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ERC se ve presionada para subir el IRPF a rentas de más de 175.000 euros

  • Aragonès confía en el apoyo presupuestario incierto de Junts y el de Podemos
  • Rechaza negociar con el PSC y contempla la prórroga de las Cuentas de 2022
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Foto: Luis Moreno.

Podemos prevé aprovechar la debilidad del Govern en solitario de ERC para introducir mayor presión fiscal a las rentas catalanas superiores a 175.000 euros en los Presupuestos de la Generalitat para 2023.

El presidente catalán, Pere Aragonès, reunirá este martes por primera vez al nuevo gobierno en minoría con la carpeta presupuestaria para 2023 como una de las prioridades a tratar. La nueva y primera consejera de Economía que tendrá Cataluña, Natàlia Mas, persona de confianza de Aragonès, debe dar continuidad a un proyecto de Cuentas heredado del consejero de Junts Jaume Giró, y que ya viene con más impuestos previstos, por sus compromisos pasados con Podemos.

Son al menos tres (un nuevo impuesto a las emisiones de los barcos, otro para las emisiones de CO2 de la industria y el tercero para aplicar a los alimentos ultraprocesados, según lo pactado para sacar adelante los Presupuestos catalanes de 2022), pero desde la formación morada trabajarán para introducir también más presión fiscal a las rentas altas, y rechazan de plano rebajas en el IRPF "que suponen un pequeño ahorro para las rentas bajas pero uno significativo para las altas, con un impacto relevante en la recaudación", han señalado a elEconomista.es fuentes del partido, en desacuerdo total con las propuestas de Junts de rebaja de la presión fiscal en Cataluña para evitar la pérdida de competitividad respecto a otras autonomías.

La letra pequeña de la propuesta de En Comú Podem para Cataluña todavía se debe detallar, a la espera de que se concrete el nuevo impuesto estatal a las grandes fortunas. También están pendientes de lo que pueda pasar en la Comunidad Valenciana, donde las rebajas fiscales para los tramos más bajos de renta se pueden compensar con subidas en los altos.

ERC se enfrenta ahora a siete grupos políticos en la oposición, con solo 33 escaños de los 135 que tiene el Parlament, pero confía en el apoyo de Junts (con 32 diputados) y En Comú Podem (con ocho) a las Cuentas de 2023, pese a las advertencias de Junts de que, una vez fuera del Govern, no aseguran su voto favorable porque no saben cuál será la propuesta definitiva.

Los republicanos descartan de momento un acuerdo con el PSC, que ganó las elecciones autonómicas de 2021 pero empató a 33 escaños con la formación presidida por Oriol Junqueras, y barajan también una prórroga presupuestaria, que sería la única salida si Junts niega su apoyo y ERC rechaza la mano tendida de los socialistas.

Aragonès se mantiene en su intención de completar la legislatura en solitario mientras Junts insiste en que se someta a una cuestión de confianza, y Podemos y PSC reclaman negociaciones para una mayoría estable en la política catalana.

Fondos Next Generation en juego

El presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Josep Sànchez Llibre, instó ayer a los grupos políticos catalanes a encontrar el entendimiento necesario para aprobar los Presupuestos de la Generalitat para 2023.

En caso contrario, alertó de que "probablemente se perderán unos 2.500 millones de euros", que son los vinculados a los fondos europeos Next Generation que calcula recibir Cataluña el próximo año.

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