A debate

Engie sale a 'marcar goles' en el partido por el gas de Brasil

  • La compañía compra a Petrobras el 90% de una firma de transporte de gas
  • Engie recibe la mejor recomendación de compra entre los grandes del sector
  • Sus beneficios se compran con descuento frente a los de la media del sector
Imagen de unos cascos de protección con el logotipo de Engie.

La compañía europea, antigua Gas de France-Suez, apuesta por crecer en Sudamérica para seguir ofreciendo al inversor una clara recomendación de comprar, unos pagos rentables y un beneficio operativo que aumentará casi un 30% en tres años. | Todo sobre el fondo asesorado por elEconomista, Tresis Cartera Eco30.

El Gasbol bien podría ser un deporte de pelota, primo lejano del fútbol o del béisbol, pero en realidad es el acrónimo de Gasoducto Bolivia-Brasil, una tubería de 3.000 kilómetros que nace en Santa Cruz y termina en Porto Alegre y que atraviesa un área en la que se concentra el 80% de la producción industrial brasileña.

Pero es cómo llega el gas boliviano hacia el nordeste de Brasil lo que nos interesa, ya que Engie -valor del fondo asesorado por elEconomista, Tressis Cartera Eco30- compró en abril el 90% de la Transportadora Associada de Gás (TAG), que suministra de energía a Bahía, Recife y Fortaleza, y en el que su anterior dueño, Petrobras, todavía posee un 10%.

"TAG es la mayor compañía de transporte de gas natural de Brasil en cuanto a longitud -unos 4.500 kilómetros- y ha contratado a largo plazo un volumen total de alrededor de 74 millones de metros cúbicos por día", justifica Mauricio Bahr, consejero delegado de Engie en Brasil.

De la nueva adquisición, en Engie esperan una contribución a los ingresos de 100 millones euros en 2021 y, de este modo, el número de kilómetros de gasoductos que opera en el mundo sobrepasa ya a los 35.000.

Un 84% de las reservas probadas de gas natural en Brasil está bajo el mar

Engie es, junto a Enel, la inversión que más gusta a los expertos en el sector de los productores de energía: por su clara recomendación de comprar -la mejor del sector-, por la rentabilidad el 5,14% que se prevé que ofrezcan sus dividendos este año -la segunda más elevada de la industria-, y por lo baratas que se compran sus ganancias entre las empresas que superan en bolsa los 20.000 millones de euros, como EDF o E.ON.

El multiplicador de beneficios que incluye la deuda de Engie se sitúa en las 6,4 veces frente a la media de 12,6 veces del sector de las utilities, un sector cuyo endeudamiento medio con respecto al ebitda es de 4,3 veces frente a las 2,7 veces de la firma gala en 2019.

"Brasil se está tomando en serio al fin acabar con el control hegemónico de Petrobras"

El beneficio operativo de Engie (ebitda) crecerá un 15% este año con respecto al anterior, hasta alcanzar los 9.900 millones de euros, y se espera que sobrepase los 10.000 millones en 2020. No obstante, aún se quedaría un 11% por debajo del ebitda de 2013.

"Brasil se está tomando en serio al fin acabar con el control hegemónico de Petrobras", escribe Charles Waine en el portal de análisis Petroleum Economist. El cambio ya empezó en 2017, cuando la compañía estatal vendió su participación en Nova Transportadora do Sudeste a un consorcio de inversores extranjeros.

Si bien sucedió antes de la era Bolsonaro, lo cierto es que el actual presidente quiere rebajar el precio del gas y dar entrada a nuevos actores. Las reservas probadas de gas natural de Brasil eran de 400 billones de metros cúbicos en 2018, y un 84% de ellas están bajo el mar, según apuntan desde la publicación The Oil & Gas Year.

Y ahí podría esconderse la oportunidad para Engie, porque, como insiste Waine, "la infraestructura de gas que conecta los yacimientos presalinos -los que están por debajo de las capas de sal- con la superficie han estado particularmente infradesarrollados".

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.