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Elecciones en Alemania: la coalición de izquierdas no alcanzaría la mayoría

  • Alegría en los socialdemócratas y liberales, decepción en CDU y Verdes
  • Más de 60 millones de ciudadanos están llamados a las urnas
Olaf Scholz, candidato del SPD. Foto: EFE.

Los colegios electorales de Alemania han cerrado a las 18.00 horas de este domingo en unos comicios a los que estaban llamadas más de 60 millones de personas y que trazarán el fin de la 'era de Angela Merkel', tras 16 años en el poder. Los sondeos de la cadena ARD dan un empate técnico con cerca del 25% de los sufragios para CDU y SPD, mientras Los Verdes se quedarían solo en un 15% pese a haber liderado las encuestas al principio de la campaña. Los datos de participación a las 14.00 horas recogen una caída de 4,6 puntos con respecto a los comicios de 2017, si bien hay que tener en cuenta el aumento del voto por correo.

Las proyecciones de la cadena ZDF a las 22.52 horas dan un 26% para el SPD con unos 215 escaños, que aventajaría a la CDU (24,5%) con 198, seguida por Los Verdes (13,9%) y 41 asientos, los liberales de FDP (11,7%) con 99, los ultraderechistas de Alternativa por Alemania (10,5%), mientras La Izquierda se quedaría en el 5%.

La ARD, por el contrario, concede una ajustada victoria a la CDU con 200 escaños, seguido de la SPD con 197. Los Verdes llegarían a 119, mientras los liberales y la ultraderecha empatarían a 87 asientos.

Con estos primeros sondeos puede descartarse una coalición solo de izquierdas, ya que los socialdemócratas sumados a Los Verdes y a La Izquierda sumarían el 45% de los sufragios.

Tanto los conservadores como desde la SPD han mostrado su voluntad de liderar el próximo Ejecutivo germano, tras los primeros sondeos. El gobierno conjunto de ambos, la renovación de una Gran Coalición, vuelve a estar sobre la mesa, aunque Laschet (CDU) ha sugerido que se podría dar una coalición a tres con Los Verdes y los liberales del FDP.

A este respecto, y si se cumplen los sondeos, el próximo gobierno alemán puede salir de tres opciones: la Gran Coalición SPD-CDU (presumiblemente liderada por Scholz), un triunvirato SPD-Verdes-FDP (también con Scholz a la cabeza) o bien otro con CDU-Verdes-FDP (liderado por Laschet).

Entre las primeras reacciones de los partidos, el copresidente de la formación La Izquierda, Dietmar Bartsch, ha afirmado que es una jornada "decepcionante" para su partido, al que las encuestas le dan cerca de un 5%. La líder de Los Verdes, Baerbock, también ha admitido que "queríamos más".

Sin papeletas para el Bundestag

Entre las anécdotas de la jornada se encuentran las largas colas en algunos colegios de Berlín al no haber podido llegar a reponer las papeletas por la maratón que se está celebrando en la ciudad. Sí quedaban papeletas para las elecciones regionales, pero no para el Bundestag.

También cabe destacar lo ocurrido en la ciudad de Wuppertal (Renania del Norte-Westfalia), donde se ha descubierto una bomba de la Segunda Guerra Mundial que ha obligado a las autoridades a pedir a la población que se quede en sus casas hasta que se desactive el artefacto. Sin embargo, los cinco centros de votación que se encuentran a menos de 500 metros de la bomba no fueron cerrados y quien acude pudo votar con normalidad.

El sucesor de Merkel en la CDU, Armin Laschet, ha acudido a las urnas acompañado de su mujer pasadas las 11 de la mañana. Ambos han votado con la papeleta doblada al revés, lo que desvelaba su voto. Según la ley electoral alemana, como el voto es secreto, ambas papeletas deben ser anuladas.

Por su parte, el candidato socialdemócrata, Olaf Scholz, votó junto a su mujer y además ayudó a una anciana a llegar al centro de votación. Además, publicó un mensaje de voz en Twitter para animar a votar.

También lo hizo el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, quien ha recordado que "la democracia vive de intervenir y participar". "Los que participan son escuchados. Los que no votan dejan que otros decidan por ellos", ha apuntado en un artículo en Bild am Sonntag.

Sin claros favoritos

Las elecciones se presentan con un resultado incierto, tras una campaña marcada por los cambios de tendencia en los sondeos. Los últimos sondeos presentan una leve ventaja de uno o dos puntos para el Partido Socialdemócrata (SPD) del vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz, frente al aspirante conservador y correligionario de Merkel, Armin Laschet.

El porcentaje medio que se da al Partido Socialdemócrata (SPD) es de un 25%, frente al 22% del bloque conservador integrado por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana (CDU/CSU) de Baviera. A Los Verdes se les sitúa en el tercer puesto, con un 16%, mientras que al Partido Liberal (FDP) y a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se pronostica un 11%. Cierra el grupo de partidos por encima del 5%, mínimo para obtener escaños, La Izquierda, con un 6%.

Varias fórmulas se dan como posibles para la creación del próximo gobierno de Alemania, excluida, por poco probable, una reedición de la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas. Una puede combinar teóricamente al SPD de Scholz con Verdes y liberales; otra puede acompasar a socialdemócratas con Verdes y La Izquierda, muy controvertida. Otra formula puede ser una coalición de conservadores con Verdes y liberales, una opción que se intentó hace cuatro años pero que por las últimas declaraciones del líder de estos, Christian Lindner, parece reabrirse. Únicamente está totalmente descartada como aliada por el resto de los partidos la ultraderechista, AfD.

Las primeras estimaciones de voto las difundirán las dos cadenas de televisión públicas nacionales, ARD y ZDF, inmediatamente después del cierre de los colegios y basándose en sondeos a pie de urna. Poco después empezarán a difundirse las proyecciones de voto. La Comisión Electoral ha advertido de que los resultados finales pueden demorarse, dado el alto porcentaje de voto por correo, que puede situarse en un nuevo récord histórico. En 2017, las anteriores generales, un 28,6% de los votantes lo hicieron por correo. El índice de participación se situó en un 76,2%.

Este domingo se celebran asimismo comicios regionales en la ciudad-estado de Berlín, así como en el "Land" de Mecklenburgo-Antepomerania, en el noreste, ambos de dominio socialdemócrata. En la capital alemana se ha convocado además una consulta popular sobre expropiaciones de grandes inmobiliarias, impulsada por una iniciativa ciudadana para tratar de frenar el precio de la vivienda.

Una campaña de ida y vuelta

En marzo, las encuestas colocaban a Los Verdes, liderados por Annalena Baerbock, en la primera posición en intención de voto. De ahí pasó a remontar posiciones el bloque conservador, tras la designación como candidato del centrista Laschet, mientras que Scholz parecía condenado a la tercera posición.

La situación cambió de pronto a favor de los socialdemócratas, entre finales de agosto y principios de septiembre. Empezaron a dispararse los pronósticos a favor de Scholz como sólido favorito, con hasta cinco puntos por encima de Laschet.

En recta final se estrecharon las distancias, lo que unido a la fragmentación del voto apunta a que el futuro gobierno será un tripartido, sea quien sea quien lo lidere.

Un sistema electoral complejo

Para llegar al tiempo de los pactos, no obstante, primero habrá que saber el número de escaños de cada formación política. Para ello, la legislación alemana establece un sistema múltiple de reparto a partir de dos votos: en uno de ellos, los electores eligen un candidato directo por cada una de las 299 circunscripciones, mientras que en el segundo se examinan listas de partido a nivel regional.

Al reparto final, sin embargo, aún le resta incorporar los denominados escaños adicionales, de tal forma que si un partido recibe en un estado más escaños por el voto directo que por el de listas, se añade un número equivalente de asientos. Esta compensación hace que no haya siempre un número fijo de escaños en el Bundestag.

Los nuevos diputados tomarán posesión de sus cargos un mes después de las elecciones y, hasta que haya un Gobierno en firme, Merkel seguirá siendo la canciller de Alemania en funciones. Las elecciones de 2017 derivaron en seis meses de conversaciones para tejer consensos y, teniendo en cuenta la volatilidad actual, podrían no estar claras las opciones de la coalición de forma inmediata.

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