
En una más que precaria situación política, el primer ministro de Francia, el centrista François Bayrou, ha hecho esta semana una declaraciones que han generado un intenso debate incluso fuera de su país. En el transcurso de una entrevista televisiva y buscando defender la importancia del ajuste fiscal que quiere hacer su gobierno, el veterano político galo señaló a sus coetáneos (los nacidos en el baby-boom de los años 50 y 60, se suele acotar entre 1946 y 1964) como responsables de que la deuda de Francia se haya disparado, dejándole la dolorosa tarea de pagarla a las generaciones más jóvenes.
En su alegato ante los periodistas de la cadena TF1, Bayrou, de 74 años, lamentó que los jóvenes de Francia "tengan que pagar la deuda durante toda su vida y hayamos conseguido hacer que parezca necesario aumentar aún más los impuestos". "¿No les parece genial? Todo esto para el confort de ciertos partidos políticos, pero también por el confort de los boomers", espetó el primer ministro francés, acusando a esta generación de pensar que así "todo va muy bien".
"Estamos aceptando que los jóvenes sean reducidos a la esclavitud obligándoles durante décadas a reembolsar los préstamos que fueron decididos a la ligera por las generaciones anteriores. Y no hay nada más viciado que este legado que vamos a dejarles. Han logrado convencer a los más jóvenes de que era necesario manifestarse para pedir aún más deudas", denunció Bayrou. El 'premier' francés se refería así a la intensa contestación social en las calles que ha tenido cualquier atisbo de reforma, especialmente de las pensiones, durante el mandato de Emmanuel Macron.
"La deuda que hemos acumulado la pagará su generación (los jóvenes). Los que trabajan ahora y los que trabajarán mañana. Y me parece inmoral que así sea. Que una generación no piense en la siguiente", ha añadido Bayrou en otro acto posterior reforzando sus declaraciones e instando a quienes se beneficiaron de la prosperidad de la posguerra (el Estado del bienestar impulsado tras la Segunda Guerra Mundial en Occidente) a ser generosos y no dejar toda la carga a los más jóvenes. "No podemos recuperar el país si todos, o al menos una parte significativa, no deciden participar (...) Padres y abuelos deberían estar en primera línea para proteger a los más jóvenes ", ha agregado.
Es notorio que Francia atraviesa una muy delicada situación financiera con un déficit público cercano al 6% del producto interior bruto y una deuda pública que asciende al 113% del PIB. La actual situación política no ayuda en absoluto. La fragmentación en la Asamblea es mayor que nunca y Macron no ha conseguido conformar un gobierno que saque adelante un proyecto fiscalmente 'saludable'.
Las palabras de Bayrou, con las que muchos creen que ha enterrado su carrera política, se producen después de que el actual primer ministro haya decidido someterse el 8 de septiembre a una moción de confianza que tiene pocos visos de prosperar. Tanto la ultraderecha de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y Jordan Bardella como la izquierda rechazan apoyar al gabinete de Bayrou en su plan de reducir el déficit de Francia. Todo el espectro político rechaza su diagnóstico de que hace falta un ajuste presupuestario de cerca de 44.000 millones de euros en 2026.
Esta incapacidad de sacar adelante un proyecto presupuestario que enderece las finanzas del país ya se llevó por delante al gabinete de Michel Barnier en diciembre, sumiendo a Francia en un caos político prácticamente inédito con un Macron en la rampa de salida del Elíseo (no puede presentarse a un tercer mandato consecutivo).
Convencido de que aún tiene posibilidades de superar la moción de confianza, Bayrou se está esforzando en enfatizar el "momento crítico" que atraviesa Francia. "Cada empresa y cada familia está amenazada" por la deuda pública que era de 3,345 billones de euros al final del primer trimestre, y sobre todo por los intereses que hay que pagar por esa deuda, que están creciendo fuertemente y pueden acelerarse más, ha advertido también en un discurso durante unas jornadas organizadas por la patronal Medef.
El político ha recordado que si a comienzos de la década la carga de la deuda era de 30.000 millones de euros anuales, pasaron a ser de 60.000 millones en 2024, se calcula que serán 66.000 esta año, 75.000 en 2026 y más de 100.000 millones "si no hacemos nada". Igualmente, ha lamentado que el debate hasta ahora se haya centrado en las medidas que había avanzado el 15 de julio para llegar a la citada cifra de 44.000 millones, y en particular a la más controvertida de todas, la supresión de dos días festivos, que ha recordado que representaría 4.000 millones de euros de ahorros.
"Bayrou intentó con su anunció de moción conmocionar al público y al sistema político francés para que afrontaran la gravedad de la crisis de deuda del país, pero quizá haya cambiado poco, salvo la fecha de su propia ejecución", analiza Mujtaba Rahman, de Eurasia Group, en una nota de investigación sobre las posibilidades de Bayrou. El analista calcula la probabilidad de que Bayrou caiga en un 70%. La probable caída hundiría a Francia nuevamente en una aguda incertidumbre política y aumentaría las dudas sobre si algún gobierno será capaz de controlar el mayor déficit presupuestario de la zona del euro.
Eco en España
Más allá del futuro político (y financiero) de Francia, este 'rapapolvo' de Bayrou a los boomers ha traspasado fronteras en la medida en la que cada vez hay un debate generacional más intenso en otras economías occidentales, como la de España. Cada vez son más las voces críticas con el aumento exponencial del gasto en pensiones para la generación del baby-boom al tiempo que no se apoya a una juventud que tendrá que responder ante esa mayor deuda y que lo está teniendo más difícil en aspectos como el siempre crucial acceso a la vivienda.
En ese sentido, las redes sociales se han llenado en España de comentarios en apoyo a las palabras de Bayrou, ensalzándole incluso por decir una "verdad incómoda" que puede lastrar su capital político. Una interpretación que se hace desde la óptica tradicional de que los pensionistas son una fuente de votos fiable y decisiva para los partidos políticos en el poder.
En el otro extremo están quienes defienden que los más mayores tiene derecho a disfrutar el esfuerzo hecho durante décadas. En la redes sociales también se han multiplicado las críticas a Bayrou por decir esto cuando "lleva 50 años en política sin hacer nada". Asimismo, han proliferado los testimonios que señalan que no todo fue tan fácil hace décadas. "Los baby-boomers tenían tres semanas de vacaciones pagadas y trabajaban 48 horas a la semana. Contribuían, no robaban a nadie", resume un internauta francés. "¿Sabes cómo vivíamos?", pregunta otro. "Con una discapacidad del 80%, coticé durante 36 años y no recibí nada gratis". Otro inciden en que a veces estos boomers empezaron su vida profesional muy jóvenes, a los 14 años, y han recibido poca o ninguna ayuda pública.