últimos cuatro años lleva acumuladas más de 4.000 reservas. Al año este japonés tiene una media de mil clientes a 71 euros la cita (10.000 yenes), lo que le hace ganar unos 71.000 euros anuales, por simplemente no hacer nada.

"¿Le resulta difícil entrar a una tienda por su cuenta? ¿Echas de menos un jugador en tu equipo? ¿Necesitas que alguien te guarde un lugar? No puedo hacer nada más que cosas fáciles", era el anuncio sobre el servicio de alquiler de él mismo que ofrecía Morimoto en 2018.

Anteriormente el japonés trabajaba como editor, donde le regañaban constantemente por no trabajar y de ahí surgió su idea. "Comencé a preguntarme qué pasaría si ofreciera mi capacidad de 'no hacer nada' como un servicio a los clientes", dijo a Reuters.

Infravaloración a 'no hacer nada'

Morimoto manifestó, además, que no comprendía una sociedad donde sólo se valore la productividad y se quite merito a "no hacer nada". "La gente tiende a pensar que mi 'inactividad' es valiosa porque es útil para otros. La gente no tiene que ser útil de ninguna manera específica", explicó.

Desde su cuenta de Twitter, donde tiene 250.000 seguidores, es por donde consigue la mayoría de los clientes. Muchos de ellos se han convertido en habituales. Incluso, uno lo llegó a contratar en unas 270 ocasiones.

Límites de los servicios de Morimoto

Entre los servicios que ofrece se destaca su compañía para jugar en un balancín, para sonreí o para despedir a una persona en una estación de tren. Morimoto no está dispuesto a hacer cualquier cosa. Ha rechazado varios trabajos como mover un frigorífico o ir a Camboya, y no acepta ninguna petición de carácter sexual. Sólo ofrece "no hacer nada".

Una de sus clientes más reciente es una analista de datos de 27 años que lo contrató porque quería vestir un sari (traje típico indio) en público. Pero no quería avergonzar a sus amigos por ello, por lo que decidió contratar los servicios de Morimoto. La joven se sentó frente a él con su traje y mantuvieron una conversación mientras tomaban pasteles y té. Ella alegaba que "con mis amigos siento que tengo que entretenerlos, pero con el joven que alquilé (Morimoto) no siento la necesidad de hablar".

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