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Los libros que marcaron mi vida... por Carlos Aso

Carlos Aso, CEO del grupo Andbank.

El directivo de Andbank se decanta por 'Adaptative Markets', de Andrew W.Lo, como uno de los libros que más le han cautivado en el plano profesional, y 'El hombre en busca del sentido', de Victor Frankl, desde un punto de vista más personal.

Me gusta leer desde que era pequeño. Para mí siempre ha sido una afición, de modo que me parece muy complicado seleccionar dos libros que hayan marcado mi vida.

He leído todo tipo de libros: de pequeño libros de aventuras y de misterio; más mayor, he leído filosofía, humanidades, ciencia, economía, inversión… Muchos, porque me interesaban desde un punto de vista intelectual, otros, porque creía que me podían aportar conocimiento para mi desempeño profesional.

Como lectura reciente, me inclino por una obra relacionada con mi profesión y cuya temática se aleja del todo de la anterior: Adaptative Markets, libro escrito en 2017 por Andrew W. Lo, catedrático del MIT y director de su laboratorio de ingeniería financiera.

El libro responde con un contundente "no" a la pregunta de si los mercados son eficientes. O lo que es lo mismo, responde con un contundente "sí" a que la gestión pasiva es bien batible ya que los mercados son más irracionales que eficientes.

 Los mercados bursátiles responden más a las leyes de la biología que a las de la física, ya que detrás hay muchos seres humanos que se desvían de la racionalidad por sus reacciones emocionales como el miedo y la codicia

Las razones de ello las encuentra en la neurociencia y biología evolutiva. Los mercados bursátiles responden más a las leyes de la biología que a las de la física, ya que detrás hay muchos seres humanos que se desvían de la racionalidad por sus reacciones emocionales como el miedo y la codicia, igual que sucede a todos los mamíferos. Las bolsas son un invento todavía demasiado moderno como para que el Homo Sapiens se haya adaptado totalmente a él.

La teoría de los mercados eficientes dicta que toda la información disponible queda inmediatamente recogida en los precios de las acciones y por tanto no cabe tratar de predecir el comportamiento, ya que la evolución será aleatoria. Esta teoría, que permitió además a Eugene Fama ganar un premio Nobel en 2013, es la responsable de que surgiera el negocio de los fondos indexados y que ha democratizado las finanzas permitiendo a mucha gente ser invertir por si mismos.

El libro argumenta que esta teoría no es errónea sino incompleta. Para ello crea un nuevo marco conceptual llamado La Hipótesis de los Mercados Adaptivos, en la que convive la racionalidad con la irracionalidad de los mamíferos que somos. Existen demasiados experimentos dónde gente muy inteligente toma decisiones increíblemente malas. Por ello, es inválida cualquier teoría basada en que hemos evolucionado a un Homo Economicus con perfecta racionalidad.

La primera conclusión del libro es que es posible encontrar alfa sin necesidad de recurrir a estrategias opacas, secretas y difíciles de comprender. Esto será vía índices dinámicos que so serán pasivos en sentido estricto pero sí serán plenamente automáticos y no habrá intervención humana.

Y justamente en ello tenemos a un equipo trabajando conjuntamente con el entorno del MIT desde inicios de 2020. Pensamos que la inteligencia artificial sí podrá crear un Homo Economicus más astuto y exento de emociones para conseguir alfa en un mar de betas.

La segunda conclusión del libro es que la especie humana sólo conseguirá resolver las grandes enfermedades o las grandes prioridades sociales como la pobreza, el cambio climático, las pandemias, cuando piense en rentabilidad de la inversión. Podría parecer insensible o hasta obsceno considerar la rentabilidad de las inversiones en el mismo plano que cuestiones de vida o muerte como el cáncer, el Alzheimer o el ELA, pero no se conseguirá la financiación suficiente si no se piensa en términos de retorno de la inversión. Seguro que la inteligencia humana canalizará su codicia y su miedo y las finanzas del futuro lograrán resolver nuestros grandes problemas sociales.

Desde el punto de vista personal, quizás uno de los que más me hizo reflexionar haya sido El hombre en busca de sentido, escrito por Viktor Frankl, psiquiatra austriaco, en 1946. Un clásico en nuestros primeros años universitarios que conmueve por el profundo análisis que el autor, psiquiatra de profesión, hace a través de la narración en primera persona de su experiencia en los campos de concentración.

Cuestiones sobre la libertad interior, la dignidad de la persona y la capacidad de supervivencia son temas de profunda reflexión, tratados en la obra de Frankl, que constituyen el eje de esa búsqueda de sentido de la que habla autor en su libro.

Cabe señalar que el autor creó un método psicoterapéutico centrado fundamentalmente en la búsqueda de sentido de la existencia por parte del hombre

De hecho, cabe señalar que el autor creó un método psicoterapéutico centrado fundamentalmente en la búsqueda de sentido de la existencia por parte del hombre, como ser que asume responsabilidades a lo largo de su vida: ante sí mismo, ante los demás y ante todo lo que le sucede en la vida. Es un libro que no deja indiferente a nadie.

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