Vivienda

Cuánto se puede ahorrar con electrodomésticos 'clase A' en tu vivienda

  • El ahorro en la factura puede alcanzar los 500 euros al año
  • Hasta 182 euros al año puede aligerar la factura un frigorífico combi

La escalada de los precios de la energía ha llevado a los hogares a vigilar el consumo y las facturas. Tener una lavadora o un congelador antiguo puede suponer un incremento en la factura de la luz afectando, de este modo, a la economía familiar. En este contexto, los electrodomésticos clase A pueden suponer un ahorro tanto para el medio ambiento como para el bolsillo.

Pero, ¿es cierto que se nota la diferencia en la factura? Los expertos de Habitissimo corroboran que no se trata de un mito: "Los electrodomésticos clase A optimizan considerablemente el consumo energético de un hogar, sobre todo cuando sustituyen a otros con más de 15 años de antigüedad". De este modo, desde la plataforma digital para la mejora del hogar indican que el ahorro puede ser de unos 500 euros al año con los electrodomésticos clase A.

Para llegar a esta cantidad se basan en el estudio para calcular el ahorro anual que supone un electrodoméstico de clase A con respecto a sus homólogos con cinco, diez y quince y más años elaborado por la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (Anfel). Como referencia, los cinco electrodomésticos más comunes en una casa se compara el gasto eléctrico de las versiones desfasadas frente a las A+++ de cada uno de ellos.

En el caso de un frigorífico combi, uno de los mayores focos de consumo energético, el ahorro llega hasta 182 euros al año. Se trata de un electrodoméstico que está encendido las 24 horas del día y, si su diseño no es eficiente, se ven obligados a hacer un sobreesfuerzo para mantener la temperatura adecuada.

Hasta un ahorro de 63 euros al año puede alcanzar el uso de una lavadora de clase A. Por su parte, la secadora podría suponer un ahorro de hasta 136 euros al año. Este electrodoméstico es muy utilizado en algunas áreas geográficas del país, donde la humedad dificulta el correcto secado de la ropa.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de la mitad de los hogares españoles cuentan con un lavavajillas en su vivienda. Este electrodoméstico, además de ahorrar agua respecto al fregado a mano tradicional, puede aligerar gasta 64,96 euros al año si se trata de un modelo de clase A+++. Si se opta por cambiar a este modelo otro de los electrodomésticos de la vivienda, el horno, el ahorro anual puede ser de hasta 56 euros.

La etiqueta energética

A la hora de adquirir estos nuevos electrodomésticos es fundamental fijarse en los datos de la etiqueta energética para valorar su eficiencia. Según explica el Ministerio para la Transición Ecológica, la etiqueta energética de un electrodoméstico debe reflejar el nombre del proveedor; marca e identificador del modelo; además de contener la escala de clasificación de las clases energéticas, de la A a la G; y la designación de la clase energética que corresponde al producto. Para los electrodomésticos clase A, se admite la clasificación adicional A +, A++ y A+++.

Otra de las informaciones que tiene que ofrecer el producto es el consumo medio de energía del aparato, expresado en Kwh/año. Este parámetro permite inferir cuál será su impacto en la factura de la electricidad. Por último, también deben contener pictogramas que aportan datos como la capacidad o el ruido que emite el electrodoméstico en funcionamiento.

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