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Qué son los misiles Harpoon y por qué cambiarán la guerra en Ucrania

  • Los nuevos misiles marcarán una nueva etapa de guerra naval
  • Ucrania necesita liberar los puertos del sur para recibir suministros
Un buque de EE.UU. dispara un misil Harpoon, en 2019. Foto: Reuters

Este martes se cumplen tres meses del comienzo de la invasión de Ucrania y por el momento nada apunta a un final cercano de la guerra. Todo lo contrario. Este lunes una veintena de países se han comprometido a enviar nuevas armas para frenar el avance ruso en el este de la región, entre ellas una remesa desde Dinamarca de misiles Harpoon para la defensa marítima, una decisión que Estados Unidos ha celebrado. "Estamos especialmente agradecidos a Dinamarca", dijo el secretario de Estado, Lloyd Aestin, tras el encuentro.

Además, República Checa mandará helicópteros de ataque, tanques y cohetes, mientras que Italia, Grecia, Noruega y Polonia, facilitarán a Ucrania armamento y munición de artillería. Estos compromisos fueron el resultado de una reunión de 47 países, entre ellos los 30 que forman la OTAN, y evidencian en qué punto se encuentra ahora la guerra.

Desde que Rusia descartase la toma de la capital, el conflicto se ha desplazado hasta el extremo este y sureste del país, a lo largo de toda la costa del mar de Azov y parte del mar Negro, de ahí que uno de los futuros envíos más destacados sea el armamento para destruir buques.

Los cohetes Harpoon son producidos por la empresa aeronáutica Boeing y su fuerte es la destrucción de barcos en zonas costeras y en mar abierto, aunque pueden usarse contra aviones o estructuras defensivas, según el fabricante. Además, son muy versátiles, ya que pueden lanzarse desde aviones, vehículos terrestres, barcos o submarinos.

Gracias a estas armas, Ucrania podría deshacerse de las fuerzas navales rusas que bloquean los puertos del sur del país. Incluso el puerto de Odesa, en el suroeste de Ucrania -donde el ejército ruso no ha llegado aún- permanece cerrado y sus aguas han sido minadas para impedir un asalto por mar. Este cierre marítimo no solo impide la llegada de ayuda humanitaria a Ucrania, también ha provocado una escasez de combustible y el cierre de la mayoría de gasolineras del país. De cara al exterior, el bloqueo naval también amenaza con dejar al resto del mundo sin el grano ucraniano, y el trigo ya se ha encarecido un 53% desde enero en los mercados internacionales ante esta amenaza.

Según han explicado los funcionarios de Defensa estadounidenses a Reuters, Ucrania ya cuenta con misiles antibuque Neptune para defender su costa, pero son muy escasos, por lo que la llegada de Harpoon será clave para alejar a los barcos rusos. A partir de ahí, los expertos afirman que Ucrania comenzaría a retirar las minas de la zona para restablecer el comercio marítimo.

La artillería es el protagonista

Pese al viraje hacia el armamento marítimo, el bombardeo con artillería terrestre sigue siendo la mejor estrategia en la guerra de Ucrania. "La naturaleza de la lucha en esta fase del conflicto está determinada por la artillería. Y hemos visto serios intercambios de fuego de artillería en las últimas semanas", reconoció este lunes Lloyd Austin, secretario de Estado, tras la reunión en la que participaron los 47 países.

También comentó que, aunque ya han pasado tres meses desde el inicio de la guerra, "las necesidades [de Ucrania] son más o menos las mismas. Fuego de largo alcance, blindaje, tanques y vehículos blindados de transporte de tropas, y algo de apoyo con UAV (aviones no tripulados)".

De ahí que en las últimas semanas se haya especulado con el envío a Ucrania de HIMAR, un camión lanzacohetes de gran alcance (hasta 500 kilómetros) y precisión que ayudaría a las tropas a acabar con los tanques rusos, aunque Auestin rechazó pronunciarse sobre el tema.

Aunque HIMAR aún no sea una realidad, Estados Unidos y otras potencias han enviado gran cantidad de artillería a Ucrania en los últimos tres meses, entre ellos los M777, que se transportan a remolque y permiten disparar a distancia contra vehículos y soldados mientras permanecen ocultos en zonas de bosque, como explica este reportaje en The New York Times. Por el momento han llegado 90 unidades de M777, y cuantos más, mejor, como explica en el artículo Michael Kofman, experto en Rusia del Centro Naval de Análisis (CNA). "La artillería es en gran medida una cuestión de cantidad. Y Rusia es uno de los ejércitos que más tiene".

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