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La victoria 'rojiverde' en Alemania apoya la laxitud en las ayudas de la UE

  • Con el SPD, Verdes y Liberales o Die Linke ganan los socios más endeudados
Olaf Scholz, el candidato del SPD, encabeza las encuestas.

La sucesión de Angela Merkel en la presidencia de Alemania es crucial para la Unión Europea (UE) en lo que resta de reconstrucción económica, tras el histórico despliegue de estímulos fiscales y monetarios en respuesta a la hibernación global a la que obligó la pandemia en 2020. En la elecciones al Bundestag de este domingo se decide el liderazgo que, irremediablemente, ejerce Alemania sobre la Comisión Europea y el BCE en lo que resta de recuperación, y la posición que tome, más o menos flexible con el endeudamiento y los déficits, marcará la forma en la que los estados más golpeados en esta crisis y con más desequilibrios heredados de la anterior, como España, Italia o Portgual, superen el coronavirus, teniendo que hacer más o menos ajustes después del esfuerzo expansivo sin precedentes.

Cualquier coalición tripartita con la formación socialdemócrata SPD de Olaf Scholz y los Verdes de Annalena Baerbock, ya sea más a la derecha si se suman los Liberales o más a la izquierda si se añade Die Linke (más improbable según las encuestas), debería garantizar menos urgencias del gobierno de Alemania sobre las exigencias de austeridad al resto de socios de la UE, menos presión sobre el ritmo de la retirada de estímulos fiscales y del BCE -los programas de compras de deuda soberana y corporativa y los tipos de interés en mínimos han sido el principal sustento respecto a la liquidez y a las condiciones de financiación de la recuperación- y más sensibilidad hacia las necesidades de los estados periféricos.

En cambio, un gobierno en coalición con la CDU/CSU de la saliente Angela Merkel, y con el candidato Armin Laschet de presidente, despertará al rígido halcón [como se conoce a la posición más austera y ortodoxa en la jerga de la política monetaria, frente a las más flexibles palomas (ver gráfico)] que Alemania tiene grabado como marca histórica, y que favorecería adelantar una subida de los tipos de interés y el fin de la adquisición de activos para contener la inflación, a riesgo de ahogar el crecimiento de las economías más débiles.

Esta política, que ya se ha visto muy matizada ante el extraordinario shock del Covid, ciertamente mantiene a su economía como la menos endeudada entre las grandes potencias mundiales (cerca de un 70% respecto al PIB, frente al 257% de Japón, al 133% de EEUU, al 115% de Francia, al 157% de Italia o al 120% de España) y, por tanto, con mayor margen fiscal, que, por un lado, le permite conservar una amplia capacidad de reacción ante las crisis aunque, por otra parte, desprecia las inigualables condiciones de financiación de los últimos tiempos para afrontar las necesidades de inversión que exigen el envejecimiento de la población, la inevitable digitalización de industria y servicios o la transformación hacia un modelo más sostenible para atender a la emergencia ecológica que tanto preocupa al electorado.

Hay poco espacio para las sorpresas: las posturas están claras en los programas electorales, mientras el SPD está abierto a explorar nuevas fórmulas de estimular la economía de la UE tras el fondo de reconstrucción Next Generation y los Verdes incluso proponen convertir el Mecanismo europeo de estabilidad (el Mede) en un Fondo monetario europeo que responda al Parlamento y pueda otorgar líneas de crédito a corto plazo no condicionadas, la CDU/CSU considera que con lo implementado hasta ahora es suficiente, y que habrá que echar cuentas después, y revisar la mutualización del riesgo en la que se ha avanzado con la emisión de deuda por parte de la Comisión Europea para financiar el Next Generation, en línea con los estados más duros, como Holando o Austria. La posición de los Liberales, estricta pero menos que la de los conservadores, es la más difícil de encajar en una coalición con rojiverdes.

Finance Watch: "Schnabel [alemana en el BCE] ha demostrado ser menos ideológica, y más pragmática"

Respecto a la política monetaria concreta, aunque el ejecutivo de Alemania tiene menos capacidad de influencia que en los temas fiscales por la mayor independencia del BCE, en los momentos críticos la reacción podría ser muy diferente con un gobierno más a la izquierda que con uno más a la derecha.

"Alemania está representada en el consejo de gobierno del BCE por Jens Weidmann, cuyo mandato como presidente del Bundesbank se renovó en abril de 2019 por otros ocho años", observa Benoît Lallemand, secretario general de Finance Watch, quien considera que "si bien un nuevo gobierno podría intentar influir en su posición, tendrá que esforzarse mucho considerando la fuerte visión monetarista de Weidmann".

"Hay que tener en cuenta que él juró mantener la estabilidad de precios, no un gobierno en el poder", continúa el economista francés en declaraciones a elEconomista. Por otra parte, Weidmann no es el único alemán al más alto nivel en el BCE: "Isabel Schnabel, del Comité Ejecutivo, ha demostrado ser menos ideológica y más pragmática", añade Benoît Lallemand.

Pilar fiscal de la UE

"Alemania sigue siendo importante como respaldo fiscal a la solvencia de la eurozona y la UE, ya que sin el Bundestag, no se pueden acordar transferencias significativas, por ejemplo, en el contexto del mecanismo del Next Generation", incide el equipo de analistas de Citi en un informe. "Los vetos de los estados miembros más pequeños se pueden eludir a través de tratados intergubernamentales, pero eso sería difícil o imposible si proviene de Alemania", advierten estos mismo expertos.

La posición del motor económico de la región respecto a sus socios, "especialmente en lo que tiene ver con la solidaridad fiscal y el riesgo compartido, pueden determinar cómo de atractivo es el euro y la pertenencia a la UE", reflexionan en Citi. "Por ejemplo, si los gobiernos alemanes se ponen del lado de los frugales (los estados que priorizan la austeridad, como Holanda o Austria) y fuerzan la reducción de los presupuestos europeos o exigen condiciones más duras, los miembros más pobres del sur y del este pueden sentirse limitados en su soberanía y votar por gobiernos populistas anti UE que ponen en peligro el euro o la estabilidad del conjunto de la región", concluyen en la firma de inversión del banco norteamericano.

Límite a la deuda

"Si el aumento en las encuestas de los partidos de centro-izquierda se confirma en las elecciones, sus programas podrían reflejarse de forma más significativa en el futuro acuerdo gubernamental", pronostica Thomas Shuckert, gestor de fondos de Erste Asset Management, quien resume que "los posibles efectos son una política fiscal más expansiva, por un lado, y una mayor atención a los aspectos sociales, como el aumento del salario mínimo o las transferencias, por otro".

"Una política fiscal flexible seguiría apoyando el crecimiento económico, en un contexto actual en que las empresas se enfrentan a cuellos de botella en los suministros, lo que en los últimos meses ha llevado a una capacidad de producción limitada y a notables subidas de precios en muchos ámbitos", remata el gestor.

Otra cuestión crucial es el límite a la deuda, "para que Alemania mantenga su competitividad global, el país necesita inversiones adicionales y mejoras de su marco político, como cambios en las leyes de planificación y en los procesos de aprobación, destinados a aumentar el crecimiento y la productividad para ayudar a limitar la disminución del potencial económico", alerta Eiko Sievert, director de Scope Ratings. "Esperamos escuchar más peticiones de cambios en el límite a la deuda para aumentar la inversión del sector público en áreas como la digitalización, la educación y la transición a una economía neutra en carbono", finaliza.

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